[Cambio de Frente] Blanco y Negro 2020: La Caída Libre de Colo Colo

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En esta nueva edición de Cambio de Frente relataremos los acontecimientos que, en buena parte, explican la situación que atraviesa Colo-Colo actualmente, ubicándose en la penúltima posición del certamen y con chances claras de animar (?) la lucha por el descenso hasta que termine este improvisado Campeonato Nacional AFP PlanVital 2020. Si bien se ha vuelto algo relativamente recurrente ver al equipo albo dar jugo dentro de la cancha durante esta década, especialmente en la primera mitad de ésta, donde entrenadores y jugadores de dudosa reputación desfilaron por la comuna de Macul, no se había llegado a los paupérrimos niveles que vemos este año. Y para pesar de los más afiebrados, el Cacique es el equipo más importante del país, y una crisis de este nivel llama la atención de todo el mundo futbolístico. ¿Qué cambió?

Remontándonos un poco en el tiempo, en abril del 2019 Aníbal Mosa toma nuevamente el mando de la concesionaria a cargo de Colo Colo, llegando esta vez con Harold Mayne-Nicholls bajo el brazo. El hombre que trajo a Marcelo Bielsa a nuestro país -en lo que parece ser su único mérito además de trabajar y ser sancionado por la FIFA- hacía parecer que el nuevo proyecto del empresario de origen sirio iba en serio. Esto, junto con la presencia de Marcelo Espina como Director Deportivo las expectativas del pueblo albo se elevaban como la espuma, mientras Mario Salas aún no entraba en la espiral descendente en su rendimiento, que inició con una conversación de un ya lejano 23 de julio de 2019 y que parece ser el capítulo piloto (?) de esta Telenovela por la que atraviesa el Popular.

  • El caso Orión, o “cómo echarse a los referentes encima”.

Previo a la llegada de Mario Salas, el último proceso relativamente exitoso fue el de Pablo Guede. El hombre que respira fútbol dejó entre sus legados un núcleo duro de jugadores en el camarín colocolino (“referentes” o “cabrones”, como quiera llamarlo), con el que se tuvo que enfrentar Mario Salas con el supuesto respaldo de esta nueva dirigencia, que buscaba dar un nuevo aire al plantel. Es así como aquel día de invierno el Comandante le comunica al golero Agustín Orión, quien venía saliendo de una larga lesión, que no sería considerado para la segunda rueda del torneo y se tenía que ir de Macul.

Si alguien me explica los méritos de Carmona, se lo agradecería mucho.

Y ya que estamos… ¡¡Mouche no llevaba ni seis meses!!

Lo anterior desató una tormenta entre los “cabrones” y la dirigencia, que no pudo ser mejor retratada que en la conferencia de prensa del adiós del arquero, donde Esteban Paredes, Matías Zaldivia, Juan Manuel Insaurralde, Carlos Carmona, Jorge Valdivia y Pablo Mouche mostraron públicamente su apoyo a su despedido amigo. Desde aquel momento nada sería igual.

  • La contratación de Juan Carlos Gaete

Algo que quizá podía parecer una anécdota, pero que finalmente terminó siendo una señal de que algo olía muy mal en la gestión deportiva del Popular. La contratación del joven Gaete a todas luces era una apuesta, puesto que era un jugador sin mucho recorrido que venía desde la Primera B, pero nada fuera de lo normal. Se han visto “refuerzos” mucho peores.

Sin embargo, se generó una gran polémica llegando al punto de incluir acusaciones de bullying (!!!) hacia el jugador que provenía desde Cobresal, quien finalmente tuvo que salir a préstamo a Deportes Santa Cruz, para este 2020 romperla nuevamente en la Región de Atacama e incluso ser llamado a la selección. ¿Cómo se te puede complicar de esa manera la contratación de un jugador que apenas era conocido en el medio nacional? Si el río suena es porque piedras trae, y parece que este río era un aluvión. Cabe mencionar que recientemente Deportes La Serena demandó por US$ 90 mil dólares a Colo-Colo por los derechos de formación del jugador #ImpecableGestión.

  • Nueva limpieza de camarín y posterior PLR al “Comandante”.

