Último Recuento 2016: Entre glorias y tragedias

El 2016 fue un año que dejó en el futbolero común y silvestre grandes sorpresas con la confirmación de Chile como campeón de América ganando la Centenario, la redención de Portugal sacándose la espinita de la Euro ’04 ganando su primera Eurocopa en tierras francesas, o el más aún insólito bicampeonato de la Universidad Católica; además de la gran tristeza que significó la tragedia aérea que se llevó la vida de gran parte del plantel del Chapeocense, campeón póstumo de la Copa Sudamericana. Para resumir todo lo que ocurrió en el año nuestro colaborador recurrente Nilton_Nillas nos detalla todos los grandes tópicos que ocurrieron en este agitado año que se nos va.

1. Mitos y leyendas en la Copa Centenario

El torneo de selecciones más antiguo del mundo cumplió su centenario y la celebración estuvo a la altura, con un gran torneo que tuvo de todo: buen fútbol, muchos goles, grandes sorpresas, partidos históricos, enormes polémicas y un justo ganador. El público local no quedó al debe y acompañó a su selección en una buena campaña que los dejó en un meritorio cuarto lugar, mientras los “otros locales” decepcionaron con una eliminación humillante en cuartos de final. Las selecciones tampoco decepcionaron: pese a que se pensó en algún momento que muchas reservarían a sus mejores jugadores lo que le quitaría brillo al torneo, la verdad es que esos casos fueron excepcionales (Neymar en Brasil por el tema permisos con su club y Suárez en Uruguay que estuvo presente desde la banca) y prácticamente todos fueron con lo mejor que tenían, dándose memorables choques como los Chile-Argentina, México-Uruguay, México-Venezuela o Ecuador-Perú y batacazos como el 7-0 de Chile a México y las eliminaciones de Uruguay (ante Venezuela) y Brasil (ante Perú). Se anotaron más goles y se registró un mayor promedio de público que en las últimas ediciones, en resumen, una fiesta completa que terminó reconfirmando a esta generación de jugadores chilenos como la más exitosa de la historia y añadiendo una tragedia más a la “generación maldita” de Argentina, que no consigue saborear las mieles del éxito.

Nombres como Claudio Bravo, Gary Medel, Jean Beausejour, Charles Aránguiz, Arturo Vidal, José Pedro Fuenzalida (!), Eduardo Vargas y el balón de oro Alexis Sánchez fueron claves para la consagración del bicampeón, en un torneo en que también brillaron los argentinos Mercado, Mascherano, Fernández, Banega y Messi, los colombianos Ospina y Zapata y los estadounidenses Brooks y Dempsey, entre otros destacados. En resumen, el éxito de este torneo dejó abierta la puerta para la posibilidad de juntar definitivamente a ambas confederaciones en un solo torneo continental, lo que se irá definiendo en las próximas ediciones.

2. Euro 2016 y el fin de la sequía lusa

Una Eurocopa inédita por su formato (por primera vez participaron 24 países, generando una cantidad insospechada de bodrios pero también posibilitando una serie de golpes a la cátedra) nos terminaría trayendo resultados inéditos: cuando menos se lo esperaba y tras haber desaprovechado mejores oportunidades en el pasado (sus selecciones del 2000 al 2008 parecían más capaces de ganar el torneo que la actual), la selección de Portugal consiguió sobreponerse a un complicado inicio (casi no avanzan en uno de los grupos más débiles de la Copa) y, merced a un afortunado emparejamiento de octavos en adelante (que vio a las principales potencias europeas chocar y desgastarse entre ellas) y a su propio crecimiento a medida que avanzó el torneo, convertirse en la novena selección europea en alcanzar el trofeo. Mérito total de un equipo que se fue haciendo fuerte en la adversidad, lo que quedó reflejado de forma más patente cuando en la final ante la local Francia (que más allá de rendimientos puntuales como Griezmann y a llegar favorita a la final, en general decepcionó a lo largo del torneo) consiguió sobreponerse a perder a la lesión de su gran figura Cristiano Ronaldo para aguantar la avanzada gala y definir el partido en tiempo suplementario con golazo de Éder, el héroe menos probable. Más allá de los delanteros sería injusto no reconocer el enorme torneo del golero Rui Patricio, la seguridad y madurez de Pepe en el centro de la zaga y la sorpresa que fue un adolescente Renato Sanches en el mediocampo.

También dieron que hablar en este torneo la recuperación italiana (que en un bajo momento y con un sorteo horrible rasguñó las semifinales), las decepciones de España (con una lucha de egos brutal en la interna) y en menor medida Alemania (si bien hizo semis, estuvo lejos de lo que mostró en el Mundial), las enormes sorpresas de Gales (tercera tras una campaña verdaderamente notable con Gareth Bale y Aaron Ramsey) e Islandia (que metió cuartos de final sin ningún gran nombre y con notables planteamientos tácticos ante selecciones abismantemente superiores) y la “arrugada” de Francia en la final ante una oportunidad única de ganar su tercera Euro. ¿Inglaterra? Jé(?). En definitiva, buen torneo (que supo sortear dificultades como las luchas entre hinchadas y amenazas terroristas en su inicio), historias que recordar y un campeón justo, que en los momentos claves supo poner lo que hay que poner. Chile saluda a los lusos y les da la bienvenida al club de los campeones continentales (?).

3. La que le faltaba a la Canarinha

Hasta que lo consiguió: el Oro olímpico en fútbol seguía siendo, a casi 100 años desde que empezara a disputarse, el único logro que le seguía siendo esquivo a la selección de Brasil en términos de títulos de selecciones. Desde que se supo que los Juegos se realizarían en Rio de Janeiro que la CBF entendió que esta era LA oportunidad y se movió en consecuencia: incluso se decidió dejar a Neymar fuera de la selección adulta en la Copa Centenario con el fin de que su club lo autorizara a estar presente en los Juegos.

A medida que avanzó el torneo y tras un decepcionante inicio (con empates en sus primeros dos duelos), el Scratch liderado por Neymar y escudado por los excelentes Gabriel Jesús, Luan y Barbosa empezó a avanzar rondas y a prepararse para un inevitable enfrentamiento ante la otra gran selección de este torneo: la alemana, representante del fantasma del humillante 1-7 en el Mundial 2014. El duelo final fue emocionante: Neymar pondría en ventaja al local pero temprano en el segundo tiempo el germano Meyer lograría el empate. La igualdad no se rompería hasta los penales con lo que el nerviosismo del público local no se acabó hasta la última tanda de penales, donde el excelente Weverton atajó el disparo de Petersen y (quién otro) Neymar Jr. engañó a Horn para darle a su país no sólo la alegría que le faltaba, sino una suerte de revancha con la historia tras lo sucedido hace dos años. No sólo esto: la consecución del logro coincide casi exactamente con una significativa alza en el rendimiento de su selección en clasificatorias, donde este año pasaron de estar fuera de zona de clasificación a estar primeros cómodos. Más allá del cambio de entrenador, hay un tema de confianza y un golpe anímico indudable: ojo que este Brasil quiere volver a ser el de antes.

4. Hasta que llegó el Bi Cruzado

Tantos años pasaron para que se acabara la maldición. Ante los recientes tetracampeonato de Colo Colo, tricampeonato de la U. de Chile e incluso el Bi de Cobreloa parecía que los cruzados se estaban acostumbrando a pelear los torneos pero ganarlos una de cada 7 o 10 ocasiones, condenados a ser siempre nominados pero rara vez elegidos. Este año la cosa cambió: tras un 2015 complicado el equipo cordillerano optó por redoblar la apuesta y confirmar al “Tati” José María Buljubasich y al “Comandante” Mario Salas en la gerencia técnica y dirección técnica del equipo respectivamente, manteniendo al mismo tiempo la apuesta por valores jóvenes y/o identificados con el club: así a los “históricos” Alvarez o Toselli (a los que se incorporó Fuenzalida, uno de los grandes refuerzos del año) se sumaron nombres como Magnasco, Maripán, Carreño, Kuscevic, o Nicolás Castillo (goleador y figura del año en la precordillera) para formar un equipo fuerte, que si bien sufrió irregularidades durante el año (siendo el punto más bajo la eliminación en primera ronda de Sudamericana ante el menos que discreto Real Potosí) fue un indiscutible campeón de ambos torneos. Adicionalmente, recuperaron una habilidad que parecía perdida: la de escoger bien los refuerzos extranjeros. Kalinski, Noir y especialmente Buonanotte fueron fundamentales en la exitosa temporada cruzada, especialmente hacia el final del torneo.

En dos campeonatos marcados por la irregularidad, los trancos finales marcaron la diferencia entre la escuadra cruzada y sus competidores: en el Clausura 2016 y tras una fea derrota 0-3 ante el hasta entonces puntero Colo Colo, Católica ganó 5 de los 7 partidos finales mientras los albos entraron en una racha de 5 fechas sin ganar; esto sumado a la increíble derrota y farra de O’higgins al perder por primera vez de local en la última fecha pudiendo campeonar ganando (y forzar un desempate empatando) le permitió a la UC festejar al final de un torneo cerradísimo, luego de dar la vuelta el partido en San Carlos de Apoquindo ante Audax Italiano. En el Apertura, en tanto, supieron sobreponerse a un pésimo inicio (transcurridas las primeras 4 fechas no llevaba triunfos) y perseverar en la persecución de un algún momento escapado Deportes Iquique hasta dar el gran mazazo en la penúltima fecha: 6-2 a domicilio al hasta entonces puntero, dejando la mesa puesta para festejar con un 2-0 a Deportes Temuco en la última fecha. A 79 años de su fundación y tras varias temporadas nadando para quedarse en la orilla, la Católica se quedó merecidamente con todos los grandes premios del año en Chile.

5. La vida de los otros

Si bien a nivel local la UC arrasó con los torneos nacionales, también hubo otros equipos que (para bien o para mal) dieron que hablar. Un caso llamativo es Colo Colo, que empezaba este año como campeón vigente aún con un partido pendiente (!) y tuvo un buen comienzo de año, siendo incluso puntero del campeonato hasta la fecha 8. No obstante, el bajón anímico tras la enésima eliminación seguida en primera ronda de Libertadores, las lesiones y bajas físicas de parte del plantel y la desconexión entre el mismo y el DT José Luis Sierra terminaron significando la renuncia del último, aunque el catalizador fue la gestión dirigencial de refuerzos. El segundo semestre llegaría Pablo Guede, quien pese a un inicio irregular tirando a desastroso (?) consiguió enderezar el timón hacia el final e irse con un premio de consuelo: la Copa Chile, deuda pendiente para el conjunto popular desde hace 20 años.

Los que definitivamente no tuvieron un buen año fueron los de la contra: Universidad de Chile no levanta cabeza y el título en 2014 se va convirtiendo en una isla de la era post Sampaoli. Beccacece partió este año al mando de un plantel bastante reforzado y con un estreno asequible en Libertadores, no obstante la rápida eliminación y una mediocre campaña que lo tuvo incluso coqueteando con el descenso(!) fueron signos de fracaso. Heller redobló la apuesta para el segundo semestre, pero sin convicción: a las pocas fechas sin mejoras se desvinculó al practicante DT y se apostó por una dupla técnica formada en casa, quienes consiguieron mejorar marginalmente la campaña y conseguir el último de los 8 cupos a torneos internacionales en 2017. No fue suficiente para renovarlos y la última parte del año fue polémica, con declaraciones cruzadas entre Presidente y capitán del equipo y un nuevo DT llegando en un ambiente controvertido. En definitiva, un año de plata botada y cero avances.

Entre el limbo de Wanderers, Unión Española y Universidad de Concepción, el casi casi de O’higgins y la vuelta a la realidad de Cobresal (que no alcanzó ni a ilusionarse en Libertadores), otros 2 equipos dieron que hablar este año: por un lado el interesante Palestino de Nicolás Córdova, que armó un plantel competitivo entre jóvenes con potencial (Darío Melo, Francisco Sierralta, Benjamín Vidal y Leo Valencia, la gran figura de esta campaña), refuerzos extranjeros escogidos con pinzas (Agustín Farías y Ezequiel Luna anduvieron bien) y jugadores buscando una segunda oportunidad en su carrera (Roberto Cereceda, Mathias Vidangossy o Esteban Carvajal) llamaron la atención en el torneo local, pero dieron más que hablar en la Copa Sudamericana llegando a cuartos de final: tras eliminar a equipos con más oficio copero como Libertad o Flamengo, se despidieron del torneo tras dar brava lucha al poderoso San Lorenzo de Argentina.

Por último, más que destacable es la campaña de Deportes Iquique en el Clausura, donde liderados por el golero y capitán Rodrigo Naranjo, el veterano goleador Manuel Villalobos y con un equipo combativo donde destacaron (entre otros) Rafael Caroca y Alvaro Ramos, rasguñaron la posibilidad de obtener su primer título de liga pero terminaron resignando la opción en las últimas fechas ante un equipo superior nombre por nombre como U. Católica. Igual, meritorio lo de los pupilos del “Pillo” Vera, que representarán a nuestro fútbol (junto a cruzados, albos e hispanos) en la próxima Libertadores.

6. Zizou baja la Once

Pocos recuerdan el negro momento por el que atravesaba el Madrid a finales del año pasado: cosechando malos resultados en la liga local, con los bochornos de la eliminación de la Copa del Rey por falta administrativa y del fallido canje De Gea – Keylor Navas, y con la humillante derrota 0-4 en casa ante su archirrival Barcelona, parecía que no había por donde para el conjunto merengue. En ese momento Florentino Pérez decide dar un golpe de timón, cesa al cuestionado Rafa Benítez de la dirección técnica y se la juega por poner al mando a Zinedine Yazid Zidane, leyenda del club (y del fútbol mundial) pero que a la fecha no había demostrado nada extraordinario como DT del filial. Pocas semanas pasarían para que Zizou comenzara a tomarle el pulso al equipo, y cuando pasó ya no hubo nadie en Europa que pudiera pararlos.

No vamos a descubrir hoy la notable constelación de estrellas con que cuenta el Real Madrid, pero sí destacaremos que a sus figuras habituales (la disciplina y calidad de Sergio Ramos, la dinámica y talento de Luka Modric, la potencia y velocidad de Gareth Bale y la calidad y los goles de un Cristiano Ronaldo que sigue pulverizando récords europeos) Zidane supo insertar adecuadamente jugadores de menor renombre que terminaron siendo claves en la conquista de su onceava Champions: el costarricense Keylor Navas, el brasileño Casemiro y el hispano Lucas Vásquez son fiel ejemplo de ello.

Tras avanzar con cierta tranquilidad en las primeras rondas, una prueba de carácter para el equipo de Zizou llegó en cuartos de final, cuando tras caer 0-2 en Alemania ante el Wolfsburgo necesitó del mejor Cristiano Ronaldo para dar vuelta el marcador con un hattrick. En semis, si bien sólo se impuso por 1-0 en el global ante el Manchester City, siempre pareció estar en control. Y en una final emocionante con la reedición del derby capitalino (y de la final de hace 2 años) supo no desesperarse en los instantes claves, mantener la calma y mostrar su categoría en los penales, ratificando al Real Madrid como la primera potencia histórica de Europa y volviendo a lanzar al estrellato a Zidane, esta vez desde la banca. Un grande de todos los tiempos.

7. El Verde Paisa se toma América

Más allá de los comentarios imparciales (?) de personajes como Andrés Marocco o Jorge Bermúdez, lo cierto es que los clubes colombianos vienen progresando a pasos agigantados y, a falta de una fuerza dominante entre los grandes clubes brasileños y argentinos, se han metido entre los protagonistas de los últimos torneos. Si el año pasado fue el turno de Santa Fe en Sudamericana esta vez le tocó al Atlético Nacional de Medellín: los “Paisas” (para malestar de nuestro amigo Juan Mecha) arrasaron en la Copa de principio a fin, liderando su grupo sin recibir goles en contra(!) y luego batiendo seguidamente a Huracán, Rosario Central (quien les propinó en Arroyito su única derrota del torneo), Sao Paulo (con notable triunfo 2-0 en Morumbí incluido) y por último al sorprendente Independiente del Valle en una tensa final. Mérito de un viejo zorro en el banco como es Reinaldo Rueda, pero también de un plantel notable donde los elogios deben repartirse entre la seguridad de Franco Armani en el arco, el fiato que mostraron Davinson Sánchez y el capitán Alexis Henríquez en la zaga, el genio de un experimentado Macnelly Torres manejando los hilos del mediocampo, y el talento y proyección de la joven dupla que formaron Marlos Moreno y Miguel Borja, imparables en América.

Tan buena fue la campaña internacional del Nacional (?) este año que no se conformaron con la Libertadores e irían con todo por la Sudamericana, derribando a 5 rivales en partidos de ida y vuelta hasta llegar a la final contra Chapecoense, partido que por circunstancias trágicas del destino no se pudo disputar dejando para siempre la duda de si los cafeteros podían cerrar su año perfecto. De todos modos, un razonable consuelo fue la entrega del Premio Centenario CONMEBOL al Fair Play, por la muestra de solidaridad y apoyo al rival caído en desgracia.

8. La tristeza infinita también se tiñó de verde

Fue el más triste y trágico de los finales para lo que parecía una historia de ensueño: un pequeño club de una localidad brasileña de 200.000 habitantes, muy cerca de la Triple Frontera, venía completando una historia mágica luego de (tras haber resultado terceros en el Brasieirao 2015) haber clasificado a su primer torneo internacional (la Copa Sudamericana 2016) y una vez ahí empezar a derribar rivales de renombre: Independiente de Avellaneda, Junior de Barranquilla y San Lorenzo de Almagro fueron eliminados por un equipo que asombraba al mundo y que se aprestaba a viajar el 28 de Noviembre para jugar la ida de la final el 30 ante Atlético Nacional en el Atanasio Girardot de Medellín cuando la desgracia se puso en su camino.

El vuelo que los trasladaba desde Bolivia (hicieron escala en Santa Cruz) hasta Colombia, operado por la empresa LaMia y recomendado por CONMEBOL (con investigaciones en curso, esperamos no eludan su evidente responsabilidad), presentaba diversas irregularidades que lo convertían en un riesgo para los usuarios: iba excedido de peso, escaso en combustible y su tripulación desistió de parar para repostar antes de Medellín, decisión probablemente influida por la negativa del dueño del avión a costear bencina adicional (!). En definitiva, el avión colisionó en Cerro Gordo (La Unión), a sólo 5 minutos del Aeropuerto de Medellín, encontrando la muerte 71 de los 77 tripulantes, entre los cuales se encontraba (Salvo 3 supervivientes) toda la delegación del Chapecoense que se dirigía a jugar su primera final internacional. Un final terrible para un club que tendrá que superar una catástrofe gigantesca y empezar a planear cómo reconstruirse de las cenizas.

Afortunadamente la mayoría del mundo fútbol se ha unido en torno a la tragedia y ha buscado formas de apoyar al club caído en desgracia, con acciones tales como entregarle el título de campeón de la Copa Sudamericana, ofrecerle jugadores y condiciones distintas como también cierta tranquilidad para enfrentar sus compromisos inmediatos. Esperemos que estas condiciones y apoyo se materialicen y apoyen a sacar al club, a los supervivientes y a las familias de los fallecidos de esta pesadilla, y que ojalá en esta ocasión el fútbol saque lo mejor de nosotros para unirnos ante la tragedia.

9. Lionel Messi, ¿tropezón o derrumbe?

Hasta que finalmente cayó: la gran estrella actual del fútbol mundial y considerado por muchos como uno de los mejores de la historia tuvo un 2016 de furia en que le pasó de todo, y las grandes noticias no fueron precisamente las que marcaron la agenda.

Siendo totalmente justos con el crack rosarino, la verdad es que este año sí tuvo varias buenas: recibió el premio al Balón de Oro 2015, ganó por segunda vez consecutiva la liga española y la Copa del Rey además de la Supercopa, alcanzó los 300 goles en liga (y 500 oficiales entre clubes y selección), se convirtió en el goleador histórico de la selección argentina y totalizó 59 goles en el año. El problema es que es más que probable que el año de Messi sea recordado por alguno de los siguientes hechos: fue imputado por evasión de impuestos en España por más de 4 millones de euros, debiendo declarar y responsabilizar en el proceso a su padre Jorge como el administrador de sus finanzas; quedó eliminado de la Champions League en cuartos de final mientras su “archirrival” mediático Cristiano Ronaldo se alzaba como campeón y goleador del torneo; protagonizó una polémica con la Asociación de Fútbol de Argentina (AFA) al quejarse vía twitter por la organización y logística de su delegación en la Copa América Centenario; perdió de forma dramática la final de la misma en un torneo que parecía armado para coronar su leyenda, con el agravante de fallar su penal en la definición desde los doce pasos (y de que Cristiano Ronaldo se quedara con la Eurocopa con Portugal); renunció a la selección de su país desencadenando con ello una ola de renuncias de sus compañeros, para luego (campaña mediática mediante) arrepentirse de su renuncia menos de dos meses después; se lesionó en Septiembre pasando dos meses fuera de las cancha; se dejó barba, tiñó rubio y puso tatuajes para parecer más intimidante o establecer un símil con el 2007 de Britney Spears(?); y por último, tras el partido eliminatorio frente a Colombia encabezó un veto a la prensa deportiva de su país debido al mal trato dado a los jugadores de su selección.

Lo cierto es que ya al borde de cumplir 30 años y con pocos récords más por batir a nivel personal, la discusión sobre el lugar en la historia del fútbol que ocupará la estrella de Adidas está abierta y pareciera que sólo un título mayor a nivel de selecciones puede convertirlo en indiscutido en el Olimpo de cracks de todos los tiempos. No obstante, se le agota el tiempo y las competencias: si no se consagra con Argentina como campeona del Mundial de Rusia 2018 (clasificatoria en la que actualmente está en zona de repechaje(!)) o de la Copa América de Brasil 2019, para su próxima gran competencia oficial rondará los 35 años y ya después de los 30 son pocas las leyendas que suman grandes títulos. Hay que ver si Messi, ahora veterano en estas lides y capitán tanto del Barcelona como de la selección Argentina, consigue ponerse de pie y reclamar su lugar en la historia.

10. La Roja de Pizzi: ¿Qué se nos viene?

No hay cómo darle a esta generación, sin duda la mejor que ha salido de nuestros pastos. Segundo año consecutivo en que hacen historia y ya empiezan a meter miedo al resto del mundo, que habla del “equipo vs. individualidades”, la “manada de lobos” y “los superdepredadores que no conocen el miedo”. Sí, es de nuestra selección que están hablando.

Tras la salida de Sampaoli, Pizzi tenía un desafío gigantesco en su primera experiencia al mando de una selección. Si bien ha demorado en imponer su sello, bastante distinto al del entrenador anterior, ha tenido hasta hoy cuidado en no desarmar lo que ya venía funcionando bien con el proceso anterior y buscar imprimir gradualmente su estilo al equipo: menos dinámico e intenso que el “ritmo infernal”, menos celoso con la posesión que el Guardiolismo, da la impresión que en 2017 (y con algo más de tiempo para construir) veremos un ente más corpóreo en el equipo de Pizzi. Hasta hoy, y tras altos muy altos y bajos muy bajos (no olvidar que durante algunos minutos del partido con Perú en Santiago estuvimos casi eliminados de Rusia 2018), tras algunas circunstancias desafortunadas (el número de lesionados previo y durante partidos oficiales este año ha sido altísimo) y otras afortunadísimas (no recuerdo en la historia otra instancia similar favorable a Chile como la ocurrida con los puntos quitados a Bolivia por mala inscripción del paraguayo nacionalizado Nelson Cabrera, quizás sólo el 9-0 de Londrina el 2000), el objetivo básico se está cumpliendo: la Roja volvió a zona de clasificación directa para el Mundial de Rusia. Además, se está empezando a dar muy lentamente el proceso del recambio: este año nombres como Cristopher Toselli, Enzo Roco, Erick Pulgar y Nicolás Castillo (sí, #SelecMonja, ya sé(?)) han empezado a ganar terreno no sólo en las nóminas sino también en el campo de juego junto con otras apuestas que el DT ha realizado, donde hasta hoy las que resultaron (Edson Puch, José Pedro Fuenzalida y Leo Valencia) están superando a las que no (Fabián Orellana, Rodrigo Millar). Queda trabajo por hacer, pero de cara a desafíos importantes (China Cup, Confederaciones y más importante, la recta final de clasificación al Mundial) es importante reconocer los méritos de un proceso de cambio que ha sido muy difícil pero que, hasta el momento, está cumpliendo.

Por supuesto que para cerrar el año les dejamos lo que quieren ver: AoE Coach Goles de este año y esa final del 26 de Junio ante Argentina. Disfruten y tengan un feliz 2017.

Torneo Scotiabank Transición 2017