La vuelta al mundo en 80 estadios: La Bombonera

Corría el año 2009 y un joven Zico Limón se daba a las malas andanzas de ir a recorrer La Argentina, un país de buena gente. De acuerdo a los mandamientos del profeta Hoznet, sentí que era necesario visitar uno de los templos más notables del balompié en Sudamérica. He aquí el tour de La Bombonera, el estadio de Boca Juniors, con lujo de detalles e imágenes en exclusiva para UltimoGol.cl, dedicado especialmente para aquellos como el Patagón que nunca han salido de sus pueblos de mierda a visitar estadios de verdad. También mención especial para todos quienes dijeron que podían aportar a la sección y aún no lo han hecho: Espimas, sebastian, Centella, Entroper, y Liverpooliano. Los tengo a todos vigilados #ZapoLimon.

No recuerdo que bus tomamos, pero debió haber sido uno de los que recomiendan en la página oficial del Museo de la Pasión Boquense. (En Chile debería existir un Museo del Aguante Azul (?)) Nos bajamos a un par de cuadras, desde donde había que caminar para llegar al estadio en pleno barrio de La Boca. La recomendación que nos dieron fue que no nos desviáramos de la calle principal, que si caminábamos para algún otro lado la cosa se iba a poner brígida. Pensamos que le daban color, pero cuando empezamos a caminar cachamos que habían policías en cada esquina resguardando esa calle, así que asumimos que los rumores eran ciertos.

El famoso mural “República de La Boca”.

Caminando en dirección al estadio, lo primero que uno ve es el famoso mural “Republica de La Boca” pintado en una de las murallas de una cancha de concreto donde se congregan cabros chicos a jugar. La caminata es bastante corta, de no más de 10 minutos, que te dejan de frente al imponente Estadio Alberto J. Armando (antiguamente Estadio Camilo Cichero). Por fuera, la decoración se centra en la cantidad de estrellas del equipo, si se dan más color que Lavaloza sacando en cara la belleza de su esposa, pero que se ve opacada por los graffitis que decoran las paredes. El suelo es un pequeño paseo de la fama, en donde cada estrella pertenece a algún jugador o entrenador que haya sido importante para el club. Nombres como Carlos Tévez, Pato Abbondanzieri, Carlos Bianchi, Juan Román Riquelme, y (de pie) Diego Armando Maradona (ovacionar) tienen su espacio ahí para el recuerdo. Y, por supuesto, no podía faltar la estrella que le da toda la pasión al paseo: La Doce.

Estrellas robadas decoran la fachada del estadio.
Más estrellas en el paseo de la fama.

En tributo a uno de los caídos bajo el regimen de la lentitud, copiaré y pegaré de Wikipedia: El estadio es propiedad del Club Atlético Boca Juniors y fue inaugurado el 25 de mayo de 1940, mismo día en que se jugo el primer partido contra el Club Atlético San Lorenzo de Almagro que ganaron los Xeneize por 2-0 robando desde el primer día. Tiene una capacidad de casi 50 mil espectadores, a pesar de lo cual sigue siendo uno de los estadios más emblemáticos del mundo. El apodo de “La Bombonera” viene de su parecido a una caja de bombones, sin (?).

D10S
¿Ya mencioné que a éstos les gusta enrostrar las estrellas de los títulos que han ganado?

Apenas se entra al museo lo primero que nos recibe es -cómo no?- el tributo a uno de los más grandes de todos los tiempos: Diego Armando Maradona. Una estatua y gigantografias en las murallas recuerdan los tiempos del diez vistiendo la camiseta Xeneize. Después pasamos por pasillos que repasan la historia del cuadro boquense y recuerdan sus estrellas, tanto nacionales como internacionales. Incluyendo los superclasicos de America contra Colocolito. El guía del tour aprovecha de preguntar si hay algún hincha de River entre los asistentes, sólo para destacar que hasta los de la contra están interesados en visitar el estadio. #Zorras.

Vista desde el palco vertical. Casi se puede tocar la cancha (?)
Vista panorámica de La Bombonera
Palcos en la vertical y graderías donde se ubica La Doce.
Así ve y siente el partido La Doce.