Después del incidente con Agustín Orión el segundo semestre del 2019 el equipo se vino abajo y solo volvió a ganar dos partidos (!!!), hasta la suspensión y salvación del Bullita de la B por el escritorio del torneo debido al estallido social. No obstante, gracias a la ordinariez del resto de los equipos y pese a su vulgar campaña, Colo-Colo mantuvo su segundo lugar y logró clasificar a la Copa Libertadores para el año 2020. Así, Mario Salas se aprestaba para renovar al equipo sacando a dos pesos pesados del plantel: Jorge Valdivia y Jaime Valdés. Aquella movida no tuvo tanto revuelo periodístico como la anterior, pero tanto el “10” como el “20” del Cacique se fueron despotricando contra HMN y la plana mayor de Blanco y Negro.

No tengáis miedo, de mirarlo a él.

Y el inicio del 2020 le parecía dar la razón al DT, ya que el comienzo de este año fue bastante grato para el entrenador recientemente cesado de sus funciones en Alianza Lima al resultar campeón de la Copa Chile con gol de Parraguez, todo un mérito, y mostrando matices en su juego nunca antes vistas (?). Además, grandes nombres aparecieron como refuerzos como el goleador argentino Nicolás Blandi, el volante Leonardo Valencia y el retorno del hijo pródigo Matías Fernández. ¿Qué podía salir mal? Al parecer, todo.

Lamentablemente para sus pretensiones, y la de los seguidores albos, lo anterior solo fue un veranito de San Juan y el deplorable rendimiento volvió a aparecer en el torneo nacional. Finalmente, el 25 de febrero de 2020 Mario Salas fue despedido luego de cuatro derrotas consecutivas, siendo relevado de forma interina por Gualberto Jara.

Lo peor solo estaba por venir.

  • El humo de Luiz Felipe Scolari.

Con el interinato ya en marcha, los tres mosqueteros de la dirigencia alba se apresuraron a buscar un DT con pergaminos, y la prensa deportiva se hizo un festín con la típica danza de nombres que suena alrededor de un equipo grande que busca entrenador. Aparecieron los de siempre, tales como Gustavo Alfaro y Martín Lasarte, el actual entrenador Gustavo Quinteros y el más rimbombante de todos: Luiz Felipe Scolari.

“Felipão”, campeón del mundo con Brasil y con una amplia trayectoria en Asia, Sudamérica y Europa, parecía un golpe a la cátedra, el entrenador con mayores pergaminos que pondría un pie en suelo nacional. ¿Había algo de malo en soñar con ello?

Quedará filete.

A decir verdad, no. Negociar con diferentes entrenadores es uno de las funciones básicas de cualquier gestión deportiva. ¿Negociar con un entrenador carísimo cuando las arcas del club están flaqueando? Ahí ya entramos en un terreno algo más cuestionable, pero los éxitos deportivos que podría traer dicha decisión de cierta forma podían justificar la inversión…

¿Publicar una foto en redes sociales cuando vas camino a negociar con ese entrenador caro sin siquiera tener respuesta de tu contraparte? “Poco serio” queda corto, y al igual que con el caso Gaete, esto que no debería pasar de una anécdota, es un ejemplo más del despelote que se vive al interior del club. Finalmente, la historia es conocida y el brasileño despachó elegantemente a la delegación colocolina, dándole un obrigado mais no, obrigado (?), al rechazar el ofrecimiento.

Ante esta situación, Blanco y Negro optó por mantener a Gualberto en su cargo, hasta que la pandemia del coronavirus atacó, lo que nos llevó al que es, probablemente, el punto de inflexión.

  • Ley de Protección al Empleo

En septiembre, a raíz de la crisis derivada del Covid-19, entró en vigencia la Ley de Protección al Empleo. Permitía a los trabajadores suspender la relación laboral manteniendo el vinculo laboral con su empleador, pudiendo recurrir en el intertanto a los fondos del seguro de cesantía. En palabras simples, el trabajador dejaba de realizar su pega y a cambio el empleador dejaba de pagar la remuneración, eso si, manteniendose el vínculo laboral.

