f_wawrinka_d14_73

[La Previa] Comienza el Show: Australian Open 2015

f_wawrinka_d14_73
El helvético Wawrinka busca sucesor en Melbourne Park

Y llegó la temporada 2015. Luego de un final de 2014 más movido de lo esperado, con Cilic y Nishikori jugando la final en Flushing Meadows y Federer renaciendo de las cenizas, Djokovic logró mantener el número uno y el favoritismo para los torneos importantes del año que comienza. Luego de las exhibiciones y dos semanas de torneos (aunque la segunda es poco concurrida por los reales candidatos al título) llega el primer gran desafío del año tenístico: el Australian Open 2015.

Historia y datos

Por prestigio y tradición, el Abierto de Australia será siempre el cuarto en importancia entre los Grand Slams. Pero eso no quita que su historia supere los cien años: la primera edición tuvo lugar en el año 1905, se disputó en Melbourne y el campeón fue el local Rodney Heath. Por entonces se llamaba Campeonato de Australasia (Australasian Championships), denominación que mutaría a Campeonato de Australia décadas más tarde. Hasta la llegada de la Era Open en 1968, los participantes, previsiblemente, eran casi todos de origen local, por la lejanía del lugar, por entonces mucho menos accesible que los torneos tradicionales en Europa y Norteamérica. Entre los pocos extranjeros que lograron romper la hegemonía local previa al profesionalismo estuvieron los legendarios Fred Perry (Gran Bretaña) y Jean Borotra (Francia), así como los estadounidenses Budge, Savitt y Olmedo.

Los más ganadores. Wilander fue el único en triunfar en pasto y cemento
Los más ganadores. Wilander fue el único en triunfar en pasto y cemento

El profesionalismo lo cambió todo. Paulatinamente, el torneo oceánico comenzó a ser parada obligada cada enero para el circuito mundial de tenis, con las mayores figuras disputando la gloria en el pasto australiano. Cuatro años después del cambio, en 1972, la sede dejó de ser rotativa y se estableció como sede fija el Kooyong Stadium en Melbourne, donde hasta hoy se juega un torneo de exhibición, cuya última edición fue ganada hace poco por el japonés Nishikori. Ya entonces comenzaron a decorar el palmarés figuras ilustres de la historia del tenis: Rod Laver, Arthur Ashe, Ken Rosewall, Jimmy Connors y el argentino Guillermo Vilas fueron algunos de los campeones en los primeros años de la Era Open.

Luego de un periodo siendo jugado en el mes de diciembre (entre 1977 y 1985), el torneo volvió a su ubicación original en el calendario (mediados de enero) en el año 1987, luego de haberse disputado dos ediciones en 1977 y un receso en 1986. Entonces se eligió, además, una nueva sede: el Melbourne Park, en la misma ciudad sureña. Pero el cambio más grande fue la superficie: para no perder notoriedad, se decidió cambiar la superficie de las canchas a cemento, el que se mantiene, con algunas modificaciones en el material, hasta el día de hoy.

Para la edición actual, se mantienen las reglas habituales para un torneo de Grand Slam: 128 jugadores en el cuadro de singles y 64 parejas en el cuadro de dobles, mientras que 128 tenistas lucharán por los 16 cupos disponibles desde la qualy.

La presencia chilena

La cara de Ríos lo dice todo: el “Chino” jugó un gran torneo en 1998, pero cayó ante el checo Korda sin dar lucha

En el comienzo, Australia prácticamente no contaba con presencia nacional. En los albores del profesionalismo, ningún chileno hizo patria (?) en tierras oceánicas: Fillol, Cornejo y Gildemeister no registran participaciones.

Sin embargo, los tiempos cambian, las distancias se acortan y con la perspectiva del tiempo podemos afirmar que, al día de hoy, el Australian Open ha sido el “grande” más exitoso para los tenistas nacionales. El gran Marcelo Ríos fue el primero en alcanzar la ronda de cuartos de final, en su segunda participación (1997). El “Chino” se dio maña para vencer al sueco Thomas Enqvist en un partido épico, pero luego caería sin apelación ante el estadounidense Chang. Al año siguiente vendría su revancha: en dos semanas espectaculares, que serían anticipo de su gran temporada 1998, el de Vitacura alcanzó la final tras superar un cuadro favorable, que no lo enfrentó a ningún preclasificado hasta el partido decisivo. Lamentablemente, el checo Petr Korda frenaría el ímpetu del criollo con un triple 6-2. Era la primera final de Grand Slam para un chileno en la Era Open, y la primera desde la época de Luis Ayala.

