12

[Último Recuento] El año futbolero.

Aporte: @krakenzero

Y se nos fue 2014, año del nacimiento de este espacio y un año más que recordable para el futbolero internacional. Un año que a nivel internacional se tiñó de blanco y a nivel nacional meeeedio que también, de regresos con gloria y majestad, de récords históricos cayendo, de rupturas de telita a nivel continental y de partidos imborrables para el imaginario del hincha. Recapitulemos lo que fue este año en 10 postales:

El mejor del mundial.
El mejor del mundial.

1. El tetra de la Mannschaft. “El fútbol es un deporte en que juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania”, reza una frase de Gary Lineker que no significa ninguna weá pese a ser tan citada y manoseada el último tiempo no pierde validez. La selección teutona coronó un año de ensueño alcanzando su ansiado cuarto título del mundo (y el primero de un europeo en Sudamérica) tras varios intentos fallidos que los habían dejado con la miel en los labios.

En rigor, es imposible cuestionar el título del equipo de Low. Armó un mediocampo de ensueño donde se juntan nombres como Lahm (que a opinión del autor entra tranquilamente en una hipotética carrera por ser el mejor lateral derecho de la historia a esta alturas), Kedira, Kroos, Schweinsteiger, Ozil y Müller y donde tipos como Götze o Kramer van a la banca y se puede prescindir perfectamente de jugadores extraordinarios como Gundogan o Reus sin que el volumen de juego se vea afectado. Si a eso le sumas una delantera de probada capacidad (con un Miroslav Klose llegando a la impresionante cifra de 16 goles en Mundiales, récord absoluto), una defensa sólida y un arquero que no solo ataja sino que marca tendencia en su puesto como Manuel Neuer, te sale uno de los campeones más completos de la historia moderna del balompié. No había escapatoria: los de Low podían pasarte por encima con su juego colectivo, cagarte a pelotazos, matarte con una pelota detenida o liquidarte a la contra por igual, lo que hizo que ningún rival estuviera a salvo de su contundencia por más que algunos (como Argelia, Ghana o Argentina en una intensa final) se la pusieron muy difícil por momentos. La boleta estratosférica a Brasil (derrota más abultada del Scratch en más de 90 años(!)) será para siempre recordada como máximo ejemplo de dominación teutona.

Robben marcando su gol.
Robben marcando su gol.

2. Un Mundial como los de antes. El año futbolístico 2014 se sintió como una fiesta de principio a fin, y buena parte de eso se explica por la excelente Copa del Mundo que se vivió en Brasil. En lo que a entorno se refiere, el organizador estuvo a la altura de las circunstancias y contribuyó a que el alto nivel de fútbol mostrado se complementara con un ambiente de fiesta total en cada sede. Argentinos, chilenos, mexicanos y locales llevaron la voz cantante en cantidad, aunque holandeses, colombianos, alemanes y españoles entre otros no se quedaban atrás. Todo este espectáculo se vio complementado por un Mundial apasionante, con buen nivel de juego, goles y sorpresas desde la primera fase. El 7-1 de Alemania a Brasil fue solo uno de partidos memorables junto al 5-1 de Holanda a España, el apasionante empate entre alemanes y ghaneses, el notable triunfo italiano ante la complicada Inglaterra y su posterior caída ante Uruguay en un juego marcado por la polémica.

Fue el Mundial de los arqueros (Neuer, Navas, Ochoa, Bravo y Romero por nombrar sólo algunos), de la reinvención del tiki-tiki de la paciencia hispana a la intensidad teutona, de las líneas de 5 capaces de devorarse la cancha en un contragolpe letal, de los cracks que con un metro de espacio son letales. Fue el Mundial de James Rodríguez, pero también el de Mascherano. Fue el Mundial de Robben, pero también el de Hummels. Fue el Mundial “close but no cigar” de Messi. Fue el Mundial de golazos como el de Van Persie, el de Cahill, el del mismo James, el de Vargas (por qué no) y por sobre todo el último, el de Götze. Todo fue una fiesta, y el fútbol también asistió.

Ozil.
Ozil.