Sorprendentemente Colo Colo, en vez de llegar a acuerdo con el plantel para reducir las remuneraciones en el período de vacas flacas (como ocurrió en otros clubes) finalmente terminó acogiendose a esta normativa, en una medida dificil de entender para muchos (Nota: Fue el único club profesional de Primera que mandó al primer plantel a la AFC y a que se las arreglaran como puedan). Si bien la directiva se ahorraba el pago de las remuneraciones por un tiempo, el cuerpo técnico no podía mantener comunicación ni enviar instrucciones a los futbolistas, de manera que cada jugador quedo a su suerte en materia de entrenamientos. Obviamente que acentuó el conflicto entre la directiva y el plantel. Sin ir mas lejos, debemos mencionar el caso de Nicolás Blandi, que no cumplía con los requisitos para poder obtener el seguro de cesantía y estuvo varios meses sin tener ingresos. Otros lograron sacar parte del seguro de cesantía pero vieron disminuidos sus ingresos brutalmente. Asi nadie puede exigirle que trabaje y haga goles.

Hasta el día de hoy el plantel sufre las consecuencias de acogerse a esta ley, con una buena cantidad de lesionados y lo mas notorio: el paupérrimo nivel físico que mostró el equipo en buena parte de la vuelta a las canchas en esta primera rueda, repercutiendo evidentemente en los resultados.

  • Problemas Legales y Económicos

Como ya se ha esbozado a lo largo de este relato, los problemas de Colo-Colo no son solo futbolísticos y con la gestión deportiva del club, sino que también de índole monetaria y legal. Las arcas del club escasean de forma dramática, en un ejemplo más del deficiente manejo de la concesionaria, junto con acumularse denuncias y multas por incumplimientos de protocolos. Sin ir más lejos, el balance del año 2019 presentaba más de mil millones (!) de pesos en pérdidas, mientras que el año 2018 se presentaron números azules por el triple de ese valor.

“Don Aníbal, tenemos que cuadrar las cuentas del mes…”

Lo anterior se acrecentó en abril, cuando se conocieron los inconvenientes que tenía el Club para cerrar el acuerdo con un nuevo auspiciador, considerando el escenario de pandemia y con el estallido social aún reciente, que había dejado al equipo sin jugar por un buen tiempo. Finalmente, todo se resolvió con el retorno de DirecTV en el mes de agosto, pero esto no ha sido lo único que han debido sortear. Como ya adelantamos, Colo Colo se ha visto en vuelto en una serie de problemas legales que solo han significado más gastos, a modo de resumen:

  • Indemnización de Mario Salas: 600 mil dólares
  • Juicio por despido de Jorge Valdivia: 400 mil dólares
  • Multa de la Conmebol por incumplimiento de protocolos sanitarios: 3.500 dólares
  • Demanda de la Universidad de Concepción por Ronald de la Fuente: 150 mil dólares
  • Demanda de Deportes La Serena por Juan Carlos Gaete: 90 mil dólares
  • Suspensión del partido con Deportes Antofagasta en septiembre de 2020: UF 990.

Como se aprecia, se siguen acumulando ejemplos de lo pésimamente administrado que se encuentra el conjunto de Macul.

  • “Divide y vencerás”.

Dejando de lado el escritorio y volviendo al plantel, a ByN no le bastaba solo con enviarlos al seguro de cesantía en medio de una pandemia mundial. Cuando el retorno a la actividad era inevitable, Aníbal Mosa tomó la decisión de negociar con algunos jugadores del plantel los dineros adeudados por concepto de uso de imagen y la cuotas de sus pases. Estos jugadores no eran otros que el grupo ya mencionado en el apartado del despido de Agustín Orión, a quienes se sumó Nicolás Blandi. Coincidencia, no lo creo (?). El problema con esta situación no es que negociaran con ellos aquellos pagos adeudados, sino que en otra decisión inentendible desde el punto de vista de gestión de grupo, se excluyó a todo el resto del plantel. Lo anterior provocó que, por supuesto, ardiera Troya en el camarín.

Si bien es común que existan conflictos en la interna de un equipo, en palabras del propio Esteban Paredes, las que ocurrieron por este motivo fueron peleas de un calibre que él no había visto antes, lo cual es entendible si consideramos que le metieron la mano al bolsillo a 3/4 del plantel, mientras solo algunos eran “beneficiados” de poder negociar por separado. Lo peor es que esto inevitablemente se vio reflejado en el terreno de juego, donde a los problemas físicos y técnicos de los jugadores, ahora se sumó una ruptura de confianza entre ellos. La tormenta perfecta del Popular ya estaba prácticamente consumada.

