CEFUG – La historia de la famosa cuota de incorporación en la ANFP y el fallo del TDLC

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El viernes pasado el Tribunal de la Libre Competencia (TLDC) puso las cosas en su lugar y determinó acoger el requerimiento de la Fiscalía Nacional Económica en contra de la ANFP por la cuota de incorporación. En la sentencia (susceptible de recursos y por lo tanto, modificable), el Tribunal estimó que la cuota de incorporación era una limitación importante en la capacidad competitiva y deportiva de los clubes que la pagaron, decretando el cese inmediato de su aplicación, sancionando de pasada a la ANFP a una multa de 3145 Unidades Tributarias Anuales. Aunque, la historia es un poco más larga. En este post del Centro de Estudios Futbolísticos ULTIMOGOLCEFUG, nos dedicaremos a resumir lo ocurrido, tratando de ser lo más sencillos (dentro de lo complejo del tema).

ANTES DE LA CUOTA 

Hay que retroceder a los inicios de la era Jadue en 2011 para empezar esta serie. Antes de noviembre de 2011, la estructura del fútbol chileno era sencilla: Existía la Primera División y Primera B, cuyos clubes integraban la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). Más abajo, en los potreros, estaba directamente la Tercera División, de carácter amateur y administrada por la Asociación Nacional de Fútbol Amateur (ANFA). En aquél entonces, el último club de la tabla de Primera B descendía directamente a la Tercera División y el primero de dicha división ascendía al fútbol profesional. El club recién ascendido tenía que cumplir con ciertos requisitos de carácter institucional, deportivo y económico, entre los cuales se encontraban pagar una cuota de  incorporación de 1.000 Unidades de Fomento (actualmente serían cerca de 30 millones de pesos).

En sesión del Consejo de Presidentes del 30 de septiembre de 2011, Sergio Jadue sostuvo que la cuota de incorporación de 1.000 UF era muy baja. En esa sesión se designó una comisión “especializada” *guiño guiño para hacer los estudios técnicos pertinentes y proponer una nueva cuota de incorporación al Consejo de Presidentes.

LA INSTAURACIÓN DE LA CUOTA

Fiscal Gajardo pedirá la extradición de Sergio Jadue | soychile.cl

Dos meses después, en noviembre de 2011 esta comisión propuso dos cifras: La cuota ascendía mágicamente a 50.000 UF o 25.000 UF, sin posibilidad de mantener la cuota en 1.000 UF. El Consejo de Presidentes tuvo que votar: Por 25 votos contra 23 se aprobó la cifra más alta. Además, se introdujo una Cuota de indemnización por UF 25.000 para el club que descendiera de Primera B. Con esto, el humilde club de Tercera División pasaría de pagar 30 millones de pesos a pagar aproximadamente 1.400 millones de pesos(!). Sin estar conforme con eso, además se creó la Segunda División Profesional (cuesta encontrar adjetivos para calificar este aborto de división, que tendremos que analizar en un futuro post). Nos limitaremos a señalar que, tal como lo han demostrado los hechos, el único objetivo real de esta División es establecer una cortapisa para que los clubes de Tercera lleguen al profesionalismo.

Utilizamos el adjetivo mágicamente porque se supone que esta comisión iba a elaborar un informe. ¿Qué pasó con ese famoso informe? En el juicio no hay evidencia de que ese informe haya existido. Incluso en 2017, el Presidente de la ANFP señaló que “Hubo una comisión, esta comisión no llegó a ningún informe concreto, ningún informe firmado y ningún antecedente relativo capaz de certificar en ese momento cuál es la trazabilidad que existió para lograr la determinación de eso”. La cosa es que este informe que justificaría la cuota de incorporación NO EXISTE, o al menos no ha sido acompañado en el juicio.

