[Ultima Amargura] Breve Historia de la Copa Mundial de Fútbol: el más grande de los torneos de mierda (?): Parte I

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@Nilton_Nillas

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ADVERTENCIA: Este post contiene dosis poco saludables de amargura. Favor leer en la compañía de un frasco de azúcar. La interpretación de los hechos puede diferir levemente (?) de la historia oficial.

Hace ya más de 150 años y como parte de los intentos por apaciguar y aplacar a las masas en pleno auge de las ideas comunistas y socialistas, la élite blanca aristocrática del imperio más vasto y con más participación en genocidios a nivel mundial decidió crear la Asociación de Fútbol (FA), deporte oficialmente inventado por Inglaterra en 1863 a pesar de que existen precursores en casi todas las civilizaciones como por ejemplo en China, Oceanía, América precolombina e incluso otras regiones de Europa. Lamentablemente el emprendimiento les salió demasiado bien (?) con lo que al poco tiempo se encontraron con 2 problemas: primero, la competitividad entre clubes y escuelas generó un incipiente profesionalismo que conspiraba contra su objetivo de no mezclar a la elite universitaria y amateur de la talentosa y bien pagada chusma; y segundo, la idea se había propagado más allá de las fronteras y pronto varios países europeos (más los sudamericanos que tenían mayor contacto con el mundo europeo de la época) formaron sus clubes y asociaciones propias. En 1904 siete de estas se organizaron y crearon la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), arrebatándole a los ingleses el monopolio del fútbol y propinándoles su primera gran derrota del siglo.

Tras el fallido intento inicial del francés Robert Guerin de conmemorar la naciente organización con un torneo de fútbol en 1906, sería el cuarto presidente de la FIFA Jules Rimet el encargado de organizar y llevar a puerto la primera iniciativa exitosa en 1930, tras 6 años de planificación junto a su amigo el mecenas, diplomático y golpista uruguayo Enrique Buero. Naturalmente, el primer mundial se disputaría en ese país y, naturalmente, la mayoría de asociaciones europeas se opusieron. Pero eso lo veremos a continuación en esta revisión histórica de lo sobrevaloradas que han sido la enorme mayoría de Copas del Mundo, especial traído a ustedes por la sección Última Amargura en vísperas de su vigésimo primera edición oficial si Putin, Trump, Al Asad, Erdogan y Kim Jong Un lo permiten (?).

LOS INICIOS: PELEAS, INCONSISTENCIA Y FORMATOS CREATIVOS

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Nos gusta repetir esta imagen de vez en cuando(?)

Habíamos quedado en que Uruguay fue seleccionada para organizar el Mundial de 1930, y que las federaciones europeas que mandaban no estaban contentas. Pues bien, aludiendo a la falta de permisos de los clubes para prestar a sus jugadores por casi 2 meses (considerando el torneo y los largos viajes de ida y vuelta en barco) y a la falta de recursos por la crisis económica de 1929, las selecciones de este continente desertaron en masa a pesar de que el comité organizador se ofreció a pagar todos los gastos. A 2 meses del torneo no había ningún europeo confirmado, y finalmente consiguieron apuradamente obligar a las selecciones de Francia (nacionalidad del presidente de la FIFA Jules Rimet), Bélgica (nacionalidad del vicepresidente), Yugoslavia y Rumanía (este último por imposición del Rey, que participó en la elección de jugadores(!)). Egipto pidió permiso para llegar más tarde al torneo pero fue denegado, impidiéndose así la primera participación africana en la historia. El resto de participantes eran siete equipos sudamericanos, México y EEUU, completándose el simétrico (?) número de 13 participantes que se agruparon en un grupo de cuatro equipos y 3 grupos de tres, teniendo la consecuencia de que un finalista (Uruguay, a la postre campeón) tuviera menos partidos jugados que el otro (Argentina), en un mundial que fue previsiblemente un paseo para ambas selecciones a falta de selecciones europeas fuertes y de la inexistencia de otras amenazas reales. Todos los partidos se iban a realizar en un estadio (el Centenario de Montevideo, construido especialmente para la ocasión), pero ante inundaciones y retrasos en sus obras los primeros partidos se jugaron de emergencia en el Parque Central y Pocitos, este último para alrededor de mil personas. Por supuesto que el torneo fue declarado rápidamente como un éxito para la FIFA pese a la violencia y amenazas de la final (que incluyó a una figura argentina amenazada de muerte(!)y propiciarían un quiebre entre las asociaciones finalistas) y al hecho de que en la mayoría de publicaciones europeas sólo se mencionó al torneo en escasas líneas interiores.