  • La denuncia contra el Reo Violencia.

Si hay algo que no necesita un camarín convulsionado y con problemas internos, son más problemas internos. Y esta vez, fue un jugador el que nuevamente agitó las aguas tanto fuera como dentro de la institución. Cuando ya quedaba poco para el retorno del fútbol, una grave denuncia por violencia intrafamiliar contra Leonardo Valencia se hizo pública, dejando en una delicada posición al jugador y al club. Mientras surgían voces que pedían que el jugador fuese excluido del equipo, siguiendo algunos ejemplos a nivel internacional, el club optó por entregar una tibia declaración pública donde rechaza la violencia contra la mujer, y que para dictar algún tipo de sanción a Leonardo Valencia esperaría la decisión de los tribunales de justicia.

Lo anterior repercutió fuertemente en el rendimiento del jugador. Si bien previo al parón por el coronavirus no la rompía ni mucho menos, sí presentaba un rendimiento aceptable anotando varios goles, mientras que en este retorno a la actividad ha sido un verdadero fantasma, siendo escaso aporte en el terreno de juego.

  • La Gualbertoneta sobrevive la pandemia.

El “interinato” de Gualberto Jara tuvo una duración de ocho meses. Sí, ocho meses. Si bien el campeonato nacional estuvo suspendido más de la mitad de aquel periodo a causa de la pandemia, resulta difícil de entender que durante ese tiempo la dirección deportiva alba haya considerado que era una buena idea mantener a un entrenador interino a cargo del equipo. Quizás se nublaron debido al buen recuerdo que dejó el partido contra Atlético Paranaense por Copa Libertadores en la previa de la suspensión del torneo, o quizás no querían meterse nuevamente la mano al bolsillo para traer a un entrenador de forma definitiva. Siendo sinceros, a todas luces es lo segundo, pero lo primero sirvió como excusa.

¡Que le hicieron a mi equipo!

Lo anterior, sumado al conflicto por la ley de protección al empleo, provocaron que Colo-Colo fuera un equipo que rozaba lo amateur en el retorno del fútbol. Con todo el respeto que merece Gualberto Jara, quien de forma indirecta es responsable de la situación actual, cualquier persona en este país supo desde el primer momento que él no era la persona adecuada para la compleja situación que vivía el equipo. Cualquier persona excepto Marcelo Espina y compañía, quienes mientras el equipo acumulaba derrotas e involucionaba en su juego, inflexiblemente alargaron de forma excesiva la estancia del paraguayo en la banca del Popular, permitiendo que el equipo cayera en un foso desde el que no estamos seguros que pueda salir a tiempo. Finalmente, el 6 de octubre fue oficializado Gustavo Quinteros como nuevo entrenador del Cacique, un hombre que había sonado anteriormente y con la suficiente experiencia para sacar esto adelante, aunque ya se cumple un mes desde su llegada y aún no consigue triunfos (!). No está en duda la calidad de entregador del argentino/boliviano, pero estará por verse si con el acotado tiempo de trabajo, en conjunto con todo el contexto ya explicado, puede salvar la situación.

  • El Antofagasta-gate.

En lo que quizá ha sido la guinda de la torta en lo que a improvisación se refiere, luego de la derrota ante Atlético Paranaense en su visita a Brasil el día miércoles 23 de septiembre, los dirigidos por Gualberto Jara en aquel momento debían enfrentar a Deportes Antofagasta en el Monumental el día sábado a las once de la mañana. En una decisión logística incomprensible -salvo que quisieras forzar la suspensión del encuentro con los Pumas- Colo-Colo no volvió inmediatamente a Chile después del partido, volviendo al día siguiente, generando toda una polémica por el cumplimiento de los protocolos de sanidad, específicamente con los resultados de los test PCR que debe realizar toda delegación previo a un encuentro. Cabe mencionar que Universidad Católica jugó el mismo día miércoles en Colombia, y jugaron perfectamente su duelo del día sábado como correspondía.

