5. pipipi

[Última Amargura]: La Copa América, un torneo de mierda (?) – Segunda parte y final.

aporte de: @Krakenzero

¿Cómo que es la otra? Esta es la más antigua, viejah!
¿Cómo que es la otra? Esta es la más antigua, viejah!

AÑOS 70 Y 80: EL FUTBOL DE PASILLO

Retomamos nuestro repaso de este torneucho y ahora que la tecnología nos apoya un poco más, la dejaremos de lado (?) y nos concentraremos en lo impresentable. Quedamos en el enésimo paréntesis de un ya totalmente devaluado sudamericano, con sus 2 pilares en crisis en los años 60 y con la mayoría de países sudamericanos más preocupados de lidiar con sus militares pro capitalismo (?) que de organizar torneos. Pero bueno, una vez garantizado el pan había que ofrecer circo, y llegó el momento en que las federaciones serviles a los Pinochet, Velasco, Siles, Stroessner y compañía se decidieron a volver a organizar el torneo.

Un tipo que se la jugó a full por su fútbol. Aprenda Doctor (?).
Un tipo que se la jugó a full por su fútbol. Aprenda Doctor (?).

Nos detenemos por un momento para revisar la plana mayor del fútbol sudamericano: tras varios años de inestabilidad entre los 50 y 60 con presidencias de poca duración, en 1966 llega a la presidencia de la CONMEBOL el peruano Teófilo Salinas, que había sido presidente de su federación pocos años antes y que llegaría a estar 20 años al mando de la Conmebol (sólo superado inmediatamente después por los 27(!) años de Nicolás Leoz). Es bajo esta presidencia cuando se decide rearmar el torneo, dándole de forma oficial el rótulo de Copa América (sí, recién ahora) y haciendo que, por primera vez, todas las selecciones de la CONMEBOL participen en el torneo. Hasta aquí va bien don Lito.

Organizar un torneo con 10 equipos no era fácil para países metidos en la crisis de mitad de los 70, y por lo demás, el circo debía alcanzar para todos, así que se decidió cambiar el formato de competición y jugarse el torneo completamente en partidos de ida y vuelta. Esto ya era un avance, pero quedaba el formar grupos para convertir a 10 selecciones en cuatro, a cuatro en 2 y así sucesivamente (?): para esto se usó un recurso sacado de la Libertadores, en donde el campeón defensor (en este caso Uruguay hace ya 8 años) partiría el torneo recién en semifinales, y los otros semifinalistas se decidirían en triangulares a ida y vuelta. ¿Cómo formar estos grupos? En algunos lados se usa el criterio de los sembrados, buscando guardar los mejores partidos para el final del torneo. En otros se usa el criterio geográfico buscando abaratar costos. Al final el buen Teófilo decidió mezclar un poco de ambos y agregarle varias cucharadas de “Perú avanza carajo” (?): Brasil (el mejor del momento) y Argentina (el más ganador) irían juntos con la Tahiti de la época Venezuela, mientras que Perú (con Bolivia y Chile) y un buen equipo Colombiano (con Paraguay y Ecuador) tendrían un pasar más tranquilo.

El torneo quedó un poco golpeado cuando Brasil anunció que jugaría con la selección de Minas Gerais (!) y no con la que venía de hacer semis en Alemania 74 sin Pelé y ante algunos de los mejores equipos de la historia. Pero bueno, no se podía tener todo… en semis se dan un par de batacazos con la goleada de Colombia a Uruguay (que a la postre significaría la eliminación de los campeones defensores) y el paso de Perú a la final, debiendo dirimirse su serie con Brasil por un sorteo (!!!) que le dio el pase al equipo del país del presidente de la Confederación. Aquí empieza la magia (fuente: http://www.arkivperu.com/veronica-la-nina-que-clasifico-a-peru-1975/ ):

Semifinales del Sudamericano de 1975 (ahora llamado Copa América). Se juegan dos partidos de ida y vuelta entre Perú y Brasil. El primero, jugado en el Estadio Minerao de Belo Horizonte, lo gana Perú 3-1 luego de una sensacional performance peruana con tantos de Enrique Cassaretto en dos oportunidades y de Teófilo Cubillas. El encuentro de vuelta y tras una actuación incolora de Perú, lo gana Brasil por 2 a 0, con un autogol de Meléndez y un gol del brasileño Campos.

Los equipos estaban empatados en puntos y las reglas de entonces no consideraban los goles de visita ni partidos extra de desempate.

¿Qué hacer? Las confederaciones de Brasil y Perú determinaron conocer el ganador de la serie con base en un sorteo. Éste se cumpliría el 4 de octubre a las 8:22 horas de la noche. El acto, precedido por la explicable expectativa y nerviosismo por parte de los principales protagonistas, sería presidido por el titular de la Confederación Sudaméricana de Fútbol (C.S.F.), el peruano Teófilo Salinas, y su hija, Verónica, la escogida en hacer la elección.

