The Last of Us: En el fondo, los zombies no eran tan malos como Joel

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En el año 2013, la antigua PlayStation 3 se estaba despidiendo ante la inminente llegada de la PS4 pero Sony se guardaba un as bajo la manga, un nombre que yo creo nadie se imaginaría en la previa lo “grande” que iba a llegar a ser: The Last of Us.

Si alguien tuvo o tiene una PS3 es probable que haya escuchado al menos hablar de The Last of Us, un juego ambientado en un mundo post apocalíptico creado por los mismos tipos que hicieron Uncharted (Naughty Dog). Pero mientras Uncharted era una especie de Indiana Jones moderno con un asesino en serie protagonista llamado Nathan Drake, The Last of Us era todo lo contrario.

Y no en el sentido de “no ser asesino en serie”, porque en The Last of Us igual uno termina matando mucha gente y preguntándose si los protagonistas no son en realidad malas personas (?). Uncharted era algo así como cine tipo matiné; The Last of Us es más para “adolescentes que creen que ver películas para mayores de 14 los convierte en adultos”, con una historia más pausada, un poco más seria y con momentos trágicos dignos de una producción del canal Hallmark. No es que eso sea mucho pero hey, recuerden que los videojuegos todavía no tienen el desarrollo del cine y tratar de parecerse al contar historias es lo que les queda.

The Last of Us

Aún así, The Last of Us resultó ser un éxito total desde la narrativa misma. Porque si bien es un juego medio violento desarrollado en un mundo lleno de zombies, los creadores se las arreglaron para que resulte menos cliché que la suma de sus partes. De partida, los protagonistas son creíbles, ya sea porque Joel vive con la carga de lo que pasa en el primer capítulo (spoiler: se le muere alguien de forma trágica) y luego, con la carga de arrastrar a una cabra adolescente por medio país sin entender mucho lo que los llevó hasta esa situación.

En el caso de Ellie, la historia es igual de trágica en el sentido de que es una especie de “elegida” por motivos contextuales, no tiene familia cercana y para su desgracia, la relación casi paternal que desarrolla con Joel se resume en puras discusiones y rabietas. Joel y Ellie bien podrían ser otra versión de Jesse Pinkman y Walter White: se odian, pero se quieren un poco y se necesitan mucho.

Si bien The Last of Us se monta sobre unas bases super tradicionales -los zombies, la historia de supervivencia y los conflictos pseudo paternales-, está presentado y armado de manera que cualquier idiota persona lo puede disfrutar. No es extremadamente difícil, pero en cuando a gameplay tiene lo suyo y definitivamente no es un walking simulator. En el juego es necesario ir gestionando los parche curita, racionar las balas y andar pa callao porque los enemigos son zombies de varios tipos y algunos no ven, pero lo escuchan todo. Igual a veces el juego cae un poco en eso de llevarte de la mano, pero en general no se siente tan obvio.

Más allá de lo anterior, el gran impacto y la razón de por qué The Last of Us se recuerda tanto es por su narrativa. Que, siendo sinceros, en general no es graaaaan cosa ni menos es un guión clase Parasite, pero está tan bien narrado que logra hacer que los personajes importen. O sea, no por nada se ha discutido y se sigue discutiendo sobre el destino de personajes como Joel y Ellie y la relación que tienen con el mundo en el que viven. The Last of Us es un juego que mucha gente disfrutó con la pareja: uno juega, el otro consume la historia como si estuviera viendo una serie. Y eso habla bien de cómo se escribió todo, porque en general sabemos que las historias de videojuegos son medio ordinarias y la mayor parte del tiempo a nadie le importan, además de ser siempre una excusa para hacer que los personajes vayan de A a B o maten a C (?)

The Last of Us resultó ser un juego super completo en todo aspecto. En lo tecnológico, le sacó el jugo a la PS3 que a esa altura de su vida ya no daba para mucho más. En lo jugable, casi no tiene cosas a medias, con excepción del inolvidable detalle de la IA de Ellie que puede meter todo el ruido del mundo y ningún zombie jamás la detecta, mientras que uno con Joel hacía el más ínfimo boche y alertaba a zombies a 4 kilómetros de distancia. Pero fuera de esa minucia (?), el sistema de supervivencia y de racionamiento de objetos es funcional y si bien hay una mano invisible que guía todo el rato, está muy bien disfrazada y pasa piola.

The Last of Us no se alejó del estilo “realista” (en lo que cabe el concepto obviamente) de Uncharted pero sí logró ser bien distinto en tipo de juego, mecánicas y sobre todo, historia. Porque mientras la de Uncharted no le importa a nadie y uno quiere puro saltarse la cinemática para seguir matando a pobres soldados que solo quieren proveer para sus familias, en The Last of Us se da un interés genuino en saber que va a pasar con los protagonistas y cual va a ser el siguiente conflicto por el que van a discutir entre ellos.

Y ya siendo más filosóficos, bien nos pondríamos plantear la pregunta de “quiénes son realmente los enemigos”, porque si en Uncharted la masacre es para la risa, aquí la forma en que se trata el conflicto de los personajes, sus cuestionamientos internos y la dicotomía entre ser bueno/ser malo es mucho más relevante y está mejor lograda.

Uncharted, en una viñeta (?)

The Last of Us 2 llega en un contexto similar al de su primera parte: justo cuando una consola se despide para dar paso a la que viene. Me atrevería a decir que es el juego más esperado del año y que gran parte de su hype viene dado por lo enganchada que quedó la gente con la historia del original. En la secuela, eso sí, habrá cambio de protagonista y según los adelantos y los spoilers, todo es más sangriento y brutal. Aunque lo más importante, creo yo, es la parte narrativa, porque es ese fue el gran punto alto del original. Y si no falla en eso, el juego tendría que ser un hit mega seguro y el motivo de que en 7 años alguien escriba otro artículo como este, previo a The Last of Us 3 (?).

Ojalá sea el Dark Souls de los juegos de Naughty Dog. A quien engaño, eso no va a pasar.