[Último Punto] AnálisisUG – ¿Qué nos falta?

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Dentro de nuestra poca historia deportiva que tiene el país ha habido referentes en varios deportes. Es cosa de mirar todos los días como Arturo Vidal y Alexis Sanchez hacen noticia en Europa o como Zamorano, Salas y Elias Figueroa lograron el estrellato a través del fútbol. Es cosa de ver que hubo un número uno del mundo y consiguiente generación dorada en tenis. Incluso, se podría nombrar que la selección de Balonmano ha logrado meter jugadores en las grandes ligas europeas.

Sin embargo, hay un deporte que ha sido más o menos esquivo y que no ha logrado ese nivel de éxito a través de los años: El baloncesto. A pesar de que Chile fue constante animador entre los años 30 a 50 logrando incluso medalla de bronce en Mundiales, no se ha podido escalar más allá. Hoy tenemos una generación dorada que promete, pero que necesita hacer las cosas bien para dar ese siguiente paso. Acá, en nuestra sección UltimoPunto, vamos a dar una mirada a esto.

¿Una generación dorada?

Chile no se caracteriza precisamente por tener muchos logros en este deporte. A lo largo de estos años, selecciones como Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay no solo han sacado ventajas en cuanto a la evolución del juego y pasos al frente en sistemas, sino que también en desarrollos de talentos a futuro. Es cosa de ver que estas 4 selecciones han tenido o tienen jugadores compitiendo en Euroliga a gran nivel o rotando en la NBA con resultados realmente satisfactorios y que se han convertido en referentes en el deporte. Jugadores como Oscar Schmidt, Batista, Carl Herrera o Manu Ginobili han servido como ejemplo de muchas generaciones para alcanzar lo alto del deporte de la pelota naranja de nuestras tierras. Esto se puede agregar a que Colombia ha tenido cierta arremetida con su baloncesto y mejor no nos extendemos en el baloncesto caribeño, que ha mostrado un nivel altísimo, sobretodo con selecciones como Republica Dominicana, México o Puerto Rico.

Es por esto que es un gran logro la obtención de los campeonatos juveniles en los últimos años. Chile no ganaba algo así hace más de 30 años, por lo que hay una ilusión de tener al fin jugadores competitivos en básquet luego de mucho tiempo. Jugadores como Maxwell Lorca, Ignacio Arroyo, Nicolás Aguirre y Felipe Haase no solo mostraron buen nivel en el Sudamericano, sino que dejaron buenas sensaciones en el premundial de la categoría y en los FIBA Americas. Se podría ver una selección competiendo ante jugadores que participarían en los Draft venideros y que son protagonistas de las mejores ligas de baloncesto. Se empiezan a abrir puertas.

Jugadores exportados: El boom de jugar afuera

Estamos ante el boom más importante de globalización de basquetbol que no se había visto jamás en la historia, y sigue en expansión. Eso se debe tener siempre presente, porque después de los años donde se hablaba de que los deportistas nacionales solo jugaban en su país y los más importantes en la NBA, hoy han existido un mercado de exportación de jugadores no solo en Norteamérica, sino que en Europa e incluso en Sudamérica. Basta con saber que en este siglo se registraron los primeros MVPs extranjeros 100% en la NBA, en el caso de Nash y Nowitzki, o que la nueva sensación del básquet mundial, Luka Doncic, siendo esloveno fue figura en Real Madrid tanto  en la liga local de España como en Euroliga.

Chile no está tan ajeno a este fenómeno y los datos los demuestran: Desde hace más o menos 5 años, ha existido un boom de chilenos que han ganado becas para poder jugar en clubes de la NCAA tanto en su división I como en su división II y III. A la vez, existen jugadores que han sido transferidos a clubes alemanes (como Sebastian Herrera), mercado español (Arroyo) y argentino (Kevin Rubio).

Los chilenos que han llegado a la NCAA

Lo importante de esto es que estamos ante una generación que no solo está exportando jugadores, sino que son jugadores jóvenes que han sido llevados afuera para que terminen su formación de baloncesto y puedan seguir unas carreras adecuadas a las capacidades que tienen.

Sin embargo, hay que aterrizar. Aún esto sigue en formación y hay mucho que avanzar en cuanto a donde se están llevando y la calidad que tienen estos jugadores. Es por esto que vamos a hablar sobre un jugador que creo que ya varios hemos escuchado.

