[Última Táctica] Final Confederaciones: Chile – Alemania

@Nilton_nillas, Martin y Entroper

Señoras y señores, aprovechando la final de la Copa Confederaciones Rusia 2017, en que se enfrentaron Chile y Alemania y donde, desafortunadamente, la Roja terminó sucumbiendo por un ajustado 1-0 ante la Mannschaft, es que nos nos sacamos la rabia(?) con un nuevo post de [ULTIMA TÁCTICA] para intentar desglosar este partido.  A diferencia de los medios tradicionales, que pusieron el hincapié en un nuevo triunfo moral y que tuvimos a los campeones del mundo de rodillas y que estos jugaron defensivamente, acá – en el partido más complicado desde lo táctico de esta generación dorada- nos centraremos en el despliegue táctico de ambos elencos, estrategias de los entrenadores, sus variantes y lo que ocurrió en el terreno de juego. Los invitamos a comentar y a darnos sus opiniones.

Alineaciones iniciales


Chile mantuvo la alineación que había utilizado en el partido de fase de grupos, cambiando su característico 4-3-3 por un rombo en mediocampo, donde Marcelo Díaz inicia la salida y Arturo Vidal opera en la punta del diamante con Charles Aránguiz y Pedro Pablo Hernández haciendo el trajín por las bandas. La defensa y el ataque no sufrió cambios respecto a partidos anteriores.

Por el lado de Alemania, si bien mantuvo el 3-6-1 elássssstico(?) que venía desplegando, hizo dos modificaciones importantes respecto al 1-1 de la fase de grupos: por un lado entró Sebastian Rudy por Emre Can con la clara disposición de contener de mejor forma a Sánchez por la derecha lo que podría entenderse como un cambio defensivo. Por otro, sacó al mediapunta Brandt del Leverkusen para hacer ingresar a Timo Werner como 9, retrasando unos metros a Lars Stindl (única punta del duelo en Kazán) dejándolo en tres cuartos de cancha, dándole a la Mannschaft más opciones cerca del arco de Bravo.

Primeros ’20: Chile ahoga

Tal como en el partido de la fase de grupos, Chile decidió presionar arriba en los primeros minutos. Con Vidal adelantado y Sánchez y Vargas por los costados, los rojos amenazaron constantemente la salida alemana. De esa forma, apenas el árbitro inicia el partido, la Roja se despliega frenéticamente en busca del gol, mostrando todas las fortalezas de su rombo: Vidal queda libre como una fuerza gravitatoria en tres cuartos de cancha, causando desastres entre las líneas teutonas y manteniendo una presión altísima sobre la salida de la defensa. Al mismo tiempo, Aránguiz y Hernández no sólo hacían un fantástico despliegue por ambas bandas sino que se intercambiaban constantemente de lado apoyando la labor ofensiva de Isla y Beausejour, ambos casi siempre en la mitad de cancha rival. Esto les permitió encontrar muchos espacios y castigar a la ya sobrecargada zaga teutona, que simultáneamente sufría con Sánchez como otro polo de caos por el sector derecho de su zaga. Estos minutos vieron no menos de 5 aproximaciones claras de la Roja, destacando una incursión hasta la línea de fondo de Aránguiz por izquierda cuyo centro atrás terminó con Vidal rematando al cuerpo de Ter Stegen antes de los 5’ y un gran remate desde la frontal de Vidal cuyo rebote fue desviado por Sánchez en inmejorable posición a los 19’. No obstante, esta fase del partido culminaría de manera amarga para Chile puesto que no sólo fallaría en concretar sino que, inmediatamente después de la llegada de Sánchez, cometería el error grave que le terminaría costando una final que estaba totalmente al alcance.

Algunos comentarios haremos también respecto a los alemanes: Al momento de defender, la línea de 3 zagueros era reforzada por Kimmich y Hector por derecha e izquierda respectivamente. También Stindl y Draxler bajaban hasta la línea de los volantes transformando el mediocampo en una inexpugnable línea de 5. Draxler se sacrificó y retrocedió al lado izquierdo para contener la subida de Isla, dejando en las labores de presión en ataque a Stindl y Werner -que rendirían sus frutos- entre mitad y ¾ de cancha. 

El gran problema que tuvo Alemania fue el espacio que quedaba entre los volantes defensivos Goretzka y Rudy y la última línea. Chile, además de presionar bien arriba, cada vez que recuperaba el balón tenía 5 o 10 metros para avanzar y provocar peligro. Vidal y Vargas, ambos en dos ocasiones, probaron desde lejos con más o menos peligro (queda patente el error alemán, considerando que Chile prácticamente no pateó desde fuera del área antes de esta final). Aránguiz también aprovechó el espacio para generar una jugada de peligro con balón dominado. Hay que hacer mención que, a pesar de la presión chilena y de algunos errores propios, la Mannschaft intentó practicar el mismo libreto, iniciando las jugadas a ras de piso desde Ter Stegen, pasando por Rüdiger y Mustafi para seguir el juego con los mediocampistas. Se rifó en ocasiones el balón, pero siempre prevaleció el juego con los pies. En la parte ofensiva, a pesar de su pragmatismo en defensa, cada vez que los alemanes cruzaron la mitad de la cancha, lo hicieron con jugadas mecanizadas y buenas combinaciones por la derecha. Esto se acentuaría después del gol.