3. O Colapso. Lo de Brasil este año fue clamoroso, y un golpe tal vez demasiado duro para un pueblo que acompañó este Mundial con alegría y colorido. El 1-7 de Belo Horizonte fue un mazazo que incluso no sorprendió tanto considerando que la selección dirigida por Luiz Felipe Scolari venía a los tumbos sobreviviendo rondas merced a la fortuna o a la polémica. La clave vino dada por 2 jugadores que eran pilares tanto para el desempeño como para la estabilidad emocional de un cuadro que sufría con la presión: su capitán Thiago Silva y su figura y goleador, Neymar. Felipao apostó todo por ellos sin contar con un plan B, y cuando los perdió (por suspensión y lesión respectivamente) todas las fragilidades se vieron al descubierto. Un DT de prestigio y capacidades reconocidas apostó por el equipo y el grupo que le había dado la Confederaciones un año antes y dejó cosas al azar, lo que le costó caro.

Este golpe se sumó al hecho de que los clubes brasileños naufragaron en las competencias internacionales este año, hecho sorprendente considerando que son –económicamente hablando- mucho más poderosos que sus rivales del continente. Quizás llegó la ocasión en que tras 20 años el fútbol brasileño vuelva a sus raíces. La apuesta de la CBF (Dunga en la conducción y mantención de buena parte del equipo marcado por el Mundial) parece ir en la dirección contraria. Se puede diferir, pero el autor de esta columna cree que es difícil ser más alemán que los alemanes.

Hasta que lo consiguieron.
Hasta que lo consiguieron.

4. Llegó la décima. Todos sabíamos que era cuestión de tiempo y finalmente se cumplió: el Real Madrid, el equipo más importante del siglo XX para la FIFA, el más ganador de Europa y el que venía invirtiendo año a año cantidades descomunales en equipo y figuras, finalmente alcanzó el décimo anillo europeo que buscó por tanto tiempo. Los 3 intentos fallidos con Mourinho (El DT que Florentino Pérez había traído para acabar con la supremacía del Barcelona, algo que en parte logró) hacían pensar que la oportunidad había pasado, pero Carlo Ancelotti movió sus piezas y armó un equipo ordenado, tremendamente peligroso y con la jerarquía en instancias claves que le había faltado en ocasiones anteriores.

Se lució sobre todo Cristiano Ronaldo (a estas alturas incuestionable) pero también Gareth Bale, que de las dudas iniciales por el alto valor de su traspaso pasó a darle 2 títulos a los merengues con sus goles. Se lució Sergio Ramos, Angel Di María, Luka Modric, Marcelo, Xabi Alonso. Un equipo extraordinario que en el camino apabulló al campeón anterior (un Bayern de Guardiola que partió como para ganarlo todo y que se fue desvaneciendo al correr el año) y que sin embargo sufrió hasta el final (en otro partidazo memorable) para doblegar a un durísimo Atlético de Madrid dirigido por el Cholo Diego Simeone, otro que este año se consagró definitivamente como uno de los DT top del mundo (mirá de quién te burlaste vos, Kiko (?)).

Celabrando #la30.
Celabrando #la30.

5. Y también la 30. No solo se batió una cifra mítica en Europa: el equipo más campeón de Chile logró alcanzar la estrella más esperada con unos números demoledores. El equipo albo, que venía muy golpeado tras varios fracasos y problemas asociados a pésima gestión dirigencial y futbolística, encontró en la dupla técnica de Héctor Tapia y Miguel Riffo el golpe de timón que necesitaba para encauzar el rumbo. Consiguieron armar un equipo con grandes figuras para el medio local (como Justo Villar, Julio Barroso, Jaime Valdés y Esteban Paredes) y el equilibrio necesario para que pudieran desplegaran a cabalidad toda su calidad por los pastos nacionales.

A su notable campaña de primer semestre unieron también una excelente segunda mitad de año, donde pasaron muy cerca del bicampeonato y bien pudieron lograrlo de no ser por las grandes campañas de Universidad de Chile y Wanderers, igual o más inspirados en el período. Luego de unos años de alzheimer (de hecho los albos nunca antes habían pasado siete torneos consecutivos sin lograr el título) Colo Colo volvió a ser el equipo que ha sabido ser campeón.

PPR celebrando #la17.
PPR celebrando #la17.

6. Final infartante. El torneo local no fue solamente Colo Colo. Lo que evidenciamos el segundo semestre fue algo que parecía no volveríamos a ver en los pastos nacionales, con una lucha encarnizada por el título entre el campeón defensor (los ya mencionados albos), el máximo aspirante al trono (una U. de Chile muy bien reforzada y con nuevo DT, el charrúa Martín Lasarte) y un “caballo negro” que los puso en serios problemas hasta el final mismo del torneo (el extraordinario Wanderers que armó Emiliano Astorga).

