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[Última Táctica]: Chile vs. Argentina

Por Martin, Entroper y Nilton_Nillas

6/5/2016, Levi’s Stadium de Santa Clara (EEUU), Fase de Grupos Copa América Centenario

PREVIA

Considerado el duelo más atractivo de la primera fase de la Copa América Centenario, el Chile – Argentina nos muestra a dos equipos que se conocen bien, habiendo jugado ya dos duelos oficiales en el último año. Ambos fueron trámites muy trabados en lo táctico sin claro dominio de ninguno de los equipos, y en los resultados finales (triunfo chileno en penales en la final de la CA 2015, y estrecha victoria Argentina 2-1 en la quinta fecha clasificatoria a Rusia 2018) influyeron bastante las lesiones sufridas por jugadores clave en los conjuntos derrotados (Di María en Argentina y Díaz y Fernández en Chile) que forzaron a los técnicos a cambiar su planteamiento inicial.

Ambos equipos apuestan por un 4-2-3-1, aunque con diferencias fundamentales: mientras el de la selección albiceleste se basa en el ordenamiento táctico a nivel defensivo (Martino es más “clásico” que sus antecesores en el cargo y no transa la línea de 4 ni el doble 5 en el medio con un contención neto y un volante de salida) con el cambio de velocidad en tres cuartos de cancha gracias a la calidad que presentan nombres como Lionel Messi y Ángel Di María en esa zona.  Chile ha heredado la cultura del pressing fuerte de sus procesos anteriores (Bielsa y la primera mitad de la era Sampaoli) y le ha agregado un componente de posesión basándose en la calidad de su mediocampo: si bien Díaz defiende por posición en la cancha, su rol es más convertirse en el primer pase, salida y desahogo constante del equipo, dejándole el rol de recuperación, pressing y despliegue a dos mediocampistas box to box de gran calidad técnica y capacidad física como Arturo Vidal y Charles Aránguiz.

Fuera del mediocampo, sin embargo, la Roja carece de suficientes jugadores de gran calidad individual en ambas áreas (Alexis Sánchez y Gary Medel son más excepción que regla) lo que lo pone en desventaja ante otras potencias del continente en esta materia, lo cual trata de suplir con versatilidad táctica (los pupilos de Pizzi están acostumbrados a defender con 3 ó 4, atacar con 2 ó 3, jugar con o sin 9 de área o con o sin 10 creador, lo cual los hace más impredecibles para sus rivales). En el caso argentino, sus puntos débiles parecen estar por las bandas: a priori existe un abismo de distancia entre la calidad de Pablo Zabaleta (en recuperación de una lesión sufrida en la temporada europea) y su reemplazante Gabriel Mercado por la banda derecha; por la izquierda el sector custodiado por Marcos Rojo ha sido constantemente elegido por los rivales de Argentina para hacer daño, generalmente con buenos resultados en un sector en que el vicecampeón mundial no ha generado el recambio necesario.

ALINEACIONES INICIALES:

 

CHILE: Claudio Bravo (Barcelona FC, ESP); Mauricio Isla (Olympique Marsella, FRA), Gary Medel (Internazionale, ITA), Gonzalo Jara (Universidad de Chile, CHI), Eugenio Mena (Sao Paulo FC, BRA); Marcelo Díaz (Celta de Vigo, ESP), Charles Aránguiz (Bayer Leverkusen, ALE); Alexis Sánchez (Arsenal FC, ING), Arturo Vidal (Bayern Munich, ALE), Jean Beausejour (Colo Colo, CHI); Eduardo Vargas (TSG Hoffenheim, ALE).

ARGENTINA: Sergio Romero (Manchester United, ING); Gabriel Mercado (River Plate, ARG), Nicolás Otamendi (Manchester City, ING), Ramiro Funes Mori (Everton, ING), Marcos Rojo (Manchester United, ING); Javier Mascherano (Barcelona FC, ESP), Augusto Fernández (Atlético Madrid, ESP); Nicolás Gaitán (Atlético Madrid, ESP), Ever Banega (Internazionale, ITA), Angel Di María (Paris Saint-Germain, FRA); Gonzalo Higuaín (SSC Napoli, ITA).

PLANTEAMIENTO INICIAL: LA PRESIÓN ALTA DE ARGENTINA

 

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Con el ingreso de Augusto Fernández y Ever Banega como titulares y encargados de la creación había dos opciones que podía utilizar el Tata Martino para contrarrestar el mediocampo chileno: una era doblar la marca a Vidal o Aránguiz de manera de sobrepoblar la zona en donde estos y Alexis Sánchez generan el fútbol de Chile (algo parecido a lo que realizó en el partido clasificatorio de Marzo) y la otra era salir a presionar directamente la generación de juego de su rival, impidiendo la conexión inicial a Vidal y Sánchez.

Contrario a lo que se esperaba, Argentina optó por meter una presión alta con su mediocampo (Mascherano, Banega y Fernández) muy cerca de su línea de ataque y entorpeciendo la zona de generación de juego de Chile, donde Díaz y Jara no pudieron dar salida limpia. Esta estrategia (con un Mascherano que pasó mucho tiempo en el terreno rival siendo el más retrasado en la línea de volantes), si bien la exponía a los pelotazos entre líneas, le resultó muy bien puesto que consiguió maniatar a Chile, controlar las acciones del partido y tener las mejores aproximaciones.

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Lo anterior pasó también porque, a diferencia de Argentina que no dudó en lanzar pelotazos frontales para que Di María y Gaitán cabalgaran por la banda, Chile no supo contrarrestar este juego con pelotazos efectivos para romper la línea de cuatro albiceleste (Vargas lo intentó un par de veces quedando offside casi siempre) ni aprovechar el espacio que a ratos se generaba entre la defensa y el mediocampo rival: esto sucedió porque Vidal anduvo muy errático y desenfocado en el primer tiempo (resbaló mucho también, habría que ver si los toperoles escogidos fueron factor) y porque al recibir Sánchez en ese sector conducía demasiado la pelota, perdiendo sorpresa y permitiendo la recomposición argentina. En el primer tiempo Chile extrañó jugar con un 9, habiendo practicado esa fórmula en los amistosos jugados con Jamaica y luego con México.

Chile la pasó mal especialmente por su flanco derecho, donde Isla (además de perder constantemente su duelo con Di María) estaba mal cubierto por el resto del equipo chileno: la presión en ese sector debía partir por el extremo derecho (Sánchez) y continuar con el volante derecho (Vidal), pero ambos estuvieron buena parte del primer tiempo fuera de posición. Con el volante central (Díaz) con mucho trabajo por la alta presión argentina, Isla pasó casi media hora desamparado hasta que Di María cambió de banda con Gaitán y el volante izquierdo (Aránguiz) hizo lo propio para prestarle auxilio. Las rotaciones en el ataque chileno con Vargas y luego Orellana pasando al sector derecho tampoco significaron una mejora en las coberturas.

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Arriba se ve el mapa de calor de Chile titular completo, en segundo lugar el de los mediocampistas y en tercer lugar el de los delanteros. El equipo se tendió a cargar hacia el lado izquierdo, cerrando bien esa banda pero dejando sin coberturas a Isla por su sector.

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Acá vemos el mapa de calor de los titulares de Argentina, que consiguió ser más profundo e incisivo por la banda izquierda. El mediocampo también estuvo más ordenado e hizo mejor las coberturas por ambas bandas. Por último, se observa a Rojo (lateral izquierdo) y Di María (extremo izquierdo) posicionados muy adelante en territorio chileno, ayudados por la poca cobertura que recibió Isla.

REESTRUCTURACIÓN DEL ATAQUE CHILENO

Promediando los 30 minutos se vieron los mejores momentos de Chile, donde encontró espacios para explotar a la espalda de Gabriel Mercado gracias a la asociación de Sánchez y Jean Beausejour. Su mejor ocasión, no obstante, llegó gracias al pressing: Funes Mori, apurado por Vidal y Vargas, tira un pelotazo por el medio que es rescatado rápidamente por Díaz y devuelto al centro del área donde Vidal asiste a Sánchez, quien remata al brazo de Romero en inmejorable posición. Si bien Argentina pareció en control durante casi todo el primer tiempo, las dudas en la salida de Otamendi y especialmente Funes Mori la obligaron a mantenerse despierta en todo momento.

Cabe destacar que si bien Chile fue más incisivo en esta etapa del partido, en ningún momento pasó peligro el espigado portero trasandino, quien no fue apurado por los atacantes chilenos. Las pocas opciones de gol del cuadro campeón de América siempre fueron o al cuerpo del portero del Manchester United o fuera de los 3 tubos. El ataque chileno perdía profundidad en ¾ de cancha, debido al largo recorrido que debían hacer los volantes, especialmente Vidal y Sánchez, y al correcto trabajo defensivo de la albiceleste. El delantero del Arsenal se vio disminuido  en la faceta ofensiva, no mostrando la chispa habitual que le conocemos, abusando del individualismo (#balde) y poco fino a la hora de resolver frente al área.

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SEGUNDO TIEMPO: MODIFICACIONES TÁCTICAS

El segundo tiempo empezó sin cambios y pareció que Argentina había retrasado líneas en su presión: durante los primeros 5 minutos Chile fue el que tuvo mayor posesión y consiguió acercarse al arco de Romero aunque sin jugadas decisivas. No obstante, en el minuto en que retoman el pressing ocurre la jugada decisiva del partido: presionado por Augusto Fernández en la salida, Charles Aránguiz (el mediocampista de mejor primer tiempo en Chile) alarga demasiado el balón hacia el centro y Ever Banega anticipa y se la roba, conduciendo en dirección al arco chileno con sólo dos defensas por delante y dos opciones de pase (Higuaín por derecha y Di María por izquierda). Elige correctamente apurar hacia la izquierda donde Di María controla y define con su mejor pie al primer palo, contando con algo de complicidad en la lenta reacción del arquero chileno Bravo.

PRIMER GOL DE ARGENTINA

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La apertura de la cuenta confirmó que la apuesta de Martino por el pressing había sido la correcta, y fue la primera de la serie de desgracias que le cayeron a Chile en pocos minutos: el gol fue a los ‘50, a los ‘54 se lesiona su lateral izquierdo Mena debiendo cambiar su dibujo táctico para el ingreso de Fabián Orellana (pasa al extremo derecho, Sánchez al izquierdo y Beausejour a cubrir el lateral) y 5 minutos después recibe un segundo gol similar al primero: entre Gaitán y Fernández roban ante la salida de Aránguiz y la pelota va al medio, donde Mascherano apura para el ingreso de Di María corriendo de frente con balón dominado y dos opciones de pase ante tres defensas chilenos desacomodados. Opta por la izquierda donde viene Banega quien remata, el balón se desvía en Isla (quien había corrido 40 metros para cubrir la posición) y engaña a Bravo: 2-0.

SEGUNDO GOL DE ARGENTINA

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CHILE SE DESARMA, ARGENTINA RETRASA LÍNEAS

En los siguientes 20 minutos existe un quiebre en el partido, donde llegan los mejores minutos de Argentina que perfectamente pudo marcar un par de goles más ante un Chile desarticulado y desacomodado en defensa y mediocampo. Di María, Higuaín y posteriormente Agüero (que ingresó por el “capo canioneri”) casi aumentan la ventaja pero se encontraron con buenas intervenciones de Bravo y Medel que lo impidieron. En los 10 minutos finales Martino comete un error cerrando el partido antes de tiempo al sacar a sus extremos Gaitán (de buen cometido) y Di María por Lamela y Kranevitter, lo que coincide con un reordenamiento de Chile que al hacer ingresar a Fuenzalida en el lateral derecho (reemplaza al desmoralizado Aránguiz pasando Isla a jugar en el centro del campo), ganando coherencia y empieza a acercarse al arco de Romero aunque sin llegadas claras. En los descuentos un error del arquero argentino (recalcamos lo limitado de “chiquito”) al salir a cortar un centro de Orellana redunda en el descuento de Fuenzalida de cabeza en lo que sólo sirvió para decorar el marcador, ya que no quedaba tiempo para salir a buscar un empate que habría sido inmerecido a la luz de lo acontecido en la cancha.

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CONCLUSIÓN

Con su línea de pressing alta Martino le gana el duelo táctico a Pizzi, quien no encontró respuestas en la cancha y en la banca al puzzle argentino. Argentina controló las acciones durante 60 a 70 minutos del partido y casi no sufrió en su área propia (salvo por la clara ocasión perdida por Sánchez), pudiendo haber logrado un marcador más abultado. Si bien la figura del partido fue Ángel di María, el rol táctico más destacado lo jugó Ever Banega con su presión constante, el robo clave y la asistencia del primer gol junto con anotar el segundo. El buen funcionamiento de la línea alta de Argentina en este partido da para pensar de si considerará hacerla en otros partidos ante equipos de características diferentes, y si sería capaz de hacerla una vez esté de regreso Messi reemplazando a Gaitán (o bien a Higuaín). Respecto a este último punto, la salida de Messi del equipo titular permitió a la albiceleste jugar sin tener a La Pulga como objetivo principal de las cargas, logrando aprovechar jugadores bien posicionados, sin tener la presión de obviar a la máxima estrella del fútbol hoy por hoy.  

En Chile además de la mala jornada de Vidal-Aránguiz-Díaz cabe mencionar el nulo rol que jugó Orellana como revulsivo, no aportando ni al ordenamiento táctico del equipo ni a la generación de juego ni a buscar al arco de Romero (quizá extremos netos como Puch o Mark González pudieron ser mejor opción para desordenar a la zaga argentina). Hubo una mala lectura del partido y de variantes de Pizzi, que tiene mucho por mejorar si quiere que su selección alcance el nivel que le permitió ser campeón de América hace doce meses.