Finalmente, los resultados de los test PCR se entregaron el sábado en la mañana (!!), impidiendo que Colo-Colo pudiera siquiera entrenar previo al partido del sábado. Más encima, en dichos resultados se informó que un miembro de la delegación dio positivo (!!!), que nadie más ni nadie menos que Aníbal Mosa, por lo que la dirigencia alba se apresuró a informar de aquella situación a las autoridades de la ANFP y las autoridades sanitarias, resultando el partido finalmente suspendido. ¿Qué pasaba en paralelo? Deportes Antofagasta viajó hacia Santiago, cumplió los protocolos y se encontraba fuera del estadio esperando por su rival, que nunca apareció. Lo increíble de lo anterior es que, hasta la fecha, no se sabe quien suspendió el encuentro, viéndose involucrada hasta la Subsecretaria de Salud Paula Daza. Finalmente, el partido se reprogramó para mañana martes 10 a las 11 de la mañana, mientras que Colo-Colo deberá pagar la multa antes indicada. Otro ejemplo más de lo impresentable de la dirigencia colocolina, quienes de forma evidente forzaron la situación para provocar la suspensión del duelo y otorgar más descanso al equipo, lo que no sirvió de nada porque igual perdieron contra Peñarol jugando horrible. Equis de.

  • Matías Zaldivia a la ACHS

Con el arribo del nuevo entrenador, parecía que Colo Colo finalmente volvía al cauce normal de un equipo de fútbol, donde podían por fin centrarse 100% en lo que ocurre en el terreno de juego, pero Blanco y Negro tenía otra cosa para decir. Cuando el fútbol se aprestaba a volver, Matías Zaldivia sufrió la rotura del tendón de Aquiles. Grave lesión que lo dejó fuera de combate por lo que queda de temporada, sumándose a otras dos lesiones de similar envergadura que ya había sufrido defendiendo la camiseta del Cacique. Hasta ahí, nada de otro mundo, solo la mala noticia de no contar con uno de sus mejores defensas en un momento complicado.

En otra decisión absurda por parte de los dirigentes, a fines del mes de octubre se dio a conocer que Blanco y Negro no se iba a hacer cargo de la remuneración del jugador mientras este se recuperaba, debiendo realizar dicho proceso en la ACHS y siendo la Isapre la encargada de su sueldo debido al “accidente laboral” sufrido. Esta medida por supuesto causó la indignación de todo el medio futbolístico, debiendo ser revertida días posteriores dada la presión interna y externa que sufrió el club, debiendo incluso el recién llegado Gustavo Quinteros mediar en el conflicto. ¿Cómo le puedes exigir a un jugador que dé el máximo en el terreno de juego, incluso arriesgando lesionarse, si después no le pagarás su sueldo? En el caso del “4” del Popular, sus ingresos se iban a ver disminuidos en un 89% (!!), en una decisión desde el punto de vista deportivo absolutamente indefendible, a pesar de los manotazos de ahogado por parte del Gerente General de Blanco y Negro tratando de justificarse.

Hasta aquí llegó el seleccionable (?)

Cabe mencionar que la situación anterior se dio justo la semana previa al partido por Copa Libertadores ante Jorge Wilstermann, encuentro que Colo-Colo perdió sobre la hora, en otra vergüenza deportiva de este 2020 que parece nunca acabar para los Albos, y donde el caso Zaldivia pudo tener más de alguna influencia dentro de la cancha. Aquí nuevamente los dardos apuntaron hacia Aníbal Mosa, y especialmente, hacia Harold Mayne-Nicholls.

CONCLUSIONES

Luego de esta larga seguidilla de acontecimientos, ver a Colo-Colo en el penúltimo lugar de la tabla no parece algo tan descabellado. Las cosas se han hecho horriblemente mal desde todo punto de vista, llevando al equipo más grande del país al que es, muy probablemente, el peor momento de su historia. Si vamos a resumir lo que se ha hecho mal, lo podemos separar en tres grandes temas, muy íntimamente relacionados entre sí:

  • Gestión del Grupo de Jugadores.