Tras la presión europea el siguiente mundial fue organizado por Italia en 1934, y en pleno auge de la Italia fascista de Mussolini y de la Europa fascista en general el torneo se convirtió en una mera excusa para hacer propaganda política. Como la consigna del Duce era “Vittoria o la Morte” no se tuvieron escrúpulos en nacionalizar a algunos jugadores del Mundial anterior (4 argentinos y 3 brasileños) y en convertir los juegos en verdaderas batallas campales ante la complicidad arbitral, como por ejemplo su duelo ideológico ante la España republicana (que ganó en partido de desempate tras dejar fuera de combate a sus principales figuras en el duelo anterior). Como sea, el local se impuso a Checoslovaquia en la final proclamándose campeón en un torneo oscuro y violento, donde 12 de los 16 participantes fueron europeos y donde no se contó con el campeón del torneo pasado (Uruguay desistió participar), mientras que el vicecampeón asistió despotenciado (algunas de sus figuras se quedaron en la liga profesional local y otras jugaban para Italia(!)) y sobre la hora al torneo. En definitiva, un invento para llenar de gloria a Mussolini.

Cuatro años después y en un mundo polarizado con prioridades más importantes que la pelota llega la edición de 1938, donde Jules Rimet puso le pic (?) en la mesa y obtuvo la organización del evento para su natal Francia pese a haber prometido en su momento alternancia de continentes en las sedes. Como consecuencia, todas las selecciones americanas menos Brasil y Cuba boicotean el torneo, clasificando ambas por abandono. 12 de los 15 participantes (serían 16, pero un participante -Alemania- se anexó a otro -Austria- 3 meses antes del inicio)fueron europeos, los equipos libres (como Suecia en primera ronda) y los desempates provocaron que la acumulación de partidos fuera muy dispareja y para colmo, el sorteo acomodó a los principales candidatos (las finalistas Italia y Checoslovaquia, la local Francia y la única potencia sudamericana, Brasil) por el mismo lado del cuadro. En definitiva otro bodrio, pero al menos Rimet se dio el gustito de organizar un mundial en su país de cara a los oscuros tiempos que se venían… ¿qué falta? ¡ah! en el que habría sido el partido del torneo entre Italia y Brasil en semifinales, el DT brasileño inexplicablemente sacó a sus 2 figuras -Domingos Da Guia y Leonidas Da Silva, goleador del torneo– “para descansarlos de cara a la final”. Y claro, la final Italia volvió a ganarla bajo el motivante “Vencer o morir” del Duce. Un mundial turbio para tiempos turbios, que significarían incluso la suspensión de los próximos dos torneos. Como se ve, el asunto todavía no prendía bien.

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Una era tranquila para concentrarse en la pelotita (?)

