[Especial de Celebración] Inolvidable: ¡Chile baja su primera estrella!

Chile, campeón. Dos palabras que nunca se habían juntado en una misma oración con motivo de un torneo oficial de selecciones de fútbol. Desde el inicio de su aventura futbolística, en el lejano año 1916, la gloria había pasado una y otra vez por las narices del combinado rojo. Muchas generaciones supieron de la ineficacia a la hora de las definiciones, de la mala suerte, de la eterna superioridad del Atlántico, de los cuatro subcampeonatos (1955, 1956, 1979, 1987), del penal de Caszely, el gol de Vastic y el palo de Pinilla.

Parecía que nunca se nos iba a dar. Y sin embargo, una templada tarde de julio la historia supo, por fin, cambiar a nuestro favor. El Estadio Nacional, nombrado oficialmente con el nombre del inolvidable Julio Martínez, testigo de tanto sufrimiento en el pasado (tanto futbolístico como humano), fue el escenario ideal para la consagración decisiva. Los libros hablarán del corazón de Aránguiz, Medel y Díaz; la calidad de todoterreno de Vidal; el talento de Alexis Sánchez; el oportunismo goleador de Vargas; el sólido liderazgo de Bravo; la aparición justa de Silva y Valdivia; la reivindicación de los extremos Isla y Beausejour; la emoción de Pizarro, veterano de mil batallas; el aporte incuestionable de Jara, Fernández, Mena, Rojas, Albornoz y Pinilla; la promesa de gran jugador que hay en el veinteañero Ángelo Henríquez y la presencia de Gutiérrez, Herrera, Garcés y Fuenzalida en los anales de esta gesta que será recordada por décadas. Todos liderados por el casildense Jorge Sampaoli, que retomó la senda del fútbol ofensivo dejada por su mentor, Marcelo Bielsa. El miedo, el pragmatismo y la vergüenza, gracias a ellos dos y el plantel que supo interpretar sus ideas, ya son cosa del pasado.

Creamos este post para comentar, festejar y analizar. En fin, para seguir disfrutando. Para seguir emocionándose al recordar las lágrimas de Medel, que esta vez eran de felicidad. Para seguir admirando el temple que tuvo Alexis Sánchez, que luego de un torneo ingrato supo coronar la alegría nacional con una picardía. Para ver una, otra, y otra vez a un grupo de jugadores con camiseta roja tener el centenario trofeo en sus manos. Porque nunca sabemos qué nos deparará el futuro. No sabemos si tendremos que esperar otros cien años. Tampoco sabemos cuánto más nos queda, y cuántas veces nos volveremos a llenar de felicidad como lo hicimos esa tarde del 4 de julio.

La vida es un instante. Y este instante es chileno. No hay más que disfrutarlo y atesorarlo en la memoria.

La campaña

Chile 2 (67′ Vidal [p], 87′ Vargas) – Ecuador 0

Chile 3 (22′ Vidal, 42′ Vargas, 55′ Vidal [p]) – México 3 (21′ y 66′ Vuoso, 29′ Jiménez)

Chile 5 (3′ y 66′ Aránguiz, 37′ Sánchez, 79′ Medel, 86′ Raldes [ag]) – Bolivia 0

Chile 1 (81′ Isla) – Uruguay 0

Chile 2 (42′ y 64′ Vargas) – Perú 1 (60′ Medel [ag])

Chile 0 (4) – Argentina 0 (1) (Fallaron Higuaín y Banega [ARG])

El plantel

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Los once que rompieron la historia. Arriba: Bravo (capitán), Isla, Silva, Beausejour, Vidal. Abajo: Sánchez, Díaz, Medel, Valdivia, Vargas y Aránguiz. Y un pueblo entero detrás de ellos.

Los números

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La tabla histórica, actualizada. Chile se acerca a Paraguay. [Wikipedia]
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La “Roja” y su primer título. En Sudamérica, sólo Ecuador y Venezuela no han podido festejar. [Wikipedia]
El cuadro final, que no se olvidará. Paso a paso al primer campeonato. [Wikipedia]
El cuadro final, que no se olvidará. Paso a paso al primer campeonato. [Wikipedia]
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Los líderes individuales. Valdivia y Vargas, figuras criollas. [Wikipedia]

El equipo ideal

Claudio Bravo (Chile): Capitán y referente, quedará en la historia como el primer chileno en alzar el trofeo máximo del fútbol subcontinental. Mostró seguridad por arriba y cumplió por abajo. Atajada clave a Agüero en la final.

Mauricio Isla (Chile): Venía precedido de malas actuaciones con la “Roja” y una temporada para el olvido en Inglaterra. Sin embargo, el “Huaso” volvió a brillar como en la era Bielsa, se devoró la banda derecha y fue uno de los puntales del título. Ahora, lo buscan de Alemania y España. Fue héroe y figura ante Uruguay. Suplente: Luis Advíncula (Perú).