La jugada del gol: Chileneo a Chile

Cosas que pasan

Como muchos recordarán, en el empate 1-1 entre ambas selecciones en Kazán por fase de grupos, Chile capitalizó temprano un error grave de la última línea europea al intentar salir jugando: el líbero Mustafi recibe entre los centrales sin darse cuenta de que Arturo Vidal aparece a su espalda, consiguiendo el chileno el robo y la asistencia para que Sánchez quede mano a mano con Ter Stegen y abra la cuenta. La jugada probablemente quedó marcada en la cabeza de Low, que probablemente también observó que en varios pasajes de los partidos anteriores la Roja tuvo dificultades para salir jugando y cometió errores importantes por ello (fuera de Alemania el único otro equipo que le anotó a Chile fue Australia, que lo logró presionando su salida de forma extrema hasta encontrar una circunstancia a su favor). Visto esto, la decisión de quitar a Brandt (gran jugador pero que se mueve más por la banda que por el centro) para acompañar a Stindl con Werner tuvo mucho que ver con aumentar la presión sobre la última línea chilena, lográndolo a los ’20 tras una distracción: Marcelo Díaz hace su habitual movimiento de recostarse entre los centrales para apoyar la salida, a sólo unos 20 metros de la portería de Bravo. Stindl corre a presionarlo por derecha, ante lo que Díaz en vez de pasar inmediatamente a un compañero (en su defensa, ninguno se mostró, subestimando en general Chile la criticidad de la jugada -o bien sobreestimando a Díaz-), a Bravo o reventarla enganchó hacia su izquierda sobre su punto ciego, sin notar que la presión Alemania había sido coordinada y que Werner venía a toda velocidad por su otro perfil. El resto es historia: Werner llega primero, se lleva la pelota y alcanza a pasarla rápido a la entrada del área chica ante la salida de Bravo, donde Stindl sólo tuvo que empujarla ante la incredulidad de la defensa chilena.

20’ al 60’:Chile se ahoga

El gol de Stindl tuvo un efecto sicológico doble: por un lado alivió, dio confianza y validó la apuesta táctica de una escuadra alemana que estaba copando a duras penas con el ímpetu chileno; y por otro resultó un golpe anímico clave para el equipo chileno, que a partir de Díaz (una sombra desde ahí en adelante) perdió confianza en lo que estaba realizando, empezó a sufrir para conseguir combinarse en mediocampo (incluso Vidal debió bajar a apoyar la salida, aliviado la presión sobre el fondo alemán) y dejó de llevar peligro al arco rival. Para peor, siguió cometiendo errores en la salida y pudo pagar caro otros dos malos pases de Jara y Medel cuyas resoluciones (en una Werner remató desviado, en otra Bravo ganó de gran forma el mano a mano) podrían haber sentenciado el partido antes del descanso. Hay que hacer el alcance que hasta el error del minuto 20, Chile no había tenido mayores problemas saliendo con los pies desde el fondo durante el torneo. Si bien, siempre salir a ras de piso desde el área chica de Bravo implicaba un riesgo, Chile no había sufrido la pérdida de pelotas importantes durante el torneo. Desde el fatídico minuto 20, Chile nunca más fue el mismo saliendo desde el fondo. 

La situación nos recordó mucho a lo que pasó tras el gol de Villa en el España – Chile de Durban en el Mundial del 2010: la Roja continuó haciendo lo mismo pero la confianza y convicción en su apuesta había pasado al otro equipo. Esa vez Chile lo pagó con un segundo gol y una polémica expulsión, lo que hacía imposible la remontada. Esta vez, la sacó más barata y al entretiempo queda la sensación de que la Roja fue salvada por la campana: lo que pudo ser euforia por un 2-0 o 3-0 tempranero a favor ahora era alivio por seguir en el partido(!).

SEGUNDO TIEMPO

Ambos equipos ingresaron al segundo tiempo tal como habían empezado, en lo que pareció un respaldo de Pizzi a Díaz. No obstante, a los ’55 se mantenían los mismos problemas que al final del primer tiempo y no se conseguía llevar el partido al área alemana con la Mannschaft jugando a piacere: Draxler y Hector generaban muchísimos problemas a Isla y Aránguiz por derecha mientras Kimmich no terminaba de ser controlado por Beausejour, obligando a Medel y Jara a hacer trabajo extra en las coberturas mientras Werner, Stindl y en ocasiones Goretzka presionaban peligrosamente en el sector central, dificultando la salida chilena y multiplicando las opciones de pase para las contras germanas. Fue el mejor momento del partido para el campeón del mundo.