Verónica Salinas era una niña que no tenía artistas predilectos, que casi no veía televisión, aparte de “Ironside” y las películas de “Café Don Lucho”, que era aficionada a la música y esperaba algún día estudiar arquitectura. Una colegiala de uniforme gris que no tenía gran afición al fútbol, y que ese día fue al Estadio por curiosidad.

“En el Estadio Nacional estaba triste, pero no sé por qué. Siempre pensaba que Perú podía clasificar. Soy la única en mi familia, que nunca ve fútbol, que no es hincha de Alianza Lima, porque en mi casa, comenzando por mi papá y mamá, todos son hinchas de los grones. Ese día había una fiesta, pero todavía no me dan permiso para fiestas hasta que cumpla 15 años. El día que perdió Perú contra Brasil, mi papá me llevó al Estadio y cuando terminó me dijo: “Quiero que hagas el sorteo”.

En el momento del sorteo, el dirigente brasileño, Coronel Guillermo Ferreyra, escribió “Brasil” en un papel, y el peruano Augusto Moral, “Perú” en el otro.

Sin mirar a nadie, ni siquiera la Copa América que tenía enfrente, y en un clima de indescriptible tensión, Verónica sacó el papel y se lo entregó a su papá. Decía “Perú”. La fiesta en el país era total

, Perú estaría en la final junto a Colombia.

Esa noche, Verónica se convirtió en la colegiala más querida del país. “Perú ganó en Brasil a Brasil. En el segundo partido, Perú perdió con Brasil en Perú. El tercer partido lo gané yo… ¡Eso me dio mucho gusto!”, declaró.

Nota: Siempre corrió un rumor acerca que la hija del dirigente peruano Teófilo Salinas extrajo de la urna una balota de plástico, previamente congelada, que decía ‘Perú’. (En la foto muestra que fue un papel y no una pelota). Los ex-jugadores Percy Rojas y “Panadero” Díaz comentaron una vez al respecto: “No me consta, pero la leyenda dice que Salinas puso a enfriar la balota antes del sorteo y la niña cogió la más fría”, comentó Percy. “Lo importante es que Perú fue a la final, derrotamos a Colombia y fuimos campeones. Lo demás son especulaciones”, dijo el “Panadero”.

Para añadirle heroísmo (?) a esta historia, digamos que la definición por penales se había usado por primera vez en un torneo en España en 1962 y que en 1970 la UEFA ya la había aceptado (!), por no mencionar que históricamente todos los empates (como por ejemplo la final de esta misma Copa América (!)) se habían dilucidado mediante un partido de definición. Un verdadero grande Lito Salinas, de esos que nos faltaron no sé si con o sin (?). Casi está demás decir que Perú derrota en la final a Colombia en partido de definición en Caracas(!) pese a haber podido salir campeón si se hubiera usado un criterio tan simple como la diferencia de goles, ya utilizado por la FIFA desde 1962. Algunas imágenes del campeón acá (con algunos verdaderos golazos, como el del 0:50 y el 2:50):

Para ir apurando les contamos que 4 años más tarde (con Argentina campeón y Brasil tercero del mundo) no se cambia ni el formato del torneo ni el hecho de que Brasil y Argentina se eliminen entre sí. Brasil vuelve a zafar del grupo duro, confirmando su paternidad en la época sobre Argentina que alinea entre otros a un juvenil Diego Maradona. En el grupo C pasa Paraguay sorprendentemente sobre Uruguay, y en el A Chile zafa por diferencia de gol dejando en el camino a la complicada Colombia, no sin antes una buena muestra de rioplatismo (?) de Santibáñez: algunas figuras cafeteras juegan ese partido tras una noche movida con damas de compañía en el hotel, las que cuidadosamente habían tomado varias fotos de las casadas figuras colombianas en acción(?) y se las habían facilitado a la delegación chilena para que copias de estas fueran disimuladas adentro del banderín entregado al capitán cafetero al inicio del partido (!!!!). De no creer la movida. La Roja sigue sorprendiendo derrotando a Perú de la mano de un Caszely inspirado, mientras que Paraguay derrotaba a Brasil. Chile llegaba a la final pudiendo ganar incluso sin haberse enfrentado a Argentina, Brasil y Uruguay. Tenía una generación enorme (Osbén, Figueroa, Caszely, Fabbiani y Véliz incluidos) y al frente estaba un Paraguay que, fuera de Julio César Romero y de ser un equipo muy compacto que llegaba invicto, en nombres era normalito. Para mí ESTA es la Copa que no fue. Si quiere sufrir vea las ocasiones de Galindo y Caszely con relato de Carcuro aquí:

Llega la Copa del 83 y poco cambia: de nuevo Brasil y Argentina juntos pasando la canarinha, de nuevo Perú avanza en el grupo queso (?) y de nuevo Chile desaprovecha una oportunidad única al empatar su último partido con Venezuela (!), siendo que ganando eliminaba a Uruguay. Los charrúas aprovechan el regalo, derrotan a Perú en semis y se llevan la final ante un Brasil tan poco preocupado en hacer respetar la localía que jugó todos sus partidos en Brasil en una sede regional distinta (sólo ganaron el primero). ¿Agregado? Superaron a Paraguay por sorteo nuevamente (!!!) en la semifinal. Esta vez fue una moneda local, lanzada por un local, en el vestuario local dándole el paso al local (fuente: http://www.abc.com.py/especiales/fin-de-semana/la-famosa-moneda-de-uberlandia-546775.html ) Insisto, AÑO MIL NOVECIENTOS OCHENTA Y TRES. Todavía éramos tierra de realismo mágico. Ah, para el que quiera saber:

por Brasil no van Zico, Sócrates, Toninho Cerezo, Falcao ni Dirceu, todos estrellas del mundial anterior. Ni con este formato al tricampeón mundial le importa la copa. Maradona, en proceso de consagración en el Barcelona, tampoco asistió. Para dar algo de justicia, sí se consagró en esta copa un joven Enzo Francescoli, aunque esa historia no fue tan sabrosa como este partido:

Llegamos a 1987, la gran mayoría de las juntas militares se han ido del poder, los países se miran con menos desconfianza y ya con el Doctor Avenida Costanera de Coquimbo (?) en vez de Teófilo Salinas, es posible designar una sede fija para la Copa (será Argentina esta vez); lo que no es posible, es notar que con el mismo formato la Copa sería cortísima y podríamos tener un campeón que jugaría sólo 2 partidos, lo que finalmente ocurrió con Uruguay. No criticamos la calidad de esta copa, que contaba con los equipos estelares de Brasil, Uruguay y Argentina por primera vez en muchísimo tiempo. Criticamos que un torneo serio pueda coronar a un campeón que entró en las semifinales y sólo estuvo 180 minutos (!) en cancha. Una historia interesante de este torneo fue el desastre de Argentina, que viniendo como campeón mundial, con Maradona como estandarte y siendo local, apenas ganó 1 partido de 4 posibles y se inclinó ante Uruguay en semis y Colombia por el tercer lugar (causando entre otras cosas una final con un estadio a media capacidad). Igual, preferimos autoflagelarnos con la final (gracias Mocho, gracias Cóndor(?)):

Llega 1989, cambia el formato (finalmente) y se toman 2 decisiones importantes: la buena es que de aquí en adelante los organizadores del torneo se irán rotando. La mala (?) es que el torneo de disputará cada 2 años, volviéndose de nuevo un bodrio edición por medio justo cuando empezaba a prender. Igual, hay aciertos como las reuniones dobles (que duplican el promedio de público) y el formato con ronda final, que propiciaría una nueva final Brasil – Uruguay en el Maracaná. A diferencia del Mundial del 50 esta vez el triunfo se lo lleva el local, ratificando su pleno en sudamericanos disputados en su país y ganando su primero tras 50 años (!) (entre los cuales si llevaron a 5 equipos titularísimos será mucho). La final completa aquí:

AÑOS 90 Y 00: INVITADOS, INTERMITENCIAS Y AUSENCIAS

Su señoría, la fiscalía descansa.
Su señoría, la fiscalía descansa.

En un fútbol crecientemente globalizado y cada vez más gobernado por el dinero que viene de las ligas europeas, nuestro torneo favorito (?) debe seguir enfrentándose a cambios que lo hacen un poco más mierda. Para empezar, el hecho de que se dispute cada 2 años hace que la mitad de los torneos entren en conflicto con las clasificatorias para un torneo que me parece (?) se llama Mundial, y que increíblemente a la gente le importa más. En segundo lugar, la migración cada vez más numerosa de futbolistas sudamericanos a las grandes ligas europeas irá haciendo cada vez más difícil para las selecciones el contar con sus mejores elementos para el torneo. Ante esto, cada vez más países optarían derechamente por botar el torneo enviando equipos muy poco competitivos o derechamente renunciando (!) aduciendo factores externos.

