Cerca pero todavía lejos: Chile – Argentina (1991)

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En un esfuerzo de sinceridad con nuestra historia, traemos esta sección que intentará contar con la mayor imparcialidad y realidad -sacándose la camiseta de los ojos(?)- los noventa minutos de los partidos más importantes -en lo posible los buenos, pero sin olvidar los malos- del fútbol chileno. En esta edición de ÁREA GRANDE DE NUESTRA MEMORIA, sección que busca rescatar la memoria colectiva del fútbol nacional, nos trae un partido durísimo de la fase de grupos de la Copa América 1991 con el rival más duro del torneo, Argentina. El partido adquiere relevancia porque nos permite intentar responder una pregunta relevante: ¿Se podía vencer a esa selección Argentina? o ¿hubiese sido posible salir campeón de esa Copa? y para finalmente hacer algo de fútbol-ficción intentando determinar si -sin el Maracanazo-, ¿se podía pelear la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994?. Este partido perfila ciertas respuestas a las interrogantes, en un año donde tanto el seleccionado como el país querían alzar la primera copa continental.

ANTECEDENTES

En el marco de la Copa América celebrada en nuestro país en 1991, la Roja se nutría del éxito de Colo Colo en la Copa Libertadores de ese año, buscando ansiosamente la esquiva primera copa internacional en nuestra historia. Siendo Arturo Salah el designado para alcanzar la primera estrella y con una oncena que unía a veteranos y jóvenes promesas, saltaban a la cancha del Estadio Nacional aquel 10 de julio de 1991 para enfrentar al primer rival de categoría en este certamen, en búsqueda de quedar como punteros del grupo A en la tercera fecha. El rival era la Argentina de Alfio Basile, integrado primordialmente por jugadores del fútbol local, salvo Simeone y Caniggia que jugaban en Italia. Pero ese elenco tenía en sus filas a varios subcampeones el año anterior en Italia, como Oscar Ruggeri, Sergio Goycoechea y el propio Claudio Paul. Hoy lo llamaríamos un equipo B, aunque sin dudas, el rival más complejo del grupo (los otros eran Venezuela, Perú y Paraguay).

En las fechas anteriores, Chile había vencido a la débil Venezuela por 2-0 con goles de Eduardo Vilches e Iván Zamorano y en la segunda fecha habían tenido que batallar un poco más para vencer a Perú. Bajo la lluvia en el Estadio Collao de Concepción, vencieron en guerra de goles por 4-2 a los incaicos con goles de Hugo Rubio, Jorge Contreras de penal y doblete de cabeza de Iván Zamorano, en un segundo tiempo marcado por la anotación de casi todos los goles.

Resultaba ser un partido clave por dos razones: Era el primer rival de categoría que Chile enfrentaba y por otra parte, Paraguay acababa de golear a Venezuela y se ponía en la primera posición sobre nuestra selección por diferencia de goles, de manera que sacar algún punto era relevante para no tener que depender de una victoria en la última fecha ante los guaraníes.

PLANTEAMIENTO TÁCTICO

Tácticamente, la selección de Salah sale con un clásico 4-4-2, teniendo como base la misma línea defensiva de Colo Colo campeón continental (hace casi un mes). La idea es aprovechar la salida por la derecha con Gabriel Mendoza, mientras que por el sector izquierdo Javier Margas mantendría cerrado el flanco izquierdo. En el mediocampo, Pizarro y Parraguez se encargan de las labores defensivas y un poco más adelantados Jorge Contreras, principal generador de peligro, con su joven escudero Fabián Estay, dejando en delantera a Iván Zamorano y Hugo Rubio. De los mencionados, sólo el Coke tiene una mayor libertad en ¾ de cancha, mientras que Parraguez, Pizarro y, en menor medida, Estay deben mantener el orden. En los atacantes, Bam Bam ocupa la posición de delantero centro, mientras que el Pájaro es segundo delantero.  En cuanto a la alineación, el técnico mantenía al mismo equipo que venció a los incaicos.

PRIMER TIEMPO: MUCHO RESPETO

Parte el duelo y se nota el nerviosismo, ya que ninguno de los dos elencos logra apropiarse del balón. Los primeros arranques son pelotazos sin rumbo y desprolijidades en el manejo del esférico. Los defensores intentan buscar a algún delantero descolgado por las bandas sin éxito. Inmediatamente se ven algunas disputas entre la zaga chilena y los habilidosos delanteros argentinos, ganando físicamente los nacionales.