Después de algunos minutos se notó que Chile salió el segundo tiempo de manera tímida, muy golpeado y sin poder recuperarse aún por el fatídico minuto 20. El cambio de Valencia por Diaz anunciaba de manera clara que el 21 de La Roja nunca más volvió al partido. E DT chileno decidió que podía prescindir del pequeño volante recuperador para apostar por Leonardo Valencia, enganche-mediapunta que podía generar más peligro aunque eso significara retrasar a Hernández (quien ya estaba cumpliendo la mayoría de las funciones de salida de Díaz) para cubrir a Díaz y, más decisivamente, a Vidal para cubrir al Tucu. Sería la primera de una serie de apuestas arriesgadas para dar vuelta el partido, aunque la primera tardaría un tanto en manifestarse en la cancha.

60’ al 75’: las malas artes dicen presente

A esta altura del partido Chile se encontraba maniatado y frustrado por no estar jugando el partido que quería, y (como casi siempre) Vidal fue la expresión más fidedigna de esto en la cancha: había iniciado el partido casi instalado en la medialuna del área rival y ahora estaba pasando más tiempo en la mitad de cancha propia. No obstante, recién transcurrida la hora de juego (y después de una serie de encontrones que Kimmich había tenido en su áspero duelo con Beausejour) Bravo trató de apurar la recuperación de una pelota en línea de fondo y se encontró con el brazo del carrilero alemán, causando la reacción barrial del todocampista chileno del Bayern que enfrentó directamente a su compañero de club, ganándose ambos una amarilla. Cinco minutos después, un duelo de Jara por derecha con el peligroso Werner terminó con un codazo del chileno en pleno rostro de su rival, en lo que fue inicialmente ignorado por el árbitro hasta que el VAR lo conminó a rectificar y amonestar al defensor; por último, a los 75’ una acción ofensiva chilena culmina con Alexis Sánchez chocando con el defensor Ginter en el área poco antes de que Vidal elevará su remate en inmejorable posición, en lo que fue reclamado (equivocadamente por parte de los chilenos) como penal. Estas acciones, si bien pueden verse como una pérdida de valiosos minutos a priori, fueron claves: Vidal y Chile al filo del reglamento consiguieron cambiar la inercia del partido, frenar el ímpetu alemán y recuperar la convicción y fe en sus medios de un equipo chileno que no encontraba los caminos para dañar a su rival. Pocos minutos después vendrían los 2 últimos cambios de Chile: en un cambio puesto por puesto Angelo Sagal reemplazaría a un maniatado Eduardo Vargas, mientras que en una apuesta arriesgada el dínamo Charles Aránguiz saldría para permitir el ingreso de otro mediapunta, el volante del Pachuca mexicano Edson Puch. Con estas salidas, Chile teóricamente formó con un 4-3-3 con Sagal de 9, Puch por derecha y Alexis por izquierda. Como ya comentaremos, en esos 10 minutos y monedas, Chile tuvo varias opciones, incluida una increíble falla de Sagal (la única que tuvo) y un peligroso tiro libre de Alexis que Ter Stegen da rebote sin nadie que lo pueda capturar.

Últimos 15’: el asedio final

Con piernas nuevas, la cabeza más despejada y sabiéndose sin mucho que perder, Chile se paró en un 4-1-2-3 que a ratos pareció un 2-3-2-3 con los laterales Isla y Beausejour derechamente instalados en el último tercio de la cancha. Para esto dejó atrás su típica salida elaborada y recurrió al pelotazo largo ganando balones cerca del área alemana en base a su sobrepoblación del sector. A esta altura Alemania se vio en la necesidad de retrasar líneas y sacó a Timo Werner (su único delantero nominal) por Emre Can, con el fin de recuperar la superioridad numérica en su lucha en el mediocampo (Vidal y Valencia estaban mano a mano con Goretzka y Rudy). Con Chile jugándose el todo por el todo y Alemania viendo la meta a corta distancia, el final del duelo se dio casi completamente en la mitad de cancha europea y algunas de las mejores llegadas de Chile llegaron en ese lapso: a los ’79 un remate ajustado de Aránguiz (en su última jugada) es salvado con la punta de los dedos por Ter Stegen; a los ’84 Puch en gran maniobra se adelanta a una salida del cancerbero alemán, centra atrás y Sagal desvía en ese tipo de jugadas que no se olvidan en toda una vida; y en tiempo de descuento un violento tiro libre de Sánchez es bloqueado de gran forma por el mismo Ter Stegen sin que el rebote le llegue a un Vidal que asediaba la jugada. Fueron los mejores minutos de Chile en el segundo tiempo aunque no quedó tiempo para más, Alemania consiguió sostener el resultado y el pitazo final desató la desazón chilena y el festejo del prometedor recambio de la Mannschaft.