Para no perjudicar a los clubes que descenderían en el futuro, en diciembre de 2011, el Consejo de Presidentes estableció ciertas excepciones al pago de la Cuota de Incorporación:

  1. todos los clubes que formaban parte del Consejo de Presidentes en ese momento, en caso de descender de Primera B y volver a ascender, sólo deberían pagar el 50% de la Cuota de Incorporación que se había aprobado, y recibirían ese mismo monto como indemnización, excepción que regiría por 5 años a contar de la fecha de aprobación;
  2. al club que ascendiera a Primera B el 2011 no se le aplicaría el aumento de la Cuota, es decir, debía pagar una Cuota de solo UF 1.000 y del mismo modo, el club que ascendiera a Primera B el 2011 recibiría como Cuota de indemnización, en caso de volver a descender, también UF 1.000; y
  3. el club que descendiera de Primera B ese año 2011, en caso de volver a ascender en los siguientes 5 años, debería pagar una Cuota de Incorporación de UF 1.000.

En la misma sesión se estableció que, además, si el equipo que debía ascender no efectuaba el pago de la Cuota de Incorporación, su cupo sería licitado conforme a las condiciones fijadas en los estatutos y reglamentos (esto nunca se hizo).

En abril de 2015, el Consejo de Presidentes decidió establecer ciertas modalidades de pago de la Cuota de Incorporación y  las consecuencias para el caso de no pago. Estas fueron: (i) el club de Segunda División que ascendiera debería pagar la Cuota de Incorporación, al contado, diez días después de obtenido el ascenso, y no tener deudas vigentes con la Federación de Fútbol de Chile; (ii) en caso de no pago dentro de plazo por parte del equipo que asciende, éste no se encontraría habilitado para ascender a Primera B y se mantendría para la temporada siguiente en la Segunda División; y (iii) en caso de darse la situación anterior, el club de Primera B que tendría que descender se mantendría en esta última categoría.

El 2016, durante el mandato de Arturo Salah se decidió revisar la Cuota mediante un estudio de la consultora externa ECONSULT. Esta consultora propuso que la Cuota de Incorporación debía ser de 20.000 UF y 5.000 UF de indemnización al equipo que descendiera. Se discutió en el Consejo de Presidentes y finalmente se propuso algo distinto: Cuota de incorporación de 20.000 UF e indemnización de 10.000 UF. Felipe Muñoz, presidente de Deportes Copiapó hizo una nueva propuesta igualando la cuota de incorporación e indemnización igualitaria ascendiente a 25.000 UF.  Que, luego de escuchar la propuesta del señor Muñoz se decidió someter a votación las dos opciones, ganando obviamente la más alta. Así votaron los clubes:

 (Curioso que varios de los que votaron por 50.000 UF estén fuera del profesionalismo)

Se notan claramente las complejidades que tuvo cada uno de los equipos para competir en la Primera B.

¿QUÉ FALLÓ EL TRIBUNAL DE LA LIBRE COMPETENCIA?

Tribunal de Defensa de la Libre Competencia – Tribunal de Defensa ...

No hay que ser una mente brillante para concluir que es evidente que un club de Segunda División Profesional -sin acceso a las platas del CDF y cuyo gran ingreso puede ser la asistencia a los estadios- no puede pagar la cuota de incorporación de aproximadamente 690 millones de pesos, constituyendo un obstáculo claro para ingresar a la Primera B, pero como el TLDC es un Tribunal de Derecho, tuvo que analizar los argumentos presentados por las partes y pudo concluir dos grandes cosas:

PRIMERA CONCLUSIÓN: LA CUOTA LIMITA LA COMPETITIVIDAD

Suprema: Deportes Valdivia deberá pagar millonaria cuota a la ANFP ...

La primera conclusión a la que llega el tribunal es que la Cuota limita la capacidad competitiva y deportiva de los clubes que la pagaron. El TDLC parte de la base que, (a grandes rasgos) mientras mayor gasto en sueldo, más probable es un mejor rendimiento del equipo. En base a esa premisa, cada club busca aumentar su gasto en sueldos con el fin de terminar en una mejor posición relativa que sus rivales. De esta forma, concluye que la Cuota (tanto en su valor de UF 50.000, luego rebajada a UF 24.000) apunta a generar, en el extremo, las mismas medidas que una liga cerrada. Esto significa que, aunque no bloquee completamente la entrada al mercado, hace menos competitivos los campeonatos para los entrantes y favorece por ende la permanencia de los clubes incumbentes en la Primera B.