Desde el minuto 5, Chile empieza a avanzar en el terreno de juego, particularmente por la banda derecha, gracias a la combinación entre Mendoza, Contreras, Zamorano y Rubio. Acechan pero el problema se vislumbra con las primeras llegadas: No hay peligro real en el arco defendido por Goycoechea porque todo termina en centros inocuos. La más interesante se produce tras un tiro libre ejecutado raudamente por Coke Contreras, que engaña a todos jugando rápido con Mendoza. La pelota le vuelve a quedar a Contreras, que inteligentemente juega con Rubio dentro del área. Hugo logra darse vuelta sin tanta marca y saca un pase bombeado al centro del área, pero lastimosamente no hay ningún delantero para cabecear, ganando un defensor argentino (Aparentemente Margas estaba cerca de la zona pero termina resbalando). Otra llegada demuestra nuevamente una buena combinación por derecha, aunque también refleja que todo se diluye en centros al área.

Mal endémico del fútbol chileno
No se ve falta

Argentina no se molesta en tener tanto el balón y cede parcialmente la posesión a los locales. Evalentonados, Chile tiene la jugada más cercana al área chica: Una pared entre Mendoza y Estay por derecha termina con el lateral sacando un centro a media altura. Bam Bam hace un gran control dirigido, se saca a Sergio Vásquez, queda bien ubicado para rematar pero Basualdo lo desplaza en el último momento. La grada pide penal, aunque parece que le gana la posición lícitamente.

En momentos de buen fútbol ocurre la primera incidencia. Tras un salto, Parraguez cae mal sobre su pierna derecha y empieza a cojear. Claramente se lesiona y empieza a ser atendido en la banda (Nota del Editor: El Piri no jugaría más en la Copa, de seguro por la lesión). En paralelo, llega una gran jugada colectiva el Coke, Iván y el Pájaro que termina en un remate del volante. Contreras cedió a Zamorano de espaldas al área, el 9 del Sevilla se la devolvió al Coke que hizo lo mismo con Rubio, que igualmente de espaldas al arco tocó de primera, para que el Coke tuviera cierta libertad y sacara un remate de 25 metros que se iba desviado. Más allá de que no pasó tan cerca, fue la primera jugada combinara peligrosa del partido. Inmediatamente después, los trasandinos responden con una buena jugada de Caniggia, que desparrama rivales chilenos pero que en el borde del área termina rematando, rebotando el balón en la zaga nacional. El partido agarra vuelo y comienza un ida y vuelta.

Durante el primer cuarto de hora, Chile muestra más intención colectiva y un  correcto control de balón, generando inquietud en ¾ de cancha, pero sin lograr un remate limpio al arco. Al contrario de los visitantes que apelan a arranques individuales del Cani o el Bati y se sienten -todavía- cómodos dentro de la cancha.

Paulatinamente, Argentina empieza a apoderarse del balón, produciéndose la primera llegada riesgosa para el cuadro albiceleste. Caniggia combina con Batistuta, que estando cerca de la medialuna logra girar y sacar un remate que llega justo a la posición de Toledo. El delantero de Boca muestra sus dotes y rapidez para definir. Con el mayor control trasandino, el partido se equipara y vuelven a emparejarse las fuerzas. Nelson Parraguez, que había vuelto a la cancha rengueando finalmente es reemplazado a los 17 minutos por Miguel Ramírez en el primer cambio de Arturo Salah. Lo anterior genera un desajuste en la oncena nacional, que demora unos minutos en acoplarse. Ramírez se instala junto a Pizarro en el mediocampo y Chile se arropa y presiona a partir de la mitad de cancha en adelante, impidiendo el avance colectivo argentino que privilegia el toque a ras de piso.

Sin embargo, Argentina se hace protagonista, penetrando más a la mitad de cancha chilena gracias a que en el mediocampo, Simeone y Caniggia tienen un poco más de libertad. Llega la más clara: Por el lado de Margas, un pase en diagonal termina con Basualdo sacando un centro rasante hacia el área. Caniggia aparece sólo pero el balón le queda difcil para conectar, logrando pegarle pero se va hacia afuera. Estaba sólo porque Mendoza había perdido la marca. Por Chile, Zamorano las pelea todas con gallardía y recibiendo faltas. Una de ellas permite al Kaiser sacar un centro desde la izquierda, que le queda al propio Zamorano, pero no conecta bien y se va desviado. No ha tenido ninguna limpia hasta ahora. Argentina responde con un disparo simple pero fuerte de Basualdo que Toledo ataja bien en doble instancia. El Pato vuelve a repetir con una buena atajada lanzándose y capturando el balón tras un golpe de taco de Ruggeri tras tras un tiro de esquina de Latorre.