Seamos claros: ninguno de los 3 aspirantes máximos era un equipazo de esos que se recordarán por un largo tiempo. Pero los 3 eran máquinas de ganar y ganar partidos, al punto que todos hicieron números de campeón. Las últimas 6 o 7 fechas del torneo fueron una electrizante lucha por ver quién caía y cuándo, y al final quien llevaba la delantera (Universidad de Chile) sufrió pero consiguió defender su lugar y festejar su título 17. Albos y azules tienen presencia confirmada en la Libertadores del próximo año (Wanderers podría acompañarlos si supera la liguilla) y quedarán con la misión de confirmar en Sudamérica su buen rendimiento local.

Problem?.
Ah?.

7. Los caídos en desgracia. Mientras 2 de los grandes del fútbol nacional tienen un excelente presente, hubo otros 2 que representaron a cabalidad la otra cara de la moneda: el 2014 de Cobreloa y Católica fue francamente olvidable. Si bien en ambos casos hay factores comunes (el nulo criterio futbolístico a la hora de tomar decisiones claves, especialmente desde la dirigencia), los alcances de la crisis son bastante distintos: mientras la UC tiene más margen para maniobrar y olvidar cosas como la presencia de Falcioni en la banca, la salida de Mirosevic, los clásicos perdidos por paliza o el nulo aporte de refuerzos como Óbolo o Costa, la situación de Cobreloa es tan traumática (colistas del Apertura, en zona de descenso y con recortes de recursos por parte de Codelco en el horizonte) que los ha obligado a confiar en la estrella de Marco Antonio Figueroa para que los ayude a reflotar el buque. El dato no es menor: MAF demandó por más de 400 millones de pesos a los mineros hace apenas un año (!) y tiene rencillas pendientes con jugadores que aún siguen en el plantel, lo cual da muchas luces de la desesperación que se vive en Calama.

Por fin CASLA.
Por fin CASLA.

8. Argentina manda. La mala temporada de los clubes brasileños a nivel internacional fue capitalizada por varios aspirantes, pero en última instancia terminaron siendo 2 equipos argentinos los que rieron al último: el San Lorenzo del Patón Bauza estuvo al borde de ser eliminado en primera ronda de Libertadores, pero sobrevivió y se fue alimentando de un sorteo favorable para alcanzar su primer gran título continental desde el 2002 (cuando de la mano de Pellegrini se alzó con la primera Copa Sudamericana) y dejar de ser, por fin, el CASLA (Club Atlético Sin Libertadores de América). En el segundo semestre, un River Plate renovado de la mano ya no de Ramón Angel Díaz sino que su ex “DT en cancha” el Muñeco Marcelo Gallardo se las arregló para sobrevivir a un cruce de miedo en semifinal con Boca Juniors y derrotar a Atlético Nacional en la final, completando un auténtico campañón. El fútbol argentino ha sufrido por la migración de varios de sus mejores jugadores los últimos años, pero estos River y San Lorenzo demostraron que cruzando la cordillera aún queda talento para dar y regalar.

Como nota aparte, la actuación de los equipos nacionales este año fue más que decepcionante, generando una incógnita gigante sobre el real nivel y jerarquía de nuestros equipos: uno puede entender que una U que no jugaba a nada se quedara afuera del grupo que le tocó, pero Unión Española y O’higgins a nivel futbolístico eran objetivamente más fuertes que los desafíos que les tocó enfrentar y aún así sufrieron dolorosas eliminaciones. El segundo semestre fue el turno de Cobresal, Iquique y Católica para dar la cacha, siendo sólo destacable el papel de un muy joven cuadro de Huachipato dirigido por Mario Salas, que logró llegar a octavos de final antes de caer claramente eliminado por el Sao Paulo brasileño.

Yo no he comprado a alguien. (?)

