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[Última Crónica] Santiago Wanderers vs Colo-Colo, bajo los ojos de un francés en Valparaíso.

Por Eric Carpentier, periodista So Foot.

Traducción: @Pan Francés.

goooooooooool.
goooooooooool.

El magazine futbolero So Foot, uno de los más reconocidos en Francia y Europa, envió un corresponsal a Valparaíso para seguir, in situ, la jornada final del Apertura 2014 y vivir la experiencia de estar en medio de los hinchas de Santiago Wanderers, equipo que llegó con chances de proclamarse campeón a la última fecha del torneo.

 Los franceses aman Valparaíso y esta fue una buena ocasión para acercar el puerto y el fútbol chileno a los fanáticos europeos. Finalmente, este fue el artículo de Eric Carpentier, el reportero de So Foot:

(nota para la UGilada: Cualquier error o inexactitud son culpa del franchute XD, yo traduje tal cual)

Estuvimos en el Santiago Wanderers – Colo-Colo.

Este sábado, en Chile, el Santiago Wanderers recibió al ogro Colo-Colo por la última fecha del Apertura 2014-2015. Terceros, los locales tenían la ocasión de pasar delante del club de Santiago en caso de victoria. Y, sobre todo, una derrota o empate de la Universidad de Chile daría el título al vencedor de este encuentro. Seguimos a la barra wanderina durante esta jornada decisiva.

“Vamos !” El grito golpea al Cerro Florida, uno de los 45 sectores de Valparaíso instalados sobre las colinas, creando un anfiteatro con vista al Océano Pacífico. Son las dos de la tarde y Diego, camiseta verde sobre los hombros desde que se levantó, baja las cortinas de su negocio y salta sobre su viejo Suzuki Alto. Está apurado. Mientras, todo el mundo que no verá el partido en casa repleta los callejones de los cerros y las avenidas del puerto. Las camisetas verdes iluminan las veredas y los bares, las banderas llenan las ventanas y los buses. Diego estaciona su auto y recoge a su novia, sus amigos, sus bengalas y su weed: Besa a la primera, saluda a los segundos, esconde las terceras y se hace un pito con la última. Es un día de fiesta:

  • “Ni ahí con el resultado ! Hoy alentamos al equipo, carreteamos por la final del campeonato. Ya somos campeones !”

Es verdad. Con 74 títulos ganados por los nueve clubes de la región de Santiago (de los 94 jugados desde la creación de la Primera División), de los cuales 47 son de Colo-Colo y la Universidad de Chile, haber luchado por el Santo Grial codo a codo contra los dos gigantes demuestra la gran temporada del Wanderers. El último Huemul de Plata obtenido por los porteños fue el 2001.

Somos los mas fuertes.
Somos los más fuertes.

Los Panzers, anárquicos.

Hoy la fiesta no será en el Roma, el cuartel general excepcionalmente cerrado. El partido está calificado como de alto riesgo: Los hinchas de Colo-Colo, con la Garra Blanca como estandarte, tienen una fama de belicosos totalmente justificada -Quizás una actitud tomada de Colo-Colo, jefe de guerra de los indios mapuches, quienes lucharon contra los españoles- Son ellos los que inician las primeras ofensivas, esperando al transporte público en un punto inhabitado entre el puerto y el estadio: A pie al medio de la calle o subidos en camionetas, el comité de bienvenida está motivado y los vidrios vuelan en pedazos. Desde el bus, los verdes responden con la mano en la entrepierna y exigiendo al chofer de acelerar sin parar, quien no duda en maniobrar al más puro estilo GTA. El paseo es interrumpido por una pequeña barrera policial instalada a una centena de metros: Ahí los visitantes dan media vuelta y regresan a sus puestos para recibir al resto de hinchas locales que van llegando al estadio.

Marcelo aprovecha para lanzar su punto de vista político-social:

  • “Son ratas vendidas al Gobierno. Anda a preguntarles quién les pagó el Monumental: Pinochet !”

Según él, la barra wanderina sería la única en Chile totalmente antifascista y anarquista, a pesar de un nombre dudoso: Los Panzers.

  • “Hemos enfrentado juntos todas las desgracias: Terremotos, tsunamis, incendios, el Canal de Panamá… Ahora, somos Patrimonio Mundial de la UNESCO. Somos una ciudad portuaria, popular. Nuestra historia y cultura son fuertes. Somos la Perla del Pacífico ! El primer periódico nació aquí, la primera red de electricidad también. Y, evidentemente, el primer equipo de fútbol (1892, ndlr). Eso es todo, una identidad que nos une estrechamente al club. Todo esto nos ha convertido en el equipo más popular en el país después de Colo-Colo (y las dos Universidades, de Chile y la Católica, ndlr). Estamos orgullosos de ser porteños !”

Y los más viejos, como lo recuerda el apodo del equipo: El Decano del Fútbol Chileno.

Estos son Los Verdes.
Estos son Los Verdes.

Bienvenido donde los Vagabundos.

En el estadio resuenan los “Dale, dale, Decano !” De lejos, tiene un pequeño parecido al horrible Stadium Nord donde el Lille hacía de local, aunque sin el techo, con pista de atletismo y brazos que se agitan hasta el tope de las tribunas. Pero aquí, el decorado es el barrio de Playa Ancha, donde se encuentran casas multicolores y la sombra de las palmeras sobre las anclas abandonadas: Bienvenido donde los Vagabundos. A la entrada, distribución de rollos de papel y globos… Más tres controles para acceder a la Galería Norte, llena una hora antes del pitazo inicial. El ambiente es tranquilo, casi bucólico mientras el viento hace volar el cotillón, cuando de pronto detona la dulce violencia de una bomba de ruido, que hace cantar a las 4.000 voces de la tribuna. Sobre la reja, el inmenso lienzo “Los Panzers” está cubierto por aquellos que anuncian los nombres de las diversas barras, todos muy elocuentes: Puertoxicos, Los Pilsen, Los Cevados… Los muchachos de “La Curva,” viejos asistentes al estadio reagrupados en uno de los codos, animan el ambiente al grito de “Huevón ! huevón !,” para luego dar una cariñosa bienvenida a los porteros visitantes que salieron a calentar: “Van a morir !” Con la entrada de los jugadores son lanzadas las serpentinas, los globos y decenas de bengalas. El estadio canta de pie bajo el sol, reina un aire festivo… Es un hermoso espectáculo. Un jugador le entrega su vestimenta de entrada a un niño que salta la barrera y cruza la pista atlética. Otro fue atrapado y se pone de rodillas y brazos en cruz delante la tribuna. Comienza el partido.

Love is in the air.
Love is in the air.

“Camiseta para las grandes ocasiones”.

Gran dominio de los locales durante el primer tiempo, se juega con todo. Explicación de Diego:

  • “El viento nos favorece. Sopla todo el tiempo, nuestros jugadores están acostumbrados a sacarle provecho.”

Pero el dominio no es perfecto, y a pesar de un partido agradable lleno de bonitas jugadas y algunas llegadas al pórtico, el encuentro sigue 0-0 cuando un niño, bengala en mano, se pasea solo en los asientos vacíos de más abajo, anunciando el fin del primer tiempo. Luego del pitazo del árbitro, la tribuna toma asiento y comienza a bromear y reír. Quizás gracias a la “mina” que, mientras se pinta los labios, provee de hierba a toda “La Curva:” 1.000 pesos el pito. Entre toda esta marea verde, hay un tipo, solo uno, que optó por vestir de azul, con una camiseta de la Selección de Francia estampada Benzema en la espalda: “Camiseta para las grande ocasiones,” me cuenta. Su vecina, que vivió un tiempo en Suiza, murmura algunas palabras en francés: “Quieres una piteada?” Para la mayoría, la presencia de “gringos” es bienvenida.

Con el inicio de la segunda etapa, los “Dale, dale Decano !” son emocionantes, acompañados de “Quiero a mi puerto !” Puro orgullo porteño y respeto por las generaciones pasadas. Todo va bien hasta que el ambiente se calma un poco con una llegada de Colo-Colo. Los jugadores de Hector Tapia comienzan a crearse ocasiones, mientras que el otro aspirante al título, Universidad de Chile, continúa bloqueada 0-0 contra La Calera. En las tribunas, algunos oídos escuchan el partido del otro equipo santiaguino, pero nadie comenta al respecto. El resultado propio tiene mucha más importancia. El tiempo se acaba cuando, al minuto 94, Mier aprovecha un balón mal rechazado por la defensa para marcar el 1-0, haciendo explotar al estadio. Rápidamente la pregunta invade el ambiente: “Y la U?” Porque con ese gol, Santiago Wanderers estaría proclamandose campeón, con la condición de que Universidad de Chile no gane. Mientras la respuesta comienza a circular, Barriga concluye de buena forma un contragolpe y pone el 2-0. El otro resultado pasa a segundo plano, el pueblo porteño celebra. El partido termina con la celebración del gol y algunos hinchas de la tribuna “lateral Andes” entran a la cancha (los carabineros se encuentran custodiando a la galería norte desde hace un buen rato), cuando la mala noticia cae de manera definitiva: Duelo terminado en Santiago, victoria 1-0 gracias a un penal al minuto 88: Universidad de Chile campeona del fútbol chileno. Algunos expresan sus dudas, finalmente infundadas, sobre la validez del cobro. Pero lo que realmente importa es festejar la gran temporada del equipo. El plantel de Wanderers se acerca para compartir la alegría de la gente que está en la galería, la cual comenzará a quedar vacía pasados 20 minutos del pitazo final. Diego concluye:

  • “Le ganamos a Colo-Colo y los pasamos. Fue un campeonato loco pero, de corazón, me siento campeón.”

 

Los “San-San-San Santiago Wanderers de Valparaiso !” se escucharon hasta tarde por toda la ciudad. El orgullo porteño se lleva más allá de los 90 minutos. Es todo lo que importa en este lejano puerto del fin del mundo.