El recorrido continúa con una visita a los palcos, esos que se encuentran en el famoso lado completamente vertical. Desde ahí la cancha se siente demasiado cerca, como si uno fuera parte del partido. Esto lo hace un lugar especial para ejercer presión sobre el rival, aprovechar de mandarle un par de puteadas, y -si las circunstancias lo permiten- tirarle al equipo contrario un poco de gas pimienta. Ademas la vista del resto de las graderías es impresionante. Ver los tres niveles abalanzándose sobre el césped deja ver que tan dificil puede ser jugar en este estadio, con toda la presión del publico en contra. Imagínense cómo debe ser vivir un superclásico contra River Plate en La Bombonera. Para darle mas pasión al tour, no podia faltar visitar la galería en donde se ubica La Doce, la que se encuentra justo detrás del arco norte del estadio.

El estadio por fuera.
Sala de conferencias de prensa. Rasca la wea.
El carrito ese para sacar lesionados. Una reliquia dentro del estadio.

Nos trasladamos de lugar, por lo cual le damos la vuelta por fuera al estadio y luego nos dirigimos a la sala de conferencia de prensa. Para ser un grande de Sudamérica, el nivel de esta sala deja harto que desear: un panel con los auspiciadores atrás, una mesa de piedra, y unas sillas de oficina es todo lo que hay. Cabe recordar que estas fotos datan del 2009, por lo que ahora esta más decente que en ese momento; hasta le incluye una TV gigante de fondo. De vuelta en los pasillos interiores del estadio nos encontramos con la agradable sorpresa de estar frente a frente a uno de esos carritos que usan para sacar jugadores lesionados del campo de juego. Quién no ha soñado con ser transportado en una de esas weas? (?)

Hongos, moho y tuberías oxidadas adornan los baños del camarín.
Aire acondicionado, asientos de lujo, maquinarias último modelo, y un dispensador de condones (?)
La pizarrita del profe de turno.

Después vino la visita al lujoso (?) camarín del local. Las modernas instalaciones cuentan con un jacuzzi hecho con los típicos azulejos para el baño y agua curiosamente verde (he visto mejores jacuzzis en Marín 014), duchas más rascas que en cualquier estadio chileno (?), y urinarios que no le envidian nada a los estadios europeos, sobretodo por las tuberías oxidadas y los rastros de orina que hay en el suelo. Los sillones para sentarse parecen cualquier asiento de consultorio de algún pueblo de mierda para esperar su turno, mientras que las máquinas de ejercicios son más viejas que los tatas de UG. Por último, hay una máquina -decorada una vez más con las estrellas de campeonatos ganados y las firmas de los jugadores- que se supone es para comprar café, pero en verdad parece dispensador de condones para cuando se culean a Colocolito. La guinda de la torta la pone la pizarra de tiza colgada en una de las paredes para planificar los partidos. Surreal la experiencia, por decir lo menos.

La Bombonera, giles culiaos.

La última parte del tour es para recorrer las otras graderías, desde donde se aprecia en plena majestuosidad aquel lado vertical del estadio. A esta altura ya no queda mucho más que ver ni que agregar, ya se ha recorrido todo el estadio y se ha sentido la pasión (?) que habita en él. El tour en si no es la gran cosa, es más que nada para entrar al estadio, recorrerlo y sacarse un par de fotos. Las instalaciones dejan mucho que desear en comparación con el estándar de estadios europeos, incluso en el caso de aquellos más viejos como Anfield Road. Mirando el lado bueno (?), eso le añade un poco de amateurismo al fútbol de este lado del mundo, que, a pesar de las limitaciones monetarias, igual le puede dar pelea a equipos grandes del orbe. De todas formas es bueno recordar que este tour lo tomé hace años, y que desde ese entonces se han hecho varias modificaciones y mejoras al estadio. Yo le doy 2/5 Hoznets al tour y al estadio.

Aporte de @Zico Limón
Torneo Scotiabank Transición 2017