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[Cambio de frente] Juveniles en Europa: Voy y vuelvo

Volvemos a retomar esta sección, para hacerlos pensar(?) y discutir un poquito acerca de lo que verdaderamente importa en esta página: el fútbol(?). En la edición de hoy, aprovechamos el nefasto sudamericano sub 20 que se disputa en Maldonado para hablar de una tendencia que poco a poco ha ido apareciendo entre los seleccionados más jóvenes: Partir con poca edad hacia Europa e intentar vivir el sueño americano(?). Producto del mal rendimiento de la escuadra de Tocalli, probablemente ninguno de los que jugaron este sudamericano vayan a irse al extranjero por su buen rendimiento, pero de todas maneras es importante(?) conversar que es lo que va o puede pasar con nuestros juveniles.

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Grandes Bluffs, parte I.

Para hablar de esto, tenemos que retroceder un poco en el tiempo. El caso Bosman generó un cambio radical en los mercados y transferencias del fútbol europeo. A partir de ese momento, los futbolistas de la Unión Europea podían ser parte y jugar por otros equipos de otros países de la misma unión, sin que se pudiesen aplicar las normas sobre limitaciones de extranjeros. Si ud. no entendió, es simple: a partir de ahí, los jugadores europeos de la zona Euro no contaban como extranjeros.

Las consecuencias fueron tremendas, los jugadores aumentaron sus sueldos por ser apetecidos por más clubes extranjeros y al liberarse cupos para extranjeros, que ya no eran ocupados por los propios europeos, muchos clubes de segundo, y sobre todo de tercer y cuarto orden de Europa empezaron a ver al otro lado del charco para incorporar materia prima en sus escuadras. Lo anterior produjo que muchos futbolistas sudamericanos, muchos de ellos sin el nivel adecuado, se embarcaran en aventuras europeas llegando a países como Croacia, Suiza, Turquía, Bulgaria, Noruega, entre otros. Si bien, el efecto se notó en países más “exportadores” como Brasil y Argentina, en Chile se ha ido produciendo lentamente pero con mayor frecuencia.

Posibles bluffs futuros.

 Los sudamericanos y Mundiales sub-20 son una excelente vitrina para que los jugadores más jóvenes muestren sus armas en el futbol competitivo y uno de sus principales activos: Su edad. Hoy en día, con la hiperprofesionalización (si es que existe ese término) del deporte, los futbolistas son sometidos a la alta competición desde temprana edad y aquellos que logren destacar pueden tener una chance de ser comprados por equipos importantes de Europa. Esta exposición, sumado a la globalización, la dinámica de los mercados de pases y el efecto colateral del caso Bosman han permitido que los jugadores más jóvenes lleguen a lugares a los que Elías Figueroa o Leonel Sánchez jamás pensaron que podrían llegar, e incluso con mucho menor edad y calidad técnica. Es así como muchos antes de cumplir los 20, escogen emigrar al extranjero, antes de jugar a nivel local en algún equipo grande u otro.

¿Vale la pena para los futbolistas jóvenes jugar en el fútbol extranjero, en equipos filiales? ¿No será mejor intentar sumar minutos en equipos de nuestro país, aunque sean equipos chicos? Ante la posibilidad de optar, ¿qué será mejor para ese jugador joven de 18,19 o 20 años?  ¿Cuál es la idea de mandarlo al extranjero?

El problema no está necesariamente en que se vayan al extranjero, sino que en muchos casos los jugadores terminan volviendo apresuradamente a Chile, perdiendo valiosos años de aprendizaje y crecimiento profesional, demostrando que dicho traspaso fue un error. Es decir, el sueño americano(?) se va a la mierda. Finalmente muchos regresan a Chile, para intentar retomar su nivel. Incluso muchos de ellos vuelven al anonimato y perdiendo gran parte del potencial por el cual fueron traspasados.

Por una parte, seguramente la remuneración y la calidad de vida será mejor en las ligas del viejo continente, pero desde un punto de vista futbolístico, ¿realmente el jugador tiene un crecimiento? ¿Jugar en tercera división española equivale al mismo nivel que el del campeonato nacional?  ¿Vale la pena arriesgar algunos pesos más para perder un par de años jugando en el anonimato europeo, sin la exigencia adecuada?