Igual conclusión rige para la compensación de UF 24.000 por descender, ya que esta carga debe ser soportada por un solo equipo (el que ese año asciende a Primera B) y no por todos los competidores en los campeonatos de la Primera División y Primera B del fútbol chileno. La Cuota de Incorporación es, por tanto, una barrera artificial que obstaculiza el ingreso al mercado o, en caso que se logre ingresar, entorpece el desempeño competitivo del entrante.

SEGUNDA CONCLUSIÓN: LA CUOTA FUE CREADA PARA PROTEGER EL PATRIMONIO DE LOS DUEÑOS DE LOS CLUBES

Albo Indómito: febrero 2016

No podíamos no poner esta foto

La siguiente conclusión a la que llega es que la ANFP no basó su decisión en un criterio económico (menos de libre competencia), sino que las decisiones fueron adoptadas por el Consejo de Presidentes en función de proteger los intereses de los clubes que participan regularmente de los campeonatos de Primera B. La ANFP se defendió justificando la cuota en base a los siguientes fundamentos: (I) proteger el patrimonio e inversiones de los clubes de Primera División y de Primera B; (II) financiar indemnización de los clubes que descendían; y (III) cobrar por futuros ingresos de Servicios de Televisión Canal del Fútbol Limitada (“CDF”) que recibiría el club que asciende. Durante la investigación en la Fiscalía, la ANFP le señaló que, además, servía para (IV) solventar gastos operacionales, (V) inversión en fútbol joven jajajajajjaa y (VI) garantizar la capacidad económica del club que asciende. Estos fundamentos no aparecen en ningún informe técnico, sino que se extrajeron de las declaraciones vertidas en las sesiones del Consejo de Presidentes(!). Recordemos que no existía un informe económico en la materia. El tribunal va descartando olímpicamente cada uno de ellos:

En cuanto al financiamiento del equipo que desciende, que no tiene sentido económico y no hay evidencia internacional que sustente que un único equipo (el recién ascendido a Primera B) pague al que pierde esta categoría, ya sea para pagar sus gastos en el año siguiente o compensarlo por sus inversiones durante su permanencia en la Primera B.

En cuanto al financiamiento del fútbol joven, no se aplica porque el 2017 se redujo la cuota de incorporación para igualarla a la indemnización del club que descendía. No había plata para los cadetes.

Respecto a la garantía de seriedad, la ANFP dispone de otros medios para controlar los gastos de un club en función de sus ingresos y así evitar situaciones de insolvencia (NDelE: Casos como el de Naval o Deportes Concepción lo reflejan). Al contrario, la aplicación de la Cuota lo único que hace es agravar una posible situación de insolvencia financiera.

Quedarían sólo dos fundamentos a analizar, que serían : (ii) financiar indemnización de los clubes que descendían; y (iii) cobrar por futuros ingresos de Servicios de Televisión Canal del Fútbol Limitada (“CDF”) que recibiría el club que asciende. Ambos objetivos generan un traspaso de rentas desde los clubes recién ascendidos a la Primera B hacia aquellos que ya están en esta división y en la Primera División. La pregunta es si con tal traspaso de renta se produce o no una situación de bloqueo de la entrada, actual o potencialmente, para proteger las utilidades o rentas de los incumbentes.

La respuesta es afirmativa, porque la imposición de la Cuota de Incorporación de UF 50.000 es muy alta para los ingresos anuales de los clubes de Primera B. Sólo un club de Primera B tuvo ingreso mayores que la cuota de 50.000 UF en la temporada 2015-2016, mientras que sólo 4 de ellos tenían ingresos suficientes para pagar la cuota de 25.000 UF.