Como todo equipo grande que llega al fin de un proceso, Colo-Colo cuenta en su plantel con un importante número de jugadores con experiencia, liderados por el ídolo popular Esteban Paredes. Si bien esto trae beneficios, como por ejemplo, jerarquía a la hora de enfrentar ciertos compromisos, también trae grandes desafíos sobre cómo manejar el grupo. Y es en este último punto donde la gestión de Blanco y Negro ha dejado mucho que desear.

¿Los jugadores han cooperado poco? Sí, eso es algo que no se debe desconocer y también en parte responsables de la situación actual en la que se encuentra el club. No obstante, los errores en lo que ha caído la dirigencia en buena parte explican el comportamiento de los mismos. Lo de la ley de protección al empleo, y posteriormente la negociación en paralelo con algunos jugadores abrió una grieta muy profunda en el plantel, que va desde la preparación física de los jugadores (dejados a su suerte por algunos meses) hasta la relación entre ellos mismos y con la dirigencia, quebrada hasta un punto quizá insalvable.

  • Gestión Deportiva

La llegada de Marcelo Espina a ocupar el cargo de Director Deportivo debía ser una solución a un problema histórico del fútbol chileno, pero para el caso de Colo Colo ha sido todo lo contrario. El “Cabezón” no ha dado el ancho en el cargo, siendo el responsable de la contratación de refuerzos y entrenadores ha vivido situaciones que rayan en lo absurdo, como los ya comentados casos de Juan Carlos Gaete y Luiz Felipe Scolari. Además, y relacionado con el punto anterior, tampoco ha sido capaz de mediar o liderar la relación con los jugadores del actual plantel, junto con aceptar medidas insólitas, como fue lo sucedido con Matías Zaldivia. ¿Cómo un ex-jugador podría estar de acuerdo con que a un colega lo envíen a su casa con licencia médica cuando sufre una lesión? Que siga en el cargo es otro ejemplo más de la horrible gestión deportiva que lleva el club. Y solo para sumar un pelo más a la sopa, para qué vamos a hablar de la gestión de las divisiones inferiores, ¿no? Porque la verdad, eso da para un post aparte.

  • Gestión Económica

No hay un puto peso, viejito. Quizá eso resume muy bien lo que sucede en la contabilidad colocolina actualmente. Quedando fuera de todo campeonato internacional por este año y el próximo, junto con la acumulación de multas y conflictos legales, todo parece indicar que la situación no mejorará. El ejemplo más reciente de ello es que Universidad Católica obtuvo el préstamo de Juan Fuentes desde Estudiantes de la Plata, misma gestión que intentó sin éxito Marcelo Espina unas semanas atrás, y donde no llegaron a acuerdos con el elenco argentino. Si bien es un punto algo ajeno a lo estrictamente deportivo, no lo es tanto pensando en el corto plazo, puesto que existen muy pocas alternativas al alcance económico del club para que Gustavo Quinteros pueda reforzar el elenco para la segunda rueda, llegando a sonar jugadores de la talla (?) de Marcelo Allende, o de la Primera B, siendo Maximiliano Falcón el único jugador confirmado hasta el momento.

La situación es bastante sombría para quienes somos hinchas de este club. Como lo hemos conversado tanto en la Taberna, en los diferentes posts que publicamos, y en otras instancias, la única esperanza de Colo Colo para no jugar por primera vez en la segunda división está depositada en lo que pueda hacer Gustavo Quinteros y el plantel. Aunque se abre una luz de esperanza (?), puesto que Aníbal Mosa tomó la que es probablemente la mejor decisión que ha tomado este año, y decidió que Harold Mayne-Nicholls ya no se relacionará con los jugadores, en una medida que puede ayudar a descomprimir en algo el ambiente en Macul y que por fin puedan concentrarse en dar vuelta la situación en la tabla de posiciones. Sin embargo, algo que hemos aprendido es a nunca confiar en estos dirigentes, ya que no sería de sorprender que en las próximas semanas estalle alguna situación que remueva los cimientos del Monumental otra vez. Desde esta dirigencia nada bueno se puede esperar, ni desde la actual encabezada por Aníbal Mosa ni desde el bloque de Leonidas Vial, que están esperando el momento para volver a tomar el control del club y seguir profitando para sus intereses. Con esta calaña de dirigentes, una resurrección como la de River Plate está absolutamente descartada, y caer a la Primera B sería absolutamente desastroso.