5 reflexiones que dejó la Fecha 8 del Torneo de Primera División

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Y hasta que volvió el fútbol local, nxestra (?) querida (???) Chilean Premier League. Cinco meses después del último partido que se jugó en el lejano mes de marzo, el Torneo de Primera División retomó exactamente donde había quedado y como no podía ser de otra forma, se dio lo que sospechábamos: un cuestionable nivel de juego, ídem nivel físico, humoradas varias y los equipos de siempre dando lástima como hasta marzo.

1. Colocolito siendo colocolito

Hay un gran mérito en mantener el mismo nivel de juego con una pausa de cinco meses entre medio. Lo de Colo Colo puede gustar o no, pero los datos son los datos: su nivel era paupérrimo antes de la pandemia y al regreso de la misma, sigue igual de mal. El golazo de Paredes frente a Wanderers fue apenas un espejismo, ya que a medida que pasaron los minutos el equipo albo se fue desarmando hasta que Ubilla y Enzo Gutiérrez en dos (!!!) oportunidades sentenciaron a los dirigidos por Gualberto Jara. Siendo generosos, los colocolinos no dieron pie con bola: los centrales jamás se afirmaron, el mediocampo pasó sin pena ni gloria y Gabriel Suazo tuvo otra performance circense. ¿La guinda de la torta? Los goles de Wanderers fueron obra de exdelanteros de la Universidad de Chile y uno de ellos anotado con el pene.

Todavía queda mucho campeonato por jugar y no es momento de mirar los promedios ni los descensos, pero lo mismo se decía de la Universidad de Chile el año pasado en fechas similares.

2. La prolongada pausa pasó la cuenta

Los campeonatos de fútbol en este lado del mundo nunca se detienen por tanto tiempo. Suelen ser como máximo dos meses en el verano, en época normal. Pero no estamos en una época normal y los cinco meses de pausa del torneo han tenido un efecto notorio en el rendimiento físico de la mayoría de los planteles. Es cierto que la liga chilena no se destaca por un ritmo infernal, pero a lo largo de los partidos de la fecha fue más o menos evidente que de los 60′ en adelante la mayoría de equipos no se podía las patas.

Pese a lo inusitadamente emocionado que estuvo Jaime Valdés en redes sociales, lo cierto es que normal sería que con el correr de las fechas la cuestión física se vaya nivelando y a eso debería ayudar también el hecho de que están permitidas cinco sustituciones, para beneficio de los jugadores. Pero tampoco se puede obviar que este nivel físico-futbolístico le puede pasar la cuenta a equipos que tengan que jugar copas internacionales, en las que andar al trote como en la liga local es causal de eliminación segura.

3. Diego Moneuer Sánchez derribó a la UC

Que la Universidad Católica haya perdido el invicto en el torneo se debió a que estuvieron lejos del nivel que se les conocía pre-pandemia y también a que Diego Sánchez se creyó Manuel Neuer por un día y lo tapó todo. El golero de la Unión Española, muchas veces cuestionado por idioteces errores varios, tuvo en San Carlos una jornada de redención en la que regaló intervenciones de variado estile: achiques, mano a mano, atajadas imposibles y más.

Diego Moneuer Sanchez

Pese a lo anterior, la Unión Española fue justa vencedora del duelo de aplaudepacos al básicamente aprovechar los errores rivales (Dituro fue el responsable en este caso). No fue un planteamiento perfecto el de don Ronald Fuentes y prueba de ello son las atajadas del Mono Sánchez, pero el equipo se mantuvo en un nivel más o menos similar al que traía antes de la pausa, lo que cual no habla muy bien de los muchachos del profesor Holan, que se vieron bastante bajos en general.

4. Los que se acordaron de jugar

Si hubiésemos tenido que apostar por cuáles serían los equipos que mejor juego mostrarían en el regreso, probablemente nadie hubiera pensado en Unión La Calera y Curicó Unido. Sin embargo, el partido de cierre del domingo fue de lo mejor que se vio durante los dos días porque si bien los cementeros lo ganaron justificadamente, ambos equipos lograron hacer lo que al resto se le hizo muy complicado: dar más de tres pases seguidos. De hecho, sería justo decir que La Calera ganó por cuestiones puntuales más que por arrollar al rival, ya que los goles fueron producto de desafortunadas acciones de Pepe Rojas (mano penal evitable) y de Paulo Garcés (una salida a cortar centros de las que ya se le conocen).

Pese a lo anterior, los dos equipos dieron muestra de un funcionamiento relativamente aceitado y eso se tradujo en el partido más interesante de todos los jugados. Ningún equipo tiene grandes estrellas ni nada por el estilo, pero tanto Larcamón como Vojvoda le están sacando provecho a sus recursos y no por nada La Calera comparte la punta de la tabla con Universidad Católica. Este partido además pone aún más en tela de juicio lo que hacen Caputto y Gualberto Jara, que cuentan con planteles de mayor jerarquía y que juegan pésimo.

5. El meme trasciende

El partido de Coquimbo y Huachipato en el norte se va a recordar más que por el resultado, por la celebración de Cris Martinez en el gol de la apertura de la cuenta. El paraguayo, además de homenajear al recientemente fallecido actor Chadwick Boseman -que caracterizó al superhéroe de Marvel Pantera Negra- en la celebración, rompió la cuarta pared para traer a la realidad uno de los memes más sinsentido de los últimos tiempos (?): «Voh tenís que ser de Huachipato».

La ciencia de los memes seguramente dirá que aquí es donde este muere, pero quien sabe; cosas más raras se han visto antes. Por cierto, gracias al clip de la celebración del gol de Cris Martinez, la cuenta de Twitter de este sitio tuvo inusitada actividad durante el fin de semana. Ojalá el éxito no se nos suba al cerebro.