Chile 1991 podría ser, en rigor, el último torneo de los “antiguos”: casi todas las figuras (excepto Maradona, suspendido de toda competición oficial), formato antiguo con ronda final y sólo sudamericanos. Tal como Brasil 2 años antes, Argentina sería ahora quien se quitaría una racha histórica sin títulos para bajar la 13. En Ecuador 1993, con clasificatorias y figuras en Europa ya habría ausencias variadas (por ejemplo Zamorano sólo jugó un partido con Chile y Romario no participó para Brasil); no obstante, Argentina sin Maradona y de la mano de un otra vez inspirado Batistuta lograría el bicampeonato al superar en la final a México, uno de los dos equipos invitados (!) y que clasificó a la nueva fase de eliminación directa como segundo mejor tercero (!!) tras no haber ganado ningún partido en fase de grupos (!!!). Sí, así inicia un nuevo capítulo del absurdo.

En 1995 y de nuevo con algunas ausencias memorables (Romario, Bebeto, Zamorano) Uruguay cumplió con su tradición de ganar siempre en casa; aunque esta vez con alguna dificultad al superar sólo por penales a Brasil, vigente campeón mundial. El 97 (en mitad de la eliminatoria!) y ante las numerosas ausencias en varios equipos (Argentina, Uruguay, Perú, Colombia o el mismo Chile) el local Bolivia pretendió aprovecharse del pánico y conquistar el bi, pero Brasil fue con su infernal delantera Ronaldo-Romario y arrasó con todos. 2 años después repetiría la dosis en tierras paraguayas, ratificando que hace bastante tiempo ya que cuando a Brasil-sil-sil le importa esta copa, no tiene competidor. Las bajas asistencias marcarían estas 3 ediciones, con el hito más relevante en las 7 mil personas(!) que asistieron a una semi o las 4 mil (!!) que fueron a la definición del tercer lugar. En 1999, además, se tocaría un nuevo fondo con la participación en la Copa América de Japón (!!!!!!!!!!!!!!), equipo que se preparaba para el mundial pero aún así se dio el lujo de viajar con poquísimos titulares.

Sí, ellos también se avivaron en su momento. #MTT
Sí, ellos también se avivaron en su momento. #MTT.

El 2001 registró un nuevo piso histórico, esta vez merced al terrorismo imperante en el país organizador: ante las amenazas a la seguridad de algunas selecciones, Argentina y el invitado Canadá desistieron de participar. Los maples (?) no importaban demasiado, pero la selección trasandina entonces dirigida por Bielsa era la principal atracción y gran favorita para llevarse el torneo. Ante tal compleja situación el país cafetero estuvo al borde de perder la organización a manos de Brasil, luego se propuso posponer la Copa para el 2002 pero ahí fue Traffic, la empresa dueña de los derechos de TV la que se opuso (!). Finalmente todo volvió a fojas cero, Costa Rica reemplazó a Canadá, Honduras fue de emergencia en un avión militar (!) a tierras cafeteras para reemplazar a Argentina un día antes de la inauguración, y… el torneo fue un bodrio. Ante la tensa situación y las clasificatorias al Mundial en plena disputa muchos equipos optaron por llevar suplentes o juveniles, lo que –junto a un inspirado fixture que les impidió enfrentarse a Brasil o Uruguay en todo el certamen- contribuyó a que Colombia consiguiera en su casa su primer título.

Las ediciones de 2004 (en Perú) y 2007 (en Venezuela, con Brasil como campeón en ambas) permitieron un leve renacer de la competición, con mejoras en la infraestructura y en el interés de los equipos en participar junto con una mejor calendarización de la FIFA para así facilitar la participación de algunas estrellas de ligas europeas. Como sea, el despegue pareció empezar a consolidarse en la Copa América de Argentina 2011, donde tuvimos a todas las selecciones (salvo el nefasto invitado México) yendo con todo su arsenal a conquistar la corona, produciéndose más de una sorpresa en el camino y al final un inesperado campeón como Uruguay. Vamos a ver si esta edición 2015 en Chile puede seguir rescatando el prestigio de un torneo que se ufana de mucha historia y tradición, pero que como ya hemos revisado sobrevive de muchos mitos y unas pocas buenas ediciones.

Resumiendo: Desde su inicio en 1916 hasta 1967 el prestigio del torneo es casi indefendible, con pocos equipos y partidos, calendarios a la medida, deserciones y poquísima seriedad organizativa. Desde los 70 hasta fines de los 80 el torneo luchó por enseriarse, pero mantenía resabios de absurdez (?) como sorteos dirigidos, corrupción o reglas ridículas que hacían muy difícil compararlo con, por ejemplo, una Eurocopa. En los 90 el interés decayó sencillamente porque lo atareado del calendario internacional lo mostró como lo que es: una competencia de tercera importancia, por debajo de la clasificación al Mundial y las grandes ligas europeas. Tras tocar fondo (otra vez!) al principio del nuevo milenio el torneo ha ido creciendo en prestigio, pero, ¿mantendrá esa tendencia? Si la historia es algún indicador mínimamente válido, parecería que no… en fin, ojalá pueda Chile cooperar en que este torneo sea un poco menos de mierda que lo que ha solido ser.