La Roja se ordena en defensa y en mediocampo, aunque pierde mucho a  Zamorano y Rubio que, al igual que Estay y Contreras, están cada vez más alejados del arco defendido por Sergio Goycoechea. A los argentinos les acomoda mucho lo inocuo del elenco nacional.

Chile vuelve a tener algunas acciones aisladas como un remate del Kaiser de larga distancia y otro similar de Iván Zamorano que queda libre por primera vez en el partido, ambos controlados sin inconvenientes por el portero argentino. Cada vez que Contreras recibe el balón con espacios, genera incomodidades en la zaga argentina. Asimismo es acreedor de cada pelota parada, efectuando un tiro de esquina que Miguel Ramírez cabecea alto.

Finaliza el primer tiempo sin mayores sobresaltos. Chile tuvo pasajes interesantes del partido y generó cierto riesgo por el lado derecho y por el medio. En la banda la combinación entre Mendoza, Rubio y Estay genera ciertos frutos mientras que por el centro son Coke Contreras y Zamorano los principales agentes ofensivos chilenos. El Coke siempre que tiene espacios logra inquietar a la defensa argentina, aunque decidiendo mal en ocasiones. Por su parte, Zamorano es el más peligroso y siempre impetuoso en búsqueda del área rival, sin tener la suerte de tener una pelota tan clara. En el medio terreno se nota que Pizarro no ha tomado tanto el balón, tampoco lo ha hecho Estay, algo desaparecido en el desarrollo del primer tiempo. De todas maneras, la clara ausencia de gol producto de lo lejos que están Zamorano y Rubio del área, hacen que cada vez que los chilenos tengan espacio, empiecen a avanzar desde muy atrás, cerca de mitad de cancha. El desgaste físico de delanteros y de Contreras es demasiado hasta llegar al área.

En defensa, ha respondido bien el elenco nacional, en especial Margas por la izquierda y Vilches con Garrido por el medio de la zaga, logrando interrumpir con faltas o con barridas claves a los delanteros argentinos. Sin embargo, se nota que con espacio, los integrantes de la Albiceleste sacan ventaja en velocidad y habilidad técnica. Ramírez logró tomar el espacio de Parraguez y Toledo ha estado bien cuando se le exigió. Se pierde bastante en ofensiva con lo parco de Margas con el balón por izquierda. El lateral cubre bien en defensa pero no saca ventajas y le da poca salida a Chile por esa zona, considerando que Pizarro y Zamorano están más por ese sector.

SEGUNDO TIEMPO: ESPERANZA Y ESPEJISMO

Comienza la segunda mitad y Alfio Basile introduce un cambio relevante: Leo Rodriguez ingresa por Diego Latorre, ocupando su posición natural de enganche. Esta modificación cambiará un poco el trajín del partido. Argentina parte inquietando un poco con un córner donde la pelota se pasea peligrosamente por el área sin que nadie la toque y Chile reacciona por la banda derecha de su ataque, atacando con velocidad al marcador Nestor Craviotto.

Pasados los 50 minutos se hace patente la ventaja chilena por ese sector. Rubio logra centrar con algo de espacio y Zamorano gana por primera vez de cabeza, aunque muy presionado por el Basualdo y Vásquez, provocando que la pelota no complique en absoluta al portero trasandino. El Pájaro Rubio sorprende un par de minutos después con la mejor jugada individual del partido. Logra pasarse a dos desde la banda izquierda argentina y penetra en el área con balón dominado y espacio. Quizás con mejores opciones, decide rematar con la zurda y se va levemente abierto. Lejos la más clara hasta ahora. Argentina reacciona con un buen contragolpe liderado por Leo Rodríguez, pero providencialmente Eduardo Vilches le impide al melenudo enganche cabecear de buena manera.

Hay más espacios y el partido es bastante más agitado que en la primera mitad. Ambas escuadras le dan mayor fluidez al juego y con menos faltas cerca del círculo central. Pasados los diez minutos se va a hacer la segunda modificación en la selección chilena. Originalmente iba a salir Jaime Pizarro por Patricio Yañez, sin embargo, curiosamente se frena la sustitución en el último minuto. Un par de minutos después, el Pato Yañez ingresa y sale Hugo Rubio. Un cambio bastante más conservador -puesto por puesto- de lo que pintaba el cambio original al sacar a Pizarro.