COROLARIO: LAS CLAVES DEL PARTIDO

La batalla de las bandas

En un duelo entre fuerzas parejas había una alta posibilidad que el abrelatas se diera por los laterales; no obstante, ambos equipos lograron hasta cierto punto neutralizarse. La mayor parte de la acción se dio por el lado derecho de Chile (izquierdo de Alemania), donde Jonas Hector y Julian Draxler se enfrentaron en una entretenida batalla de duelos individuales a Mauricio Isla y Charles Aránguiz. En general ambas ofensivas lograron profundidad por su sector, pero su producto final como resultado de esas incursiones fue pobre. Por el sector contrario el duelo fue más áspero y contenido con Sebastian Rudy ayudando a Mathias Ginter a contener a un peligroso Alexis Sánchez mientras Pedro Pablo Hernández hacía lo propio apoyando a Jean Beausejour en controlar a Joshua Kimmich. Aquí hubo menos claridad, más interrupciones de juego y menos escapadas de uno y otro bando, terminando esta banda “atrincherada”.

VEREDICTO: La batalla de las bandas terminó en empate, pero ese empate terminó favoreciendo a Alemania. Esto no sólo porque jugaba con el resultado a favor, sino porque la capacidad de hacer daño de Chile dependía en mayor medida de su profundidad por las bandas (especialmente la de Alexis) que la de los teutones. La neutralización de las bandas fue más costosa para la Roja.

Los libres del medio: Vidal vs. Stindl

Si bien cumplían un rol similar en la cancha (ser el hombre extra en tres cuartos de cancha que ayuda a generar superioridad numérica y ganar los duelos en lugares donde generaran el mayor peligro para el rival), sus actuaciones terminaron siendo ambos lados de una moneda: Vidal fue un factor gravitante constantemente desplazándose por toda la cancha, ganando fouls, pidiendo balones e incluso guapeando en los momentos más críticos; no obstante, su productividad final cerca del área rival fue baja disparando poco al arco (recuerdo 3 remates, sólo uno entre los tres palos que fue antes de los 5’) y demorando demasiado el último pase, lo que casi siempre permitió reaccionar a Goretzka o a la defensa germana. Stindl por otro lado fue durante tramos importantes del partido un fantasma, participando poco del juego y jugando lo más simple posible, pero apareció en la decisiva: su presión sobre la salida de Díaz motivó el error que decidió el juego, terminando la jugada el mismo Stindl concretando frente a un arco desguarnecido.

VEREDICTO: Gana el crack del Mönchengladbach, uno de los hombres más experimentados de Alemania con sus 28 años.

El lado negativo del cambio de esquema de Pizzi

Mucho se ha hablado de cómo la incorporación de Hernández al once titular ha ayudado a la solidez y seguridad de la construcción en mediocampo de Chile, mejorando la posesión del balón (la de Chile fue la más alta del torneo), permitiendo a Aránguiz ser profundo y decisivo por las bandas y al mismo tiempo liberando a Vidal de funciones defensivas y acercándolo a las posiciones más peligrosas para el rival. Sin quitar nada a lo anterior, es justo también reconocer que el principal damnificado del cambio de esquema ha sido Eduardo Vargas. El delantero del Tigres mexicano venía encontrando su mejor nivel como 9 en el esquema 4-3-3, contribuyendo con un gol y una asistencia en el último amistoso previo ante Rumanía y con una gran actuación ante Camerún metiendo un gol validado, uno anulado por el más fino de los márgenes y un balón en el vertical. Sin embargo, el 4-3-1-2 con la presencia predominante de Vidal en la medialuna terminó alejándolo del centro del área y mermando significativamente su aporte ofensivo, entrando en desconexión con el resto del equipo. De ahí en adelante su aporte se limitó a algunas jugadas puntuales, en general creadas por sí mismo tras un rebote o una segunda jugada y no por construcción del equipo (como fueron ante Rumanía y Camerún): el remate al horizontal ante Alemania, el centro a Sánchez ante Portugal o la tijera que se inventó en ese mismo duelo. En la final el excelente Antonio Rudiger consiguió anularlo casi completamente, y en las escasas ocasiones en que consiguió recibir un balón en el área tampoco consiguió resolver de la mejor forma (demoró mucho una definición hasta ser bloqueado y apuró demasiado otra que le salió al centro del arco). Si el objetivo de Pizzi es seguir usando el 4-3-1-2 ante selecciones de mayor poderío, queda por resolver cuál será la función de Vargas o bien analizar si derechamente es preferible un jugador de otras características para ese puesto.