Evidencia en gráficos

De lo anterior se desprende que, si adicionalmente los clubes deben financiar sus inversiones y sueldos en jugadores y cuerpo técnico, y los ingresos netos luego de pagada la Cuota serán negativos, entonces los clubes recién ascendidos a Primera B tienen sólo dos posibles opciones: (I) proteger el patrimonio e inversiones de los clubes de Primera División y de Primera B; (II) se endeudan para financiar un plantel competitivo o, (III) reducen el gasto en jugadores y cuerpo técnico, lo que afectará su rendimiento deportivo esperado en la Primera B y, por ende, su rendimiento económico.

Respecto al financiamiento, de los antecedentes el TDLC concluye que los clubes chilenos no pueden acceder a la banca tradicional. El propio Arturo Salah en sus declaraciones en estrado establece que los préstamos deben ser solicitados por la ANFP a la banca, mientras que los clubes por si mismos deben recurrir al factoring. Durante el período 2011-2018, accedieron al financiamiento oficial a través de operaciones de factoring, en donde recibían recursos por el pago futuro de sus ingresos provenientes del Canal del Fútbol.

Es de toda lógica económica entender que si los bancos no entregan préstamos de manera directa a los equipos de fútbol, entonces se puede deducir que las operaciones de factoring tienen que ser más onerosas, ya que los bancos evitan así la selección adversa en sus colocaciones y además están limitados por la mayor fiscalización en el cumplimiento de la tasa de interés máxima convencional, lo que no ocurre en particular con las empresas de factoring no bancario. Que, de acuerdo al razonamiento expuesto, la decisión óptima desde el punto de vista financiero de un club deportivo que sólo puede acceder al factoring de sus futuros ingresos debería ser una mezcla de las dos opciones, factorizar parte de sus ingresos futuros junto con reducir las inversiones en un equipo más competitivo, con las consecuencias deportivas y económicas ya señaladas.

CONCLUSIONES (¿QUÉ SE ESPERA PARA EL FUTURO?)

El tema no está cerrado y obviamente la ANFP interpondrá los recursos habidos y por haber (A modo de información: La Fiscalía Nacional Económica apeló para que la multa subiera a 5.000 UTA y la ANFP para sacarse todo de encima). En un mundo ideal, el máximo organismo del fútbol debiese apelar exclusivamente la multa impuesta por el TDLC y asumir que la Cuota de Incorporación es un obstáculo demasiado alto para los clubes de Segunda División Profesional. Lo anterior tiene un efecto dominó importantísimo: Sin competencia y sin riesgo de descender, los clubes de Primera B no se reforzarán adecuadamente porque tienen sus puestos -y utilidades- asegurados. El negocio queda en manos seguras y sin riesgos (que mejor que eso) de que las platas del Canal del Fútbol caigan en manos de otros millonarios que quieran el botín. Eso repercute en los clubes de Primera, que también ven reducido el peligro de caer de la división de honor.

Lo anterior redunda obviamente en un perjuicio a la competencia y colateralmente a los hinchas. Porque, si señores, cerrar la liga lo único que hace es que -debido a la garantía de los ingresos- los clubes dejan de invertir en los planteles, los equipos tienen peores jugadores, son más malos y, en definitiva, hacen que todo -desde Primera B hasta la Primera División- se haga más malo. Esta es una de las grandes consecuencias del porqué nuestro fútbol le ha ido tan mal en el campo internacional. Lo más impresionante y asqueroso de todo es que, de no ser por la intervención del TDLC, los dueños del fútbol -empresarios exitosos (como les gusta autoproclamarse) actuando en el Consejo de Presidentes- habrían asegurado hace rato las ganancias y el negocio.

La eliminación de la Cuota obligará a los clubes de Primera B a invertir y generar buenas plantillas, bajo la amenaza de caer a Segunda División y perder una tajada del pastel. Al igual que en otras áreas del país, más competencia es más beneficio para todos. 

Sin tener total certeza si es que se mantiene o no la sentencia, esperamos que los tribunales superiores confirmen la decisión y contribuyan al mejoramiento de nuestro fútbol nacional.