Patricio Yañez se transforma ahora en el principal peligro por la retaguardia izquierda de Argenina y vuelve a encausar los ataques por ese sector. En la primera jugada, se saca a un rival y termina en un centro al área que no encuentra a nadie. Otra buena llegada por esa zona termina en un tiro de esquina y posteriomente llega otra peligrosa: Coca Mendoza hace una diagonal desde la banda en dirección a la portería rival, juega con Yañez que le gana a su marcador. El Pato logra sacar un centro bombeado y Pizarro desde atrás y cerca del punto penal tiene la opción perfecta para reventar la pelota al arco, sin embargo pifia y termina cometiendo una falta. La segunda jugada más clara en toda la noche para la escuadra nacional.

Yañez nuevamente gana su banda y saca un centro rasante. Zamorano queda mal perfilado y decide aguantar de espaldas al arco y tocar para atrás a Estay, que no logra rematar porque Dario Franco la bloquea. El balón le queda otra vez a Pizarro que remata de derecha y se desvía cerca para un nuevo córner. En ese mismo, Zamorano logra cabecear por segunda vez pero también se va alto y ancho. Es definitivamente el mejor momento de Chile en el partido: Ahora si las meras intenciones se transforman en situaciones claras para abrir el marcador.

La Roja hace méritos para adelantarse en el marcador. En delantera está causando llegadas riesgosas y en defensa ha controlado bien a la Albiceleste, salvo ciertos arranques de Leo Rodríguez que facilita la conexión con los delanteros el Bati y el Cani. Ojo en todo caso que en el uno contra uno han empezado a tener un poco más de espacio y por ende, de peligro, con una que otra llegada que se disipa. Yañez arremete de nuevo y logra que le cometan un foul cerca del vértice del área grande. Coke Contreras ejecuta directamente contra el arco y Goycoechea manotea de buena forma, peligroso remate y más atento el meta trasandino que saca al corner.

Chile sigue presionando, juega mejor y está acechando a la Albiceleste que se limita a despejar a pelotazos. Argentina despeja por medio pelotazos. Sin embargo, así como existe la esperanza de abrir la cuenta, llega rápidamente el espejismo de que el rival tiene jugadores de superlativa categoría individual. Caniggia con velocidad y balón controlado desparrama a varios chilenos desde la mitad de la cancha y la cede a Batistuta, previa pantalla de Leo Rodriguez. El delantero de Boca sacaría un gran remate cruzado que Toledo desviaría extraordinariamente con una mano al córner. Excelente atajada y la mejor jugada de peligro del partido para Argentina.

Antes de ejecutar el tiro de esquina, Leo Rodriguez recibe proyectiles. Esto detiene el partido durante uno o dos minutos. Después de la ejecución del tiro de esquina Ruggeri cabecea por sobre el travesaño sin riesgo para Toledo. Estos ataques son simbólicamente poderosos y hacen que los trasandinos equiparen las fuerzas y vuelvan a equilibrar la balanza, eliminando la presión que había hecho la Roja. Tras este emparejamiento y cerca del ocaso del duelo que llega el único gol. En una jugada rápida que no dura más de 10 segundos y que definitivamente está sacada de otro partido. Un despeje de Goycoechea cruza por aire la mitad de la cancha y en ¾ de cancha, Caniggia deja habilidosamente la pelota muerta bajo su suela, se gira sagazmente y la toca a Batistuta que en un movimiento le saca un cuerpo de ventaja a Garrido con velocidad, le gana la posición a Vilches y define de derecha cruzado ante la salida de Toledo. El balón va tan ajustado que pega en el palo izquierdo e ingresa a la portería roja. Así de simple.

Es difícil determinar responables en una jugada tan veloz. Revisando varias veces la imagen la responsabilidad recae en Mendoza y Vilches. Ninguno de ellos marca de cerca al Hijo del viento. Además, Vilches tampoco logra agarrar al Bati en velocidad, aunque la gesta era complicadísima. . En definitiva, gran definición de Batistuta y mejor técnica de Caniggia para habilitarlo, poco que hacer para la defensa que por tercera vez en el partido lo deja con margen de maniobra. Nada que hacer para Toledo, sin responsabilidad.

El golpe fue tan duro que Chile entró en shock. Además, Argentina empieza a hacer su juego, haciendo tiempo y controlando el resultado. Demora unos minutos en volver a si misma a la selección. Pasado los cuarenta minutos y cerca del término se produce otra buena transición de Chile que termina con un remate de Pizarro que se desvía en un defensor. El Kaiser tiene otra oportunidad tras agarrar una pelota de volea desde fuera del área tras ese lanzamiento de esquina, aunque sale desviado. El partido casi se cierra cuando el propio Pizarro resbala en media cancha y pierde la pelota en el medio, Caniggia agarra la moto y se va directo al arco, aunque Garrido lo baja en velocidad, ganándose la tarjeta amarilla. Era para roja, sin dudas. Otros tiempos(?).