Gary Medel (Chile): Ídolo total. Su entrega conmovió a miles de chilenos durante el desarrollo del torneo. Afirmó la defensa en los peores momentos de Chile, y mostró garra, anticipación, salida limpia y un corazón gigantesco. Se anotó dos veces en el tanteador: golazo a Bolivia y desgraciado autogol frente a Perú. Suplente: José María Giménez (Uruguay).

Jeison Murillo (Colombia): Y sí, los cafeteros tienen defensa para rato. Murillo, que fue elegido como mejor jugador joven de la Copa, fue el mejor dentro de un equipo decepcionante. Fue el gran responsable de que Argentina debiera recurrir a lanzamientos penales en los cuartos de final. Su penal perdido no debe empañar una gran actuación. Suplente: Nicolás Otamendi (Argentina).

Marcos Rojo (Argentina): El dueño de la banda izquierda en el subcampeón. Anteriormente criticado, se ganó el puesto en el Mundial y no parece dispuesto a soltarlo. Gol clave para matar los nervios ante Paraguay. Suplente: Jean Beausejour (Chile).

Charles Aránguiz (Chile): Polivalente, corrió toda la cancha en el partido final. Fue de menos a más en esta Copa. Un “todoterreno”, clave en el arriesgado esquema de Jorge Sampaoli. Anotó dos veces ante Bolivia. No por nada lo quieren desde el viejo continente. Suplente: Ángel Di María (Argentina).

Javier Mascherano (Argentina): El “Jefecito”, que suma más de 115 partidos con la camiseta albiceleste, aún no puede levantar un título con su país. Injusta sequía para un jugadorazo, que marca los tiempos en el mediocampo trasandino y aporta templanza, aguante y corazón. Uno de los mejores “6” del mundo, y el mejor de la Copa. Suplente: Carlos Sánchez (Colombia).

Arturo Vidal (Chile): Una Copa de locos para el “Rey Arturo”: brillante ante México, antes de chocar su Ferrari ebrio y con escándalo. Sampaoli no lo apartó y el equipo no se vio afectado. En las rondas finales, el jugador de la Juventus marcó la diferencia con su jerarquía. Suplente: Derlis González (Paraguay)

Javier Pastore (Argentina): Muy parejo con Valdivia, le damos el puesto de creador al argentino del PSG. Siempre gravitante (salvo en la final), fue por momentos el “socio ideal” de Messi, el que tanto habían buscado al otro lado de la cordillera. Golazo en la semifinal. Suplente: Jorge Valdivia (Chile)

Eduardo Vargas (Chile): Su actuación en las semifinales ante Perú será recordada por décadas. Además, anotó ante Ecuador y México, sumando la friolera de 20 goles en la era Sampaoli. Un crack, oportunista y con decisión. Por la “Roja”, siempre cumple. Suplente: Lionel Messi (Argentina)

Paolo Guerrero (Perú): Repitió el galardón de 2011, siendo goleador junto a Vargas. Referente de área en el equipo incaico, la historia de los vecinos del norte hubiera sido muy distinta sin su presencia. Triplete ante Bolivia, gol ante Paraguay. Un jugador importantísimo en cualquier equipo. Suplente: Lucas Barrios (Paraguay)

[DT] Jorge Sampaoli (Chile): Si alguna duda quedaba de la capacidad del casildense para conducir los destinos de la “Roja”, el título las disipó todas. Un par de partidos flojos no empañaron la gran actuación del equipo en la Copa. Superó y maniató a las figuras argentinas con su planteamiento en la final. El DT de mejor rendimiento en la historia chilena, ¿hace falta agregar más? Suplente: Ricardo Gareca (Perú)

Las portadas

Las reacciones de los principales diarios nacionales
Las reacciones de los principales diarios nacionales
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Las tapas de los medios trasandinos

También pueden leer las tapas del mundo en sports-newspapers.com y el magnífico especial que preparó El Gráfico en Argentina.

La historia

Se acabaron los #100años. Se acabó el sufrimiento. Se acabó la sequía. Se acabaron las burlas. Chile es campeón. Chile es campeón, campeón de la Copa América. La historia se tuerce a favor de este pequeño país del sur de América. Y estamos felices, con razón. Lo que nuestros antepasados no pudieron celebrar. Las pelotas que no entraron. Las pelotas que sí entraron. En otro tiempo, Higuaín le hubiera dado plano, en diagonal y Argentina hubiera celebrado su decimoquinta corona. El destino quiso que no fuera así. El drama de los penales, siempre sujetos a la fortuna y las decisiones del momento, terminó con Alexis corriendo eufórico a la tribuna. Un país entero celebraba a la distancia. Era que no. Seguimos celebrando. Por hoy y para siempre. ¡Gracias, muchachos!