 Ejemplos de estos jugadores, hay muchos en los últimos años. De las generaciones exitosas (que participaron en Mundiales), como la del 2005, Nicolás Canales se fue al Benfica B, Gondomar de Portugal y el Cluj de Rumania. Sin mayor éxito el 2008 volvió a Unión. La exitosa generación 2007 que logró el tercer lugar en Canadá. Un equipo con importantes estrellas que hoy la rompen en Europa, como Vidal o Sánchez, también hubo jugadores que tras el gran Mundial emigraron tempranamente a Europa, y no con mucha suerte. Vidangossy jugó en Villarreal, Almería y al año siguiente ya estaba devuelta en Audax. Similar a lo anterior, tenemos el caso de Nico Medina, que si bien nunca fue un extraordinario jugador, se fue a probar suerte en Eibar, Huesca, Castellón, Osasuna y un paso por Bulgaria para volver el 2012 a Chile, a Segunda(!).

Una temporada en el Granada B(!). Resultado: Flamante contratación de la UC(!!).

Del último mundial (2013) es donde hay más exponentes. Lichnovsky jugando en el Porto B(Segunda división de Portugal), Valber Huerta en el Granada B y Andrés Robles en el Atlético de Madrid B, ambos en la Segunda B, tercera(!!) división profesional de España. Diego Rubio también se fue al Sporting de Lisboa, para pasar a la filial y luego a Noruega. Christian Bravo jugó en el NK Inter Zapresic y ahora está en el  Granada FC. Hay que agregar lo de “Cimbi” Cuevas al Chelsea, para luego saltar al Vitesse y de vuelta a Chile, a la U donde no ha jugado. Si bien, todavía no han fracasado, tampoco han dado el salto de calidad para jugar a niveles más competitivos.

Agregaría a los anteriores, jugadores que no fueron a un Mundial pero que están en una situación similar. Me refiero al caso de Magnasco que estuvo en el Groningen holandés para volver a la UC el año pasado o el potencial caso de Kuscevic en el Real Madrid, veremos si este logra algo más importante que los demás.

¿Quiénes son los culpables?

Son varios, al parecer los que saldrían más beneficiados con las exportaciones serían los representantes, quienes tendrían una tajada más grande que si dejan al juvenil en Chile. Aprovechando la progresión natural del futbolista y como una inversión a largo plazo, los precios de los jóvenes tienden a ser más altos.

También es cierto que los clubes locales no aportan mayormente en este sentido. Salvo algunos pocos equipos, la gran mayoría no le da minutos a los más jóvenes. De hecho, de la selección sub-20 actual, casi ninguno juega en el primer equipo en forma regular. Vegas, el capitán, es el con mayor regularidad en el fútbol nacional.

Los flashes y el marketing también han hecho lo suyo. Lo globalizado e internacional por sobre lo nacional. Cada vez son menos los juveniles que pasan por una institución para dejar marca. Más bien, el fútbol nacional es una pequeña molestia para ir a jugar a Europa. Los jugadores juegan pensando YA en su futuro afuera lo que puede redundar en menor compromiso y “divismo”.

Asociado a lo anterior, no faltan los problemas de azotea. Cabros que recién están saliendo de la pubertad y que ya están ganando sus buenas lucas. Existe una probabilidad no menor que la falta de madurez, poca educación y las malas influencias los lleven por mal camino. Los familiares también tienen un porcentaje de responsabilidad en que sus pupilos emigren.

Los invito a reflexionar y que dejen sus comentarios y opiniones abajo sin miedo(?), lanzo la pregunta: ¿Vale la pena que los jugadores jóvenes emigren a equipos de segundo orden en Europa en vez de jugar en Chile? Si no tienen posibilidades en Chile ¿Cuál es la mejor opción, jugar en equipos filiales o intentar buscar algún espacio en el fútbol nacional? ¿Tiene un equipo de la segunda o tercera división en España o Italia la misma categoría que la primera división del fútbol nacional? y finalmente ¿Quiénes son los culpables?

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¿Refuerzos de la U, UC y Colo Colo, respectivamente, para el año 2016?