Con la llegada del nuevo milenio, Australia fue testigo de una de las últimas grandes presentaciones de Ríos, que reverdeció laureles al alcanzar los cuartos de final en la edición de 2002. Incluso pudo pasar a semifinales, pero el alemán Tommy Haas lo apeó en un partido muy estrecho. Pasarían cinco años para que un nacional volviera a asombrar en el cemento de Melbourne Park: en enero de 2007, y jugando el mejor tenis de su carrera, venció consecutivamente a Lleyton Hewitt, James Blake, Rafael Nadal y el mismo Tommy Haas (todos alguna vez rankeados en el “top 4”) cediendo apenas un set. El peak llegó en semifinales: González jugó un partido memorable, perdiendo apenas cinco games ante Haas y cometiendo apenas tres errores no forzados, cifra ridículamente baja para un partido de Grand Slam. En palabras del propio Fernando, es el mejor partido de su carrera. La final la jugó ante un Roger Federer infalible, en el mejor momento de su laureada carrera. Fue victoria en tres sets para el suizo, que ese año perdería apenas un partido en Grand Slams.

Para este año, se anotaron tres tenistas chilenos en la ronda de qualy (Hans Podlipnik, Gonzalo Lama y Nicolás Jarry), pero fueron víctimas de un sorteo poco generoso que los emparejó con tenistas de ranking muy superior, en una superficie a la que no esán acostumbrados.

Cuadro de situación

En cuanto a posibilidades, tenísticamente las distancias entre el “Big Four” y el resto del circuito se han estrechado, pero el ránking, los resultados previos y las apuestas (ver lista completa) aún alzan como favoritos a nombres conocidos. Djokovic y Federer lideran el grupo, con un ligero favoritismo del primero, pero detrás de ellos hay no pocos jugadores con opciones de meterse en el segundo fin de semana: Murray, Nishikori, Wawrinka, Nadal, Raonic, incluso ¿quién sabe? Del Potro, Ferrer, Dimitrov, Gulbis, Berdych… No todo está dicho.

Los favoritos

No ha tenido un buen inicio de temporada, pero sigue siendo el mayor candidato. Es el número uno y su nombre es Novak Djokovic, cuatro veces ganador del torneo en ediciones anteriores. Pese a algunos altibajos después de Wimbledon, se afirmó en el momento justo para ganar París-Bercy y el Masters de Londres sin grandes contratiempos, ratificándose como el mejor jugador de tenis del mundo por estos días. Y no sólo eso: su juego se adapta como ninguno al cemento de Melbourne, y su asombrosa capacidad aeróbica constituye una gran ventaja en las condiciones del verano australiano. El año pasado sufrió apenas su primera derrota en las últimas cuatro ediciones del evento, en cinco sets ante un inspiradísimo Wawrinka, que terminaría por llevarse el trofeo. Las apuestas también lo ven como el gran favorito: en promedio, su victoria en Melbourne paga apenas 1,95 veces lo apostado.

Federer ganó en Brisbane y llegó a los 1000 triunfos. Gran apronte para Australia

El segundo aspirante tampoco constituye gran novedad. Luego de una resurrección impactante en 2014, Roger Federer vuelve por más y quiere levantar su decimooctavo trofeo de Grand Slam, nada menos que el quinto en Oceanía. Paga 7,53 en las casas de apuestas, pero el dubitativo inicio de temporada de Djokovic y su condición de segundo sembrado (que le garantiza un cuadro favorable) son grandes razones para creer que el helvético pueda alzarse con un “grande” luego de casi tres años. Por si fuera poco, su debut este año no pudo ser mejor: ganó el torneo de Brisbane y llegó a las 1000 victorias en su carrera.

Podría ser Nadal, pero el tercer gran favorito para nosotros (?) es británico y, a la inversa de los dos nombres anteriores, quiere recuperarse luego de un 2014 podrido. Hay que decirlo: luego de Djokovic y Federer, hay un grupo muy parejo de jugadores expectantes por colarse en la lucha este año en Melbourne. Sin embargo, su título en la exhibición de Abu Dhabi (luego de humillar a Nadal y vencer por W.O. a Djokovic en la final) y su promedio de 8,19 en las casas de apuestas nos hacen inclinarnos por Andy Murray como el tercer favorito “lógico” para el Australian Open 2015. A priori no lo veo para el título, pero sí está bien aspectado para dar más de un batacazo este año. Un buen cuadro (como el del año anterior) será clave para sus aspiraciones en Australia.

