Benjamín

Un Pequeño Homenaje a Benjamin (El Dolape).

“Comunidad”

Homenaje a Benjamín Lillo, por Felipe Rivas [@felipazo], a nombre de Último Gol.

Siempre me han dicho que a veces soy algo dramático o que le doy mucha importancia a las nimiedades. Tal vez es cierto, y en ocasiones es algo que tengo que corregir, pero sé perfectamente cuándo es correcto serlo.

Carnaval, una muy bonita canción de Fernando Milagros, sonaba en la radio cuando entré a la página y me enteré sobre el fallecimiento de Benjamín. Por razones que todavía trato de comprender, la noticia me caló hondo. Tal vez fueron las circunstancias del hecho. Tal vez fue el que su último comentario en la página haya sido una respuesta a uno mío. Tal vez fue la canción que sonaba de fondo, o tal vez fue todo eso a la vez.

No lo conocí. De él solo sé que se aparecía en la página en ocasiones comentando música, y que a los once años la dominaba en el mediocampo, con su abuela como mejor hincha y su madre como mentora, que le gustaba la U y admiraba a Rivarola. Eso y los comentarios por parte de las personas de la página que sí lo conocieron, me hacen creer que era una persona que no merecía abandonar este mundo, y mucho menos en las circunstancias en que lo hizo.

La situación da pena, y rabia. Pena por un joven de veintitrés años (mi misma edad) que estaba a punto de volver a clases y que había compartido con algunos miembros de la comunidad días antes, mediante esa pasión que nos une a todos llamada fútbol, y rabia porque su fallecimiento, como comentó alguien, se dio en un país donde las personas no miden las consecuencias de su irresponsabilidad y donde la justicia está limitada a aquellos que pueden pagarla. La situación nos despierta y nos dice que la vida es frágil, y que, junto con nuestro cuerpo y nuestra familia, es lo único propio que tenemos, por lo que tenemos que cuidarlo como un tesoro.

Es bastante raro que el fallecimiento de una persona con la que solo interactuaste a través de una pantalla y que nunca conociste personalmente te afecte tanto, y creo que al decir esto no hablo solo por mí, sino por todo un grupo de personas que tal vez siente lo mismo y comparte lo que estoy sintiendo yo mientras escribo este breve y humilde homenaje a Benjamín. Aun así, quiero pensar que no todo es tristeza en este momento. Me agrada saber que, a pesar de que la mayoría de nosotros no nos hemos conocido en persona (esperando que algún día lo hagamos), podamos compartir sentimientos, experiencias, emociones y que podamos aprender lecciones. Al fin y al cabo, eso es lo que se hace en una comunidad, y eso es lo que somos: una comunidad. Es cierto que puede haber momentos en que haya roces e incordios, pero dichos roces e incordios pasan a un segundo plano si estamos bajo algo común.

Creo que hay un cliché que dice que lo mejor de las personas se ve en las peores situaciones, y por algo es un cliché. Lo de Benjamín lo demuestra, y es lindo que se haya cumplido.

 

Siempre me han dicho que soy algo dramático, pero sé perfectamente cuándo es correcto serlo.

 

Hasta siempre, Benjamín.