Tras un break que estuvo bélico (?) y en el que la copa debió esconderse en una caja de zapatos para no convertirse en un trofeo de guerra, en 1950 se retoma este torneo y, finalmente, consigue prender un poco. El trofeo ahora se llama Jules Rimet en honor a su entregador, que ya cumplía 25 años a la cabeza de la FIFA y que decidió entregarle la organización a Brasil, temiendo otro boicot a su torneo. Finalmente Escocia, Turquía y la India -por motivos económicos- fueron bajas y el torneo volvió a iniciarse con apenas 13 selecciones. El torneo resultó un éxito de público y recaudación pese a este hecho y a otros, como que por ejemplo no hay fases de eliminación directa por lo que no hay final (!), que hay dos grupos de 4 equipos, uno de 3 y otro de 2(!!!).Esto causó que otra vez llegaron al partido decisivo selecciones que habían jugado distinta cantidad de partidos teniendo otra vez como beneficiado a Uruguay, que se impuso por 2-1 a Brasil en la no-final (?) y se coronó como bicampeón (tetracampeón tras el revisionismo histórico de la FIFA 60 años después) de un torneo en que estas potencias sudamericanas la tuvieron fácil tras el retiro de Argentina y la decepcionante participación de potencias europeas como la España de Telmo Zarra, la Italia bicampeona o la debutante Inglaterra (las últimas dos ni siquiera pasaron la fase de grupos). ¿Algo más? La entrega de trofeos y medallas y la interpretación del himno del campeón no pudo realizarse ante el estupor de que el local no había campeonado, ya que estaba todo preparado para ellos y nada para el que resultó campeón.

Con esto llegamos al primer resumen: de 6 torneos (incluye 1942 y 1946) se realizaron 4, jugándose 3 finales y con 2 campeones distintos que ostentan un total de 6 títulos oficiales (a Uruguay se le permitió reconocer sus conquistas olímpicas de 1924 y 1928 como oficiales). Como se ve, todo claro (?). El torneo aún es eminentemente europeo-americano, con solo un representante africano -Egipto- y uno asiático -Indias Occidentales- marcando presencia cada uno en una primera ronda. Cada torneo tuvo deserciones y calendarios bastante irregulares, por no agregar extrañas marginaciones y amenazas. Con todo, la FIFA ya había obtenido su primera competición objetivamente exitosa y se preparaba para consolidar su modelo de negocio.

CRECIMIENTO DEL TORNEO: LA VIOLENCIA Y EL ROBO (1954-1966)

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El de la derecha es el rey del fútbol mundial. Sí, estoy sobrio (?)

En un orbe en plena Guerra Fría, con plano auge del uso de los deportes como herramienta política para demostrar supremacía, el deporte (y particularmente el fútbol) volvió a usarse como herramienta de dominación. Con la potencia occidental EE.UU abiertamente desinteresada en el desarrollo del fútbol, Europa evidenció el crecimiento en este ámbito de los países de la órbita soviética, cuyas federaciones y ligas eran intervenidas por todos los medios posibles (agregar que no existí anti doping en esta época) para generar las selecciones que mejor representaran a su ideología. En este escenario, el amateurismo y supremacismo de la FIFA representado hasta 1955 por presidentes franceses y belgas y luego por británicos no tenía asidero: para seguir derrotando a los comunistas habría que meter táctica, astucia y rioplatismo (?) pero también dinero, mucho dinero, lo que garantizaba torneos no menos sucios que los anteriores. Por Sudamérica la otrora poderosa Uruguay comienza su decadencia y la potencia Argentina decide volver a entregar a los mundiales el prestigio de su presencia (sólo para llevarse humillaciones y dolorosas derrotas que evidenciaron su retraso táctico), pero lo realmente importante es que con Brasil y Pelé aparecen la primera potencia indiscutible de la historia de los mundiales y el primer ídolo universal de este deporte, ambos hechos que resultaron claves para lo que pasaría con el fútbol y el Mundial en años posteriores.