Los tapados

No tuvo un inicio tan resonante, es casi un desconocido para la opinión pública y su frágil condición física le quita regularidad en el circuito mayor. Aún así, probablemente tenga más opciones que los mencionados en el párrafo anterior. Kei Nishikori sorprendió a propios y ajenos al llegar hasta la final del US Open 2014, con una resistencia que no se le había visto nunca y un tenis rápido, aguerrido y consistente que lo hizo derrotar en forma consecutiva a Raonic, Wawrinka y Djokovic para llegar al partido decisivo. Disminuido, cedería ante la solidez de Cilic, pero el aviso estaba. Luego ganaría los torneos de Kuala Lumpur y Tokio, finalizando el año con las semifinales en el Masters de Londres, donde venció a Murray y Ferrer, pero no pudo ante Djokovic, pese a sacarle un set. ¿Y ahora? No aparece destacado entre los grandes candidatos, pero si está inspirado y el físico le aguanta, es capaz de dar una sorpresa tanto o más grande que la de Flushing Meadows. Es el gran tapado.

Este es otro que podría haber estado en la sección de “favoritos”: el campeón defensor, Stanislas Wawrinka. Pese a un inicio de 2014 explosivo, su irregularidad lo alejó de los primeros planos durante el resto del año, y fue relegado en el ranking por un sorprendente Federer. Nuevamente, no aparece entre los grandes candidatos (en promedio, paga hasta 14 veces lo apostado) pero Stan ya ha demostrado que en el cemento de Melbourne Park, su tenis consigue la capacidad para derrotar a los mejores del mundo. Pese a perder en sets corridos ante Djokovic y Nadal en Abu Dhabi, ganó el ATP de Chennai sin ceder sets, sumando confianza para el gran desafío.

Del Potro lo gritó con todo en Sydney… está de regreso

Nuestro tercer “tapado” no está entre los 300 mejores del mundo en el ranking ATP. Y apenas ha jugado dos partidos en más de diez meses. A no engañarse: Juan Martín del Potro está en rodaje. Probablemente, su físico y su falta de ritmo le impidan llegar al segundo fin de semana (aunque nunca se puede estar seguro…), pero tiene grandes opciones de producir una sorpresa de marca mayor. ¿Cómo así? El argentino no es sembrado y estará en Melbourne gracias al ránking protegido. El sorteo lo puede emparejar fácilmente con cualquiera de los altos sembrados. Su potencia y contundencia es temida por todos los jugadores: saben que un Delpo recuperado es capaz de sorprender a cualquiera.

¿Y el resto?

Hay más, por supuesto. Rafael Nadal comenzó mal el año, perdiendo incluso ante Karlovic, pero nunca hay que descartarlo. No por nada es el 3° del mundo y campeón de Australia en el pasado. Algo similar ocurre con David Ferrer; lejos de su peak, pocos le ponían fichas, pero ganó el torneo de Doha tras vencer a Berdych en la final. Milos Raonic no ha podido, hasta ahora, entreverarse en los partidos finales de Grand Slam, pero su saque puede causar estragos. Es el más joven del top ten. Tomas Berdych venció a Ferrer y Raonic en una exhibición a comienzos de mes, y su paso arrollador en Qatar solo fue frenado por un inspirado Ferrer. Carga con el estigma de desaparecer en las instancias importantes, pero tiene el tenis para avanzar algo más que un par de rondas. Grigor Dimitrov Ernests Gulbis prometían mucho, pero se han ido diluyendo con el tiempo. Pese a eso, igual son impredecibles y pueden dar algún batacazo.

¿Cómo seguirlo?

Este fin de semana se sorteará el cuadro principal. También se conocerán los 16 jugadores provenientes de la qualy, donde destacan Aljaz Bedene (finalista en Chennai), Jurgen Melzer (ex top 10 y verdugo de Jarry), Steve Darcis, Damir Dzumhur, entre otros…

La acción comenzará todos los días a las 21:00 de Chile y se extenderá por toda la madrugada chilena. A las 05:00 AM comenzará la jornada nocturna en las canchas principales, con los partidos más atractivos. La final se escenificará el domingo 1 de febrero a las 05:30 AM, hora de nuestro país. Para las dos semanas, el encargado de la transmisión televisiva para Latinoamérica será el canal ESPN, a través de sus cuatro señales (ESPN, ESPN+, ESPN3 y ESPNHD). Los partidos televisados serán anunciados horas antes en la página del canal y en el twitter oficial respectivo (@ESPNtenis).

La página oficial es www.ausopen.com y cuenta con la programación de cada día, así como los resultados en vivo y varias cosas más (?). Para ver partidos que no estén en la grilla disponible de TV, recomendamos www.drakulastream.eu.

Melbourne Park espera…