9. La FIFA trastablilla. Si dentro de la cancha tuvimos el lado bonito del fútbol, afuera fue lo contrario: Sepp Blatter sobrevivió a un año muy difícil para los suyos y que –esperamos- podría llegar a convertirse en un punto de inflexión en la forma en que esta institución toma sus decisiones. Este 2014 partió con las dificultades organizativas que tuvo Brasil para alcanzar a cumplir las condiciones necesarias para ser sede del Mundial. Esto de por sí ya era bastante estresante, pero a medida que se acercaba el inicio del torneo apareció un problema mayor: las protestas masivas por parte de brasileños y extranjeros en la propia sede del Mundial, por considerar estos que los billones (!) de dólares que la Federación se llevaba por ponerle su nombre en la esquinita al Mundial podrían haber sido mejor utilizados en, no sé, hospitales, refugios, medicinas, educación, mejores condiciones laborales, etc. Afortunadamente para don Sepp y su séquito cuando empezó a rodar la pelotita este tema pasaría a segundo plano, pero en ese mismo momento empezó a crecer como bola de nieve otro: un artículo del Sunday Times inglés acusó directamente a Qatar (sede escogida por la FIFA para organizar la edición del 2022) de comprar la elección de sede mediante sobornos a diversas federaciones. Así, un Mundial que ya era un dolor de cabeza para Blatter (se estudiaban diversas épocas del año para llevarlo a cabo sin coincidir con los 40°C promedio (!) que hay en el país árabe en Junio) se convirtió en un escándalo: el segundo semestre vimos confirmaciones, desmentidos, especulaciones, desdramatizaciones, informes investigativos no concluyentes, autores de dichos informes no estando de acuerdo con las conclusiones, etc. al punto que hoy aún no sabemos con claridad qué pasará con el Mundial de 2022. En fin, quizás este autogolazo mayúsculo sirva para que la FIFA cambie al menos algunas de sus prácticas en el campo organizativo. Sólo el tiempo lo dirá, pero desde esta columna me manifiesto escéptico.

Triunfo Histórico.
Triunfo Histórico.

10. La Selección. Fue colocado último en este análisis por razones obvias: este año es inolvidable para todo fanático de la Roja, tanto para lo bueno como para lo malo. Pasamos del sueño que fue ese partido con España a esa pesadilla que fue el palo de Pinilla y a este verso que salió sin mayor esfuerzo (?). Cuesta hacer un análisis en un año tan emotivo, pero pasando a los números podemos decir que fue bastante bueno: 8 partidos ganados, 3 empatados y 3 perdidos que han seguido consolidando a Jorge Sampaoli como el DT de mejor rendimiento en la historia de la selección, junto con hacerle justicia a quizás la mejor generación de la historia reciente de nuestro fútbol. El problema radica en que existe mucho temor de que los logros y evidentes progresos de esta generación en el concierto futbolístico mundial queden en nada: a este fútbol chileno le desespera un título, le obsesiona, y esa desesperación puede ser su condena.

Hoy parece haber buenas posibilidades de meterse entre los primeros de la Copa América a disputarse el próximo año en nuestro país, no obstante el empate con Bolivia y sobretodo la derrota con un Uruguay sin Suárez en Santiago dan una alarma de que algo puede estar fallando. En particular me preocupa lo que dijo el charrúa ex DT de Paraguay, Iquique y la U Gerardo Pelusso a pocas horas de ese segundo partido: “Uno no sabe cómo Chile te va a ganar, pero todos saben cómo ganarle a Chile”. Si nuestro planteamiento está muy visto y ya le están tomando la mano hay que saber introducir variantes para esconder deficiencias y verse menos predecibles, y en ese sentido da la impresión que Sampaoli ha reaccionado con excesiva calma ante esta potencial amenaza. Puede (y ojalá lo haga) que gane esta apuesta, pero es un riesgo que como hinchas no quisiéramos correr.

Como sea, para este 2014 preferimos quedarnos con ese épico mes de Junio en que tocamos el cielo maniatando y dominando al bicampeón de Europa y campeón del Mundo, derrotándolo y eliminándolo del mundial en un escenario épico para el mundo fútbol como es el estadio Maracaná. Luego vino lo otro, la tragedia griega, ese desafortunado autogol de Jara, esa salida de un Vidal fundido y de un Medel lesionado, esos penales sicológicamente devastadores, ese maldito palo. Pareciera que en la alegría y en la tristeza, en la gloria y en el abismo, este 2014 nos volvió a enseñar lo que es ser hinchas del fútbol, y lo que es ser hinchas de Chile. Ojalá este 2015 nos depare algo histórico. Queremos fervientemente que desde el próximo año ser hincha de Chile signifique algo completamente diferente a lo que ha significado durante tanto tiempo.

PD:

PPD: