[Cambio de frente] La letra chica de la Libertadores ¿nueva estafa?

Vuelve una nueva edición de [Cambio de frente] en forma de fichas una saga (?) de dos partes, haciendo un análisis de los nuevos formatos de los torneos internacionales en el 2017. Tanto la Libertadores como la Sudamericana modifican su composición y etapas y por primera vez se jugarán en forma simultánea, a la usanza de lo que ocurre en el viejo continente. En la primera entrega hablaremos de la Libertadores y en la segunda de la Sudacup. Aprovechando la previa entre Unión Española y Cerro y Colo-Colo contra Botafogo, los invitamos a leer y a opinar más abajo.

Un nuevo torneo necesita un nombre más atractivo (?). #Elpeornombredelahistoria

Ya desde octubre de 2016 se ratificaba un secreto a voces en los pasillos de la CONMEBOL. La Copa Libertadores y la Copa Sudamericana dejaban de jugarse en semestres distintos, para jugarse en forma paralela, al igual que sus primas ricachonas (?) de la Champions League y la Europa League Ahora si que nos parecemos a ellos, desarrollados(?). Obviamente, con este nuevo formato tenían que modificarse los participantes e instancias de cada una de las copas. Así, la gran sorpresa fue que se aumentaron los cupos de esta nueva Libertadores: de 38 cupos a 47. Esta medida fue aplaudida por cada una de las asociaciones nacionales, eliminando cualquier disidencia o recelo por este innovador formato. Para mejor, los equipos mexicanos se despidieron definitivamente de esta competición continental (NdelE: nunca pudieron ganarla, Cruz Azul, Chivas y Tigres estuvieron cerca) , dejando cupos disponibles para el resto del continente.

A Chile, al igual que las demás asociaciones -menos Brasil y Argentina- se le entregó un cupo extra, pasando de 3 a 4 equipos. Con ello, al “Chile 1”, “Chile 2” y “Chile 3” (campeones del torneo de apertura, clausura del 2016 y el ganador de la Copa Chile respectivamente)  se sumaba el nuevo “Chile 4” que debía determinarse.

Originalmente, la medida era positiva: un nuevo club nacional podría dar la cacha competir a nivel continental. Inmediatamente empezamos a pensar quien sería el cuarto representante, felices de que se estuviera considerando más a los clubes del bicampeón de América. Finalmente la Unión de Martín Palermo se adjudicó el último cupo tras vencer a O’higgins de Rancagua en un inédito duelo de subcampeones.

Sin embargo, al igual que todos los contratos de adhesión que celebramos en la vida cotidiana, esta nueva Libertadores tenía la famosa letra chica. Las condiciones establecidas desde un principio -aumento de participantes- en realidad no era tan así. Efectivamente habían más cupos, pero mucho después nos dijeron que la cantidad de fases previas aumentaba. Al tener 4 participantes, se suponía que 3 chilenos iban a jugar fijo la fase de grupos, al menos eso creíamos. Ingenuos.

Claro que con el nivel paupérrimo de los clubes chilenos, 2 o 3 o 4 no harán la diferencia

Con el crecimiento de la Copa, se creó una nueva fase previa. En las últimas versiones sólo existía una fase preliminar, compuesta por una única llave de eliminación directa con partidos de ida y vuelta. De manera que bastaba con superar esa instancia para acceder a fase de grupos, como lo hizo Palestino derrotando a Nacional en la CLA 2015 o la UC venciendo a Colón en la CLA 2010. Con el nuevo formato, existen tres fases preliminares. La primera compuesta por equipos de Venezuela, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Bolivia y Perú. Una segunda fase de 16 equipos (3 provenientes de la primera y 13 designados) , en que Brasil, Chile y Colombia aportarán dos cupos cada uno, y los siete países restantes uno cada uno. Finalmente, los 8 ganadores pasarán a la tercera fase y en duelos de eliminación directa se determinarán a los 4 equipos que podrán integrar la definitiva fase de grupos.

Evidentemente que con el nuevo formato la clasificación resulta mucho más difícil para los equipos chilenos.  Antes bastaba ganar una llave para clasificar a la fase de grupos, existiendo buenas chances de que 3 equipos chilenos estuvieran entre los 32 mejores. Actualmente, deben pasar dos llaves para recién optar a la fase de grupos.

En otras palabras, pasamos de un club que debía solo superar una fase previa para alcanzar la fase de grupos a actualmente dos clubes que deberán pasar 2 fases previas para recién sumarse a los demás 28 equipos. Es aquí donde surge la interrogante: ¿Valía la pena tener un cupo más en desmedro de tener que pelear desde más abajo? ¿En esas condiciones, es realmente el cupo extra un beneficio?

Con él esto no pasaba

Hay que destacar que en las ediciones anteriores, 2 equipos argentinos y 1 brasilero participaban en la fase previa y en fase de grupos ya estaban instalados 3 argentinos y 4 brasileros. Haciendo matemáticas (?), si perdían ambos clubes argentinos sólo 3 argentinos jugaban la fase de grupos, mientras que si perdía el único brasilero eran 4 los clubes brasileños que figuraban entre los 32 equipos.

Con el modelo actual, Brasil y Argentina aumentaron en 2 y 1 cupo respectivamente, con 7 equipos de Brasil y 6 de Argentina. Lo particular de este aumento de cupos – a diferencia de los demás países- es que, en el peor de los casos, ya están asegurados 5 equipos brasileros y 5 equipos argentinos en fase de grupos. Claramente los beneficiados fueron las potencias, porque el resto de los mortales – entiéndase los demás países- en el peor de los escenarios sólo tendrían a 2. ¿No habría sido mejor que los cupos se hayan repartido más equitativamente y que el Chile 3 pasara directamente a fase de grupos?

En opinión de quien escribe, realmente se perjudicó -como siempre – al resto de los países sudamericanos en pro de las potencias de Brasil y Argentina, aunque para dejar contenta a la gallá (?) se publicó que todos iban a recibir más cupos y así todos quedaron contentos y nadie alegó.

¿Se beneficia a los equipos chilenos con este nuevo formato? ¿No valía más la pena seguir con el formato anterior, considerando que Chile 3 tuviera más posibilidades de entrar a fase de grupos? ¿Valía la pena tener un cupo más en desmedro de tener que pelear desde más abajo? ¿En esas condiciones, es realmente el cupo extra un beneficio? ¿Era tan necesario aumentar en exceso el número de participantes? ¿Se perjudicó al resto del continente en favor de Argentina y Brasil? ¿No habría sido mejor que los cupos se hayan repartido más equitativamente y que el Chile 3 pasara directamente a fase de grupos? ¿Es irrelevante lo que pregunto mientras el nivel de los clubes chilenos sea tan malo? ¿Qué argumentos se pueden utilizar a favor de este nuevo formato?

Torneo Scotiabank Transición 2017