Nico Carvacho y su ¿cercanía? con la NBA

Nicolas Carvacho está haciendo unas de las mayores actuaciones chilenas en el extranjero. No solo en números sino que los logros que se está logrando. El pivot de 22 años ha firmado un año fantástico en Colorado State, firmando un 16,3 puntos y 12,8 rebotes este último año, no solo siendo unos de los mejores reboteadores de la liga, sino que siendo el mayor reboteador de la historia del equipo. Esto le valió la nominación al premio Kareem Abdul-Jabbar al mejor pivot de la temporada, que comparte con próximas bestias como Bruno Fernando.

Si bien es cierto son números que ilusionan, hay que aterrizar un poco en las expectativas que se generan, porque Nico Carvacho ya es un jugador “veterano” dentro del círculo, por lo que su impacto debe ser inmediato en la liga y ante un equipo que no tiene muchas aspiraciones (180 en el ranking NET de la NCAA), es difícil evaluar estos tipos de parámetros. Ante eso, Carvacho probablemente pueda optar por un año más y desarrollarse mucho más como jugador o probar otros tipos de alternativas.

¿El draft es la única manera de entrar a la NBA?

Guarden esto en la cabeza(?): El Draft NO ES la única manera que puede entrar a la NBA. Así que si alguna vez escuchan eso en la televisión, péguele al periodista que lo está diciendo(?). Ante los nuevos convenios de jugadores, existen varias alternativas donde los jugadores pueden tener minutos en la liga, tal es el caso de jugadores como José Manuel Calderón o Ben Wallace. ¿Es menos probable? Sí, pero hay otras formas.

Existen alternativas en la liga como lo son los contratos two-way, donde los jugadores juegan en la G-League para terminar de completar su formación y jugar un par de días en el primer equipo NBA(más adelante haremos un capítulo especial de contratos NBA). También hay casos donde jugadores muestran muchas condiciones en la Summer League. Finalmente, y eso es otra cosa que quiero que se graben en su cabeza(?), el fin del mundo no es quedar en la NBA. Existen muchas ligas en Europa que juegan a gran nivel, como la española o la turca.

¿Qué quiero llegar con esto? Que no hay que desesperarse aún por tener una alternativa de Draft en la NBA en el futuro muy cercano. Porque primero, existen más alternativa. Segundo, está algo más implícito, y es que aún no nos hemos abiertos mercados para llegar a las ligas mayores de basquetbol. Me explico.

En la historia de la NBA, hay varias selecciones que han introducido jugadores de poco para llegar hasta un punto que se convierte en jugadores fiables de contratar. Este es el caso, por ejemplo, de Pepe Sanchez, que introdujo el mercado argentino en la liga y permitió que los ojos se posaran en el talento que había en dicho país, terminando con una generación increíble como Ginobili, Nocioni o Delfino. Chile lo que le falta es un abridor de mercado a grandes ligas, cosa que se pueda insertar jugadores no solo en la NBA (que finalmente es lo que todos soñamos), sino que también en Euroliga o en competencias mayores.

Tal así es otro caso: Ignacio Arroyo. El base ha terminado su formación en Movistar Estudiantes de España, y ha logrado ingresar a la nómina de Copa ACB de la liga española. Es un paso gigante que poco se ha hablado, siendo que puede ser un jugador clave en una liga que generalmente está con vista en NBA. Ni hablar de jugadores como Maxwell Lorca, que es el que mejor prospecto se ve a futuro.

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¿Qué falta entonces?

Falta paciencia y falta trabajo. Los jugadores de basquetbol terminan con explotar cerca de los 28-30 años, o sea son jugadores que recién se están formando y desarrollando tanto en los fundamentos básicos como en tomas de decisiones en su carrera. Así, recién en algunos años más se podrá ver si podremos insertar y entrar en órbita de grandes ligas.

Ahora, ¿Por qué trabajo? La respuesta es un tanto obvia

Vía @ElDeportero

Para poder formar este talento necesario a grandes ligas, se necesita tener una estabilidad dentro de nuestra liga local que permita que se desarrollen jugadores y que estén tranquilos en su trabajo. Casos como Osorno Basquetbol no es el primer ni último ejemplo de que hay cosas que se están desarrollando mal en la LNB, haciendo que las aventuras de las Ánimas a nivel internacional sea un espejismo entre todo. Se necesita un trabajo serio de dirigentes tanto de la asociación como de selección para que todo este talento que se concentran pueda resurgir. Con poco pudimos llegar a últimas rondas de las clasificatorias FIBA, imagínense si se podría mantener una mejor base y un mejor trabajo formativo.

Solo queda esperar. Hay camino, falta el trabajo, falta alguien que confíe en el talento y, porque no, un poco de suerte. El futuro finalmente depende de nosotros.