La edición de 1954, era que no, debía realizarse en la neutral Suiza, sin compromisos políticos, con recursos y sin el caos de posguerra del resto de Europa. Hungría llegaba como favorita merced a un equipazo y a un largo invicto que incluía meterle 6 goles a Inglaterra en Wembley, lo que parecía refrendarían al totalizar 25 goles en sus primeras 4 presentaciones (!) antes de su arrugue en la final. Esta vez se habían conseguido totalizar 16 equipos (12 europeos y sin Argentina que era la sudamericana más fuerte de la época), aunque a los europeos no les terminaba de cerrar esto de usar fase de grupos por lo que hicieron un extrañísimo sistema en que los “cabezas de serie” (“por grupo) no se enfrentaban entre sí jugándose solo 2 partidos por grupo salvo que se requiriera desempate en puntos (!), por lo que por quinto mundial consecutivo los equipos llegaron a instancias finales habiendo jugado distinta cantidad de partidos. Esto propició que Alemania y Suiza debieran vencer 2 veces a Turquía e Italia respectivamente para eliminarlos, y que Brasil y Yugoslavia pudieran pactar un empate que los clasificaba a ambos y eliminaba a Francia. También fue el Mundial de los goles, pero eso no se debió tanto a un fútbol de alto vuelo sino que a una disparidad evidente en la calidad de las selecciones, (la debutante Corea recibió 16 en 2 partidos) con lo que 52 de los 140 goles convertidos en el torneo fueron festejados por los 2 finalistas, Alemania y Hungría (esta última se había cargado en batallas campales a los duros Brasil -en partido llamado “La batalla de Berna”- y Uruguay mientras Alemania despachaba tranquilamente a Yugoslavia y Austria). Esta final, denominada “el milagro de Berna” en una derroche de originalidad, fue donde los magiares perdieron su invicto de 33 partidos pese a haber ganado 8-3 al mismo rival en primera ronda (partido en donde el astuto DT alemán Sepp Herberger había mandado a lesionar al capitán rival Ferenc Puskas) y a ir ganando 2-0 antes de los 10 minutos(!). El arrugue magiar, en cualquier caso, se vio ayudado por la notoria cojera de Puskas (que aún así abrió la cuenta) y por la polémica anulación de un gol que les daba el empate a segundos del final. Campeón Alemania entonces, con Fritz Walter, Toni Turek, Helmut Rahny el juez de línea (?) como héroes y con Sepp Herberger como el primer DT memorable de la historia de los mundiales.

Irrespetando una vez más la alternancia entre Europa y América, la edición de 1958 se realizó en Suecia, un país donde el fútbol todavía era amateur pero cuya neutralidad en la segunda guerra (que se expresó en ayudar a los nazis a mover tropas mientras iban ganando, y luego a los aliados cuando éstos dieron vuelta la tortilla) y condición de miembro fundador de la FIFA eran razones suficientes para albergar el torneo. Este torneo, si bien nuevamente cuenta con apenas 4 equipos no europeos, en varios ámbitos es el precursor de los torneos modernos: se usaron 12 estadios, se jugó con una fase de grupos propiamente tal (aunque la falta de desempate vía diferencia de goles significó que otra vez equipos llegaron a fases finales habiendo jugado más partidos que otros) y el torneo fue transmitido íntegramente por televisión a más de 60 países (en Suiza se iniciaron las transmisiones, pero apenas a 8 países europeos). En la cancha, ante el decepcionante pasar de las selecciones de la órbita soviética (ninguna llegó a semifinales), Argentina (que resultó colista de su grupo -derrota 1-6 con Checoslovaquia incluida- pese a llegar como favorita) y la no clasificación de España, el torneo sólo tuvo en Brasil (con un gran equipo que incluía a Didí, Vavá, Zagallo y a unos jóvenes Pelé y Garrincha que partieron el torneo siendo suplentes(!)) y Francia (con Just Fontaine y Raymond Kopa como figuras principales) a candidatos serios. Se enfrentaron en semifinales en el partido que consolidó la leyenda de Pelé, autor de un hattrick en semifinales de un Mundial con 17 años (N. delA: ¿Cuántos goles llevan Messi y Cristiano Ronaldo en fases de eliminación directa de un mundial? La respuesta te sorprenderá(?)). La final (ante una sorprendente Suecia que había eliminado a la campeona Alemania en semifinales) fue un trámite para Brasil, que ganó 5-2 con 2 nuevos goles de O Rei y consiguió su primera copa.

Sobran comentarios

Llega 1962 y el torneo vuelve a América, esta vez a un Chile que organiza el torneo pese a su escasa infraestructura, al hecho de que un terremoto echó abajo al país un par de años antes de la cita y a la muerte de los dos ideólogos y organizadores del torneo (Juan Pinto Durán y Carlos Dittborn) antes de la Copa. El torneo es austero y se saca adelante a duras penas, con algunos leves avances: hay 6 no europeos (5 sudamericanos y México) y debuta la diferencia de goles, lográndose por primera vez que todos los equipos lleguen a enfrentarse con la misma cantidad de partidos jugados. También es la copa de la violencia, llegando a contabilizarse 34 lesionados tras los 3 primeros días de juego (entre los que se incluye Alfredo Di Stéfano, gran figura del Real Madrid que no llegó a debutar nunca en el Mundial) y batallas campales como la épica “Batalla de Santiago” además de la lesión de la figura más esperada en su segundo partido, el brasileño Pelé. En cancha, Brasil –con Garrincha como su figura consular– consiguió imponer su supremacía sin grandes rivales ante la temprana eliminación de la mayoría de potencias europeas y sudamericanas y ante el constante arrugue de las selecciones de órbita soviética en instancias finales (esta vez fueron dos errores del arquero checo, que regaló un palo y soltó un balón increíble para contribuir en el 3-1 de Brasil sobre su país en la final). En un Mundial de pocos goles (aunque muchos goleadores), pocas figuras (salvo Garrincha) y mucha violencia, Brasil se consagra como la potencia de este deporte.

Llega 1966 y los ingleses, teniendo por fin a uno de los suyos en la presidencia de la FIFA (Sir Stanley Rous), se animan finalmente a hacer lo que ya habían hecho en buena parte del mundo: saquear (?). Tras amplias gestiones de Rous lograron robarse la votación derrotando por poco a Alemania Federal y luego se dispondrían a sistemáticamente ir robándose el torneo: primero neutralizando -y eliminando- al campeón Brasil cuya figura Pelé fue golpeado inmisericordemente por búlgaros (lo que significó que se perdiera el segundo juego ante Hungría, primera derrota del Scratch en un Mundial desde 1954) y portugueses ante la pasividad de árbitros ingleses(Ken Aston, británico conocido por haber arbitrado el historiado Chile-Italia del Mundial anterior, fue el presidente del Comité de Árbitros de esta edición) y alemanes; luego, para limpiarse el camino en cuartos de final eliminando a Argentina tras una incomprensible expulsión de su capitán Rattin en el primer tiempo (recordemos, en un mundial donde esto no era causal de expulsión); y finalmente, para robarse la final con la validación de un discutible gol que decidió el alargue de su partido ante la Alemania Federal de un joven Franz Beckenbauer. Incluso la misma Copa se mantuvo varios días perdida tras haber sido robada (!). Así el local resultaría campeón por primera (y hasta hoy última vez) con Gordon Banks, Bobby Charlton, Geoffrey Hurst (poseedor del único hattrick en una final del mundo), Ken Aston y Sir Stanley Rous como grandes figuras. También destacó en esta edición la enésima decepción de España y las interesantes campañas de Portugal (tercera de la mano del goleador mozambiqueño Eusebio), Unión Soviética (semifinalista) y Corea del Norte, único equipo fuera de Europa y América en esta copa y el primero que en esa condición consigue avanzar una ronda tras eliminar a la también decepcionante Italia.

Con este negro y cuestionable mundial (que tuvo la involuntaria consecuencia de apurar la introducción de las tarjetas amarillas y rojas para el torneo siguiente) se cierra la primera parte de nuestra revisión, dejando la era dorada de los mundiales (quizás la única en la que este torneo mostró su mejor cara), el comienzo de la era del marketing y la lenta declinación que todos sabremos llega a su punto cúlmine en el torneo que está por comenzar en Rusia sin la presencia del bicampeón de América y finalista de Confederaciones, sin un tetracampeón del mundo, sin el campeón de la Copa Oro y sin Daniel Peredo (?).