La última palabra la tendrá nuevamente Chile, que va en búsqueda del empate. Margas saca por segunda vez un centro por el lado izquierdo. Un defensor argentino logra cabecear providencialmente al corner mientras el Pato Yañez esperaba a rematar. En ese tiro de esquina se produce la última de Chile: Centro y se producen dos cabezazos en el área -Estay y Ramírez que no conecta bien- pero como es Chile, la pelota termina burlándose de todos  y marchándose por el área cerca del palo derecho del arquero albiceleste.

Sin mucho tiempo para más, el referí pone término al partido y decreta una nueva derrota para el combinado nacional, poniendo serias dudas de cara al cierre del grupo A y de la obtención de un inédito título.

Chile volvió a tener intensidad por el lado derecho y generó un poco más de peligro que en el primer tiempo, especialmente por la banda derecha. Rubio primero y Yañez después fueron agentes que habitualmente superaron al marcador izquierdo Craviotto. Sin embargo, Chile careció del toque final. Zamorano nunca pudo definir adecuadamente y faltó el puntal final para poder abrir la cuenta, a pesar de tener varias oportunidades claras para hacerlo. A pesar de que el mediocampo argentino tuvo mayor conexión con la entrada del Leo Rodríguez, en general, la defensa chilena más Ramírez lograron neutralizar a Caniggia y Batistuta, salvo en la llegada del Bati y luego su gol.

LO BUENO: El nivel parejo de la Roja. Lo más destacado fue sin duda la defensa, que en general contuvo bien a los atacantes rivales, salvo en la jugada del gol. En el lado ofensivo, los ataques y combinaciones por el lado derecho de Rubio y luego Yañez fueron claramente lo mejor, especialmente por la velocidad y el desborde. El equipo fue competitivo y tuvo buenas oportunidades para llevarse algún punto. En ímpetu y pundonor no se quedó atrás.

LO MALO: Sin duda alguna lo peor fue la falta de finiquito. Chile careció del toque final y por eso se quedó con las manos vacías. También fue malo que Chile se retrasara demasiado, siempre  lejos de cara al arco argentino. Creemos que faltó insistir más por el sector derecho de la delantera chilena ya que cada vez que se encaró por ese lugar se generó peligro.

LO CURIOSO/FEO: La lesión de Parraguez, que condiciona en parte el partido porque obliga a Salah a meter a Ramírez y perder un cambio que pudo cambiar el desarrollo del partido, pensando particularmente en meter a otro delantero o jugador ofensivo que pudiera sumar más hombres en el lado argentino de la cancha. Queda dando vueltas el cambio de Salah y lo ocurrido con Pizarro. Si bien el Kaiser mejoró tras esa situación, tal vez el cambio de pieza por pieza  era muy conservador. Distinto podría haber sido con Yañez, Rubio y Zamorano en cancha. Tal vez el cambio más atractivo habría sido con Estay o Contreras, especialmente este último que fisicamente tuvo una importante merma (sin perjuicio de que siempre generaba peligro en tiros libres).

MEJOR JUGADOR: En los nombres, en el primer tiempo Iván Zamorano y Jorge Contreras fueron los mejores, mientras que en el complemento Patricio Yañez y Jaime Pizarro pusieron la nota alta. Toledo tuvo poca acción pero fue clave en una tapada. En la defensa estuvieron particularmente bien Javier Margas y por pasajes del primer tiempo Gabriel Mendoza.

PEOR JUGADOR: Los más bajos fueron Fabián Estay y Hugo Rubio. El mediocampista tuvo poca participación colectiva y no tuvo tanta conexión con los atacantes, teniendo lagunas importantes. Lo mismo respecto de Hugo Rubio, que tuvo un repunte en el complemento pero que no apoyó adecuadamente a Zamorano, estando muy aislado de sus otros compañeros y con poca trascendencia. Patricio Yañez se mostró mejor encarando por ese mismo sector.

CONCLUSIONES: En general queda un sabor amargo con la derrota, considerando que Chile hizo méritos para mantener al menos el empate, sin verse ninguna vez sobrepasado por un elenco argentino que, teniendo mejores exponentes, decidió refugiarse y depender de sus figuras en ofensiva. Incluso en pasajes del primer y especialmente del segundo, la Roja pudo haber desequilibrado y creemos sin temor a exagerar que mereció más.Chile pudo haber rescatado un punto, o incluso tres, y lo más justo era la igualdad. Una vez más la falta de finiquito fue un yerro fundamental en la derrota del equipo. Definitivamente, una manifestación más del «jugamos como